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Hoy, 4 de mayo de 2025, Rumanía vive una jornada crucial.
La primera vuelta de las elecciones presidenciales ha dado como claro vencedor a George Simion, político ultranacionalista con posiciones prorrusas, que se impone pese a la presión internacional, las advertencias desde Bruselas y las estrictas medidas contra la injerencia extranjera.
Su victoria llega meses después de que el Tribunal Constitucional anulase los comicios de noviembre por sospechas fundadas de injerencia rusa, lo que ha convertido este proceso electoral en uno de los más observados y tensos del continente.
La participación ha rondado el 55%, una cifra baja pero significativa en un país que arrastra fatiga política y desconfianza institucional.
El ascenso de Simion se produce en un clima enrarecido: su campaña ha capitalizado el descontento social y el vacío dejado por la exclusión del anterior favorito, Calin Georgescu.
El caso Georgescu: TikTok, redes y veto judicial
Para entender el actual terremoto político hay que retroceder a noviembre de 2024. Calin Georgescu, hasta entonces un candidato casi marginal, sorprende al ganar la primera vuelta con un 23% del voto. Su éxito se atribuye a una campaña agresiva en redes sociales —especialmente TikTok— donde logró conectar con jóvenes y descontentos a través de mensajes nacionalistas y euroescépticos.
Sin embargo, informes desclasificados por los servicios secretos rumanos revelan un entramado orquestado desde Moscú: más de 800 cuentas falsas creadas en TikTok para amplificar su mensaje, campañas coordinadas desde Telegram y financiación irregular procedente del extranjero. Se estima que hasta un millón de euros fluyeron para potenciar su presencia digital mediante bots y pagos a “influencers”.
Ante la magnitud del escándalo, el Tribunal Constitucional anuló todo el proceso —pese a las protestas masivas de seguidores de Georgescu— alegando que “la validez y legalidad del voto había sido irremediablemente comprometida”. La medida fue recibida con alivio por parte del gobierno proeuropeo pero profundizó la brecha social y la desconfianza hacia las instituciones.
Simion ocupa el vacío
La inhabilitación definitiva de Georgescu abrió la puerta al ascenso de George Simion, líder ultranacionalista cuya retórica recoge buena parte del discurso prorruso pero con matices propios. Simion ha sabido canalizar el desencanto popular con propuestas contundentes contra la inmigración, críticas directas a Bruselas y apelaciones constantes al “orgullo rumano”. Se ha convertido así en heredero natural del voto antiestablishment que impulsó a Georgescu.
En esta primera vuelta, Simion se impone claramente sobre sus rivales: Crin Antonescu (coalición gubernamental), Nicușor Dan (alcalde de Bucarest) y Victor Ponta (socialdemócrata), quienes ahora buscan alianzas para frenarle en la segunda ronda prevista para el 18 de mayo. Las encuestas sugieren que cualquier candidato opositor podría derrotar a Simion en segunda vuelta, pero nada está garantizado en este clima tan volátil.
Factores clave para entender lo ocurrido
- Injerencia extranjera: El caso Georgescu ha puesto sobre la mesa los límites de la democracia digital en Europa del Este y la capacidad real del Estado rumano para proteger sus procesos electorales frente a ataques híbridos.
- Desconfianza institucional: La opacidad en las decisiones judiciales y políticas ha erosionado aún más la credibilidad pública. Según expertos, “la abrupta ejecución del veto ha profundizado el escepticismo ciudadano”.
- Papel estratégico: Rumanía es frontera directa con Ucrania y miembro clave de la OTAN. Un giro prorruso preocupa tanto a Bruselas como a Washington por su potencial impacto en la guerra ruso-ucraniana y la estabilidad regional.
- Polarización social: El veto a Georgescu no ha frenado el auge ultranacionalista sino que lo ha redirigido hacia nuevas figuras como Simion, mientras el electorado tradicional se fragmenta entre partidos proeuropeos debilitados.
Escenarios abiertos
El triunfo inicial de Simion no garantiza su victoria final. Todo dependerá de cómo se reagrupen los partidos moderados y si logran movilizar al electorado urbano y proeuropeo. El próximo presidente tendrá competencias clave en defensa y política exterior, por lo que su perfil marcará inevitablemente el rumbo internacional del país.
Mientras tanto, tanto Bruselas como Washington siguen atentos cada paso: Rumanía no solo decide su futuro interno sino también su posición estratégica ante Rusia y su papel en la arquitectura defensiva europea.
Claves rápidas
- Primera vuelta anulada por injerencia rusa (redes sociales, financiación ilegal).
- Georgescu vetado; Simion capitaliza el voto ultranacionalista.
- Segunda vuelta prevista para el 18 de mayo.
- Europa y EE.UU., preocupados por un posible giro prorruso.
El desenlace está abierto. Rumanía afronta semanas decisivas bajo la lupa internacional.
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