(PD/Agencias).- La consolidación de Sarkozy como favorito en todos los sondeos y la pujanza de Bayrou han alentado la incertidumbre en las filas socialistas. Algunos elefantes del partido comienzan a temer que Royal quede fuera de la carrera hacia el Elíseo, en la primera vuelta.
Algunas viejas glorias del Partido Socialista intentan prevenir el desastre buscando una alianza in extremis con Bayrou.
El primero en hacerlo fue Michel Rocard, jefe del Gobierno francés en tiempos de Mitterrand, mientras que el último fue ayer Bernard Kouchner, ex ministro socialista de Sanidad, fundador de Médicos sin Fronteras y autor de un artículo polémico en Le Journal du Dimanche:
«Sólo una izquierda socialdemócrata renovada (…) puede convencer a los franceses (…). Esta izquierda no debe rechazar la alianza con un centro renovado (…). Por primera vez el partido de Bayrou no recusa a la izquierda reformista. Aprovechemos esta oportunidad».
Los consejos de Kouchner han escandalizado a Ségolène Royal, reacia a cualquier tipo de pacto y harta de que la vieja guardia ejerza un papel velado de oposición. Ayer mismo acusaba a los barones socialistas de no haber aceptado su condición de candidata y de haber intentado obstaculizar su carrera al Elíseo con toda suerte de circunloquios y tejemanejes.
La desunión y el nerviosismo explican la intervención desesperada de François Hollande. Resulta que el primer secretario del PS y compañero sentimental de Royal hizo un llamamiento al voto útil de la izquierda porque «no es segura la presencia de Ségolène en el segundo turno».
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