Durante todo el «proceso de paz»,el presidente Zapatero dio toda la prioridad, a veces de forma concluyente, a las informaciones que sobre ETA le llegaban de medios políticos -los socialistas vascos, el PNV…-, en detrimento de la que le proporcionaban las Fuerzas de Seguridad de manera periódica, fruto de las investigaciones, según miembros de la lucha antiterrorista.
Explica J. Pagola en ABC que estos agentes no ocultan su malestar, al considerar que los Servicios de Información se han convertido en los «cabezas de turco» a raíz de que ETA rompiera el «alto el fuego permanente» con el trágico atentado de Barajas.
Horas después de que explosionara la furgoneta en Barajas, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró que no disponían de un solo dato que apuntara a que ETA iba a romper la tregua. Pero los Servicios de Información ya venían alertando de esa posibilidad, aunque no la consideraraban tan inminente.
«Hay que reconocer que tras el anuncio del alto el fuego no esperábamos un atentado inminente, entre otras cosas, porque la banda no había anunciado que rompía la tregua. Pero sí se han elevado a los mandos informes que apuntaban a que se estaba reorganizando.
El hallazgo del zulo de Achondo sí nos puso ya sobre la pista de que ETA podría reaparecer en cualquier momento», afirman agentes antiterroristas.
Pese a ello, no se decretó el estado de alerta. La prueba es que, un día antes del atentado de Barajas, Zapatero hizo una descripción optimista del presente y futuro del «proceso».
Fiarse de los terroristas
La actitud de La Moncloa de primar la información «política» sobre la policial se fue acentuando a medida que avanzaba el «proceso de paz». La ventaja radicaba en que era directa, proporcionada por la propia ETA-Batasuna en sus contactos con el Gobierno.
Al final, la administraba un reducido número de asesores de la máxima confianza de Zapatero. Pero, lógicamente, no estaba avalada por una investigación técnica y rigurosa. Se sustentaba en la «buena fe» que pudieran inspirar los terroristas, en dar pábulo a lo que transmitía «Josu Ternera».
Y de esos mensajes el Ejecutivo dedujo que «Ternera» iba en serio en su pretensión de finiquitar la banda. Paralelamente, el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil llevaban a cabo sus investigaciones, que se materializaban en informaciones que semanalmente eran elevadas a Interior.
No se trataba de alertas concretas acerca de una inminente reaparición de ETA, porque no había pruebas concluyentes de ello, pero sí de informes que apuntaban a que la banda no cesaba de reorganizar su infraestructura en Francia. En España se han llegado a detectar seguimientos a posibles objetivos.
Incluso se aportaron hasta dos atestados de sendos coches que terroristas de ETA habían calcinado completamente en bosques próximos a la región de Las Landas con un explosivo reforzado -podría ser hexógeno, utilizado también en Barajas-.
Personas del entorno de Zapatero minimizaron aquellos hechos, al defender la hipótesis de que los etarras habían destruido ambos vehículos para borrar toda huella, probablemente al sospechar de que estaban marcados por la Policía.
La Guardia Civil, sin embargo, advirtió de que podría tratarse de ensayos de la banda en busca de potenciar los explosivos para futuros atentados. La explosión en la T-4 parece avalar más esta última hipótesis.
Las Fuerzas de Seguridad del Estado insistían, pues, en que al margen de lo que transmitieran los interlocutores de ETA a los emisarios de Zapatero, no había ningún dato del que se pudiera concluir que la banda iba a abandonar las armas.
Obviamente, había menos movimientos de los etarras en España porque, a partir del anuncio del alto el fuego permanente, ha habido meses en los que ETA no ha tenido un sólo «comando» operativo en nuestro país. Los «legales» estaban «dormidos» en el País Vasco, mientras que los «liberados» se habían replegado a Francia.
Sin embargo, los Servicios de Información advirtieron ya julio de que, una vez que Zapatero anunció el inicio del «proceso de paz», iba a aumentar la violencia callejera, al considerar los terroristas que, llegado a este punto el compromiso de La Moncloa, los cócteles molotov no iban a romper las negociaciones.
Poco después, la Guardia Civil advirtió de que ETA había conseguido formar nuevos «comandos» para intensificar la escalada de «kale borroka», con el objetivo de presionar al Gobierno. De ambas circunstancias informó ABC, pero desde el Gobierno se cuestionó el dato.
Reorganización en Francia
Pero la reorganización en Francia ha sido total. El robo de material para hacer explosivo y de las 350 armas no son más que la punta del iceberg.
Y en varias ocasiones han sido las Fuerzas de Seguridad españolas las que ha facilitado datos sobre ello a la Policía gala.
En septiembre, la Policía alemana detectó a dos individuos que podrían pertenecer a ETA.
Estaban acompañados de un holandés fichado como delincuente. Al final se les perdió la pista. Quedó la duda de si se trataba de etarras encargados de abastecerse en el Este de Europa de armas o explosivos.
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