Hoy, martes 20 de mayo de 2025, se ha conocido que el gobierno de Estados Unidos pagará una indemnización de 5 millones de dólares a la familia de Ashli Babbitt, la manifestante que murió por un disparo policial durante el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.
Esta decisión llega más de cuatro años después de unos hechos que siguen generando profundas divisiones en la sociedad estadounidense y que han adquirido una nueva dimensión tras el regreso de Donald Trump a la presidencia.
La indemnización a la familia Babbitt representa un nuevo capítulo en la compleja narrativa sobre lo ocurrido aquel día, cuando una turba de partidarios del entonces presidente Trump irrumpió violentamente en la sede del Congreso estadounidense, interrumpiendo la certificación de la victoria electoral de Joe Biden.
El asalto que sacudió los cimientos de la democracia estadounidense
El 6 de enero de 2021 quedará grabado en la historia de Estados Unidos como el día en que una multitud de extrema derecha, partidarios del entonces presidente saliente Donald Trump, irrumpió violentamente en la sede del Congreso. Los manifestantes interrumpieron una sesión conjunta del poder legislativo que se encontraba contando el voto del Colegio Electoral para certificar la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales de 2020.
Aquella jornada, los alborotadores, muchos de los cuales se hicieron eco de las falsas afirmaciones de Trump sobre un supuesto fraude electoral, protagonizaron escenas de caos y violencia. Algunos gritaron amenazas directas contra destacados políticos, particularmente contra la entonces presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el entonces vicepresidente Mike Pence, quien se había negado a oponerse a la victoria de Biden.
El balance del asalto fue devastador: alrededor de 140 agentes resultaron heridos durante lo que se ha descrito como «probablemente el mayor asalto masivo contra las fuerzas del orden en un solo día» en la historia de Estados Unidos, según declaraciones del fiscal Matthew Graves. Muchos policías fueron golpeados, algunos incluso con sus propias armas, mientras intentaban contener a la turba.
El caso Ashli Babbitt y su impacto político
Ashli Babbitt, veterana de la Fuerza Aérea de 35 años y fervorosa seguidora de Trump, se convirtió en una de las figuras más emblemáticas del asalto al Capitolio tras ser abatida por un disparo de un agente de policía cuando intentaba atravesar una puerta barricada que conducía a la Cámara de Representantes.
Pese a la violación por parte de la mujer y de la turba del edificio público, la indemnización llega después de que el presidente Trump, quien regresó a la Casa Blanca tras las elecciones de 2024, cumpliera su promesa de campaña de indultar a cientos de participantes en el asalto. Desde enero de 2025, Trump ha concedido clemencia a aproximadamente 1.500 personas acusadas por los disturbios, la mayoría por cargos menores.
Esta decisión ha generado reacciones encontradas. Los defensores de los indultos argumentan que se trata de un acto de justicia para quienes consideran «patriotas», mientras que los críticos, especialmente los policías que defendieron el Capitolio, han expresado su indignación.
«No se puede estar a favor de los agentes de Policía y del Estado de derecho si se indulta a personas que traicionaron esa confianza, hirieron a agentes de Policía y saquearon el Capitolio», declaró el sargento de la Policía del Capitolio, Aquilino Gonell, quien se retiró debido a las heridas sufridas tras enfrentarse a los alborotadores.
El legado judicial del 6 de enero
El proceso judicial derivado del asalto al Capitolio ha sido uno de los más extensos de la historia reciente estadounidense. Más de 1.250 personas se declararon culpables o fueron condenadas en juicios relacionados con los hechos, y más de 650 recibieron sentencias de prisión que oscilaron entre unos pocos días y 22 años de cárcel.
Sin embargo, los indultos presidenciales han transformado radicalmente este panorama. Algunos de los indultados no solo han recuperado su libertad, sino que están siendo recibidos como «ponentes de honor en eventos republicanos locales» por todo el país.
«Algunos están considerando postularse para cargos públicos, reconociendo que al menos entre un cierto segmento de la base pro-Trump, no se les ve como criminales, sino como patriotas», señalan informes recientes.
Teorías conspirativas desmentidas
Es importante destacar que, a pesar de las numerosas teorías conspirativas que han circulado sobre el papel del FBI en los acontecimientos del 6 de enero, un informe de la oficina del inspector general del Departamento de Justicia publicado en diciembre de 2024 confirmó que no había ningún empleado encubierto del FBI en el lugar el 6 de enero de 2021 y que ninguno de los informantes de la agencia estaba autorizado a participar.
Este informe desmiente categóricamente una teoría que ha sido promovida por algunos republicanos en el Congreso, quienes han acusado al FBI de haber jugado un papel en la instigación de los acontecimientos de ese día.
Medidas de seguridad reforzadas
Las consecuencias del asalto al Capitolio también se han reflejado en un refuerzo significativo de las medidas de seguridad en Washington. Durante la certificación de los resultados electorales de 2024, las autoridades implementaron un dispositivo sin precedentes, calificando el evento como un «acontecimiento de seguridad especial».
El jefe de la policía del Capitolio, Thomas Manger, ha confirmado que, tras el asalto, este cuerpo policial ha incorporado numerosas recomendaciones para mejorar su desempeño y evitar que se repitan situaciones similares.
Un país dividido ante la memoria del 6 de enero
Cuatro años después, Estados Unidos sigue profundamente dividido en su interpretación de lo ocurrido el 6 de enero de 2021. Para unos, fue un intento de insurrección que amenazó la democracia; para otros, una manifestación legítima que se descontroló.
La indemnización a la familia de Ashli Babbitt probablemente intensificará este debate, especialmente en un contexto donde algunos de los participantes en el asalto están siendo rehabilitados políticamente tras recibir el indulto presidencial.
Lo que resulta innegable es que el asalto al Capitolio y sus consecuencias continúan definiendo aspectos fundamentales de la política estadounidense, desde la seguridad nacional hasta la polarización partidista, pasando por la interpretación misma de conceptos como patriotismo, democracia y Estado de derecho.
Mientras tanto, Washington se prepara para conmemorar el quinto aniversario de unos hechos que, lejos de quedar en el pasado, siguen proyectando su sombra sobre el presente y futuro político de Estados Unidos.
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