(PD).- El proeuropeo Borís Tadic, candidato del Partido Democrático y actual jefe del Estado, ha sido reelegido presidente de Serbia, según los sondeos divulgados por el Centro para las Elecciones Libres y la Democracia al cierre de los colegios.
Tadic, según estos sondeos, se ha impuesto por una mínima diferencia a su rival y ganador de la primera vuelta de los comicios Tomislav Nikolic, candidato del ultranacionalista Partido Radical.
Tadic habría conseguido el 50,5% de los votos y Nikolic el 47,9%. En la primera vuelta Nikolic logró la victoria con un 40% de los votos superando al actual presidente, que logró un 35% de los sufragios.
Estas elecciones han sido consideradas como un referéndun sobre las futuras relaciones de Serbia con la Unión Europea después que tenga lugar la declaración de independencia de la todavía provincia serbia de Kosovo. Tadic defiende que la integración en la Unión está por encima del futuro de Kosovo.
Alta participación
El día que Serbia se jugaba su destino, Europa o involución, cientos de miles de ciudadanos salieron a votar en un día soleado. La alta participación (un 67,6%, seis puntos por encima de la registrada en la primera vuelta del 20 de enero) parecía un buen augurio para el europeísta Borís Tadic. En la sede del Partido Democrático había optimismo, pero también mucho temor a una victoria del candidato del Partido Radical, Tomislav Nikolic, que ya ganó en la primera vuelta con una ventaja de 117.000 votos.
En Gimnasia número 13, en el barrio de Vracar de Belgrado, Pregag caminaba arrastrando los pies. Tiene 82 años y los ojos acuosos. Vivió la II Guerra Mundial, los buenos tiempos de Tito y el desmoronamiento de un sueño colectivo. «Quise mucho a Yugoslavia. Ahora solo me queda querer a Serbia, por eso he votado a Tadic». En Gimnasia número 13 decenas de ancianos, algunos apoyados en muletas, se movían decididas hacia las urnas, como Milojka: «No me gusta Nikolic. Votarle es decir no a Europa y al mundo».
Es el mensaje que ha repetido machaconamente el presidente Tadic, convirtiendo estas elecciones en una segunda parte del movimiento que derribó el 5 de octubre de 2000 a Slobodan Milosevic. Ese mensaje, dictadura o democracia, ha calado, pero no en todos. Marjia, censada en el barrio de Medakovic, tiene 19 años y estudia Magisterio, una persona que educará a las futuras generaciones serbias. «Tadic es más de lo mismo. A veces es mejor cambiar y dar la oportunidad a quienes no ha gobernado. De todas formas Europa está muy lejos».
Alejados de Kosovo
Kosovo no ha estado tan presente en la campaña de la segunda vuelta, algo que puede beneficiar a Tadic, cuya campaña ha sido esta vez mucho más directa. La independencia de la todavía provincia serbia bajo administración de la ONU no depende de estas elecciones, pues habrá secesión bendecida por la UE y EEUU. Lo que está en juego es la fecha. Si vence Nikolic será inmediata, en la primera quincena de febrero. Si gana Tadic podría esperar hasta marzo.
El primer ministro, Vojislav Kostunica, que preside un Gobierno de coalición con el partido de Tadic aunque no le ha apoyado públicamente, tardó en salir a votar. Por la mañana lo hicieron los candidatos. Nikolic fue catastrofista: «Sin mí, Serbia no tiene futuro. Es un país en declive, inundado de promesas incumplidas y grandes esperanzas». Tadic fue insistente: «Esto es un referéndum. Estoy seguro de que elegiremos el camino de Europa. Estoy convencido de que este país quiere algo mejor que regresar al aislamiento».
Aunque el puesto de presidente de Serbia carece de poderes ejecutivos, proyecta una imagen. Que sea uno u otro tendrá un gran simbolismo en un país en el que los símbolos son todo. De todos modos, si en algo están de acuerdo los serbios, que la de ayer solo es una batalla más en una guerra entre las dos Serbias que aún no ha terminado. Siguiente cita, caída del Gobierno y elecciones generales anticipadas.
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