Más información
Hoy, 22 de junio de 2025, la decisión del Parlamento iraní de aprobar el cierre del Estrecho de Ormuz ha puesto en alerta máxima a los mercados energéticos y a las principales potencias internacionales.
El movimiento llega como reacción directa al reciente bombardeo estadounidense sobre instalaciones nucleares iraníes.
Aunque la medida requiere todavía el visto bueno del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y del líder supremo, Alí Jamenei, representa la mayor amenaza a la estabilidad del flujo global de petróleo en más de una década.
En este contexto, las palabras clave como Estrecho de Ormuz, Irán, petróleo y crisis energética adquieren una relevancia esencial. Por este estrecho transita cerca del 20% del crudo y gas que se comercializa en todo el planeta, lo que lo convierte en una arteria vital para la economía mundial.
Un eventual cierre supondría no solo un golpe económico para los países productores y consumidores, sino también un riesgo real de escalada militar en una región ya extremadamente volátil.
El Estrecho: una arteria vital bajo amenaza
El Estrecho de Ormuz es mucho más que un simple paso marítimo: es el cuello de botella estratégico por donde circulan cada día entre 17,8 y 20,8 millones de barriles de crudo, según datos recientes. Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Irak y Kuwait dependen casi por completo de esta vía para exportar sus hidrocarburos. Además, Asia —en especial China, India, Japón y Corea del Sur— recibe la mayor parte del petróleo que cruza Ormuz: solo en 2024, estos países absorbieron el 69% del total exportado por este corredor.
Estrecho de Ormuz. Wikipedia
La importancia geopolítica queda clara al observar que cualquier alteración o cierre del estrecho tendría consecuencias inmediatas:
- Alza automática del precio internacional del petróleo
- Riesgo de desabastecimiento en mercados clave
- Presión inflacionaria global
- Incremento de la tensión militar entre Irán, Estados Unidos e Israel
El viernes pasado, el Brent cerró a 77,32 euros por barril pero las previsiones apuntan a subidas inmediatas si la situación se agrava. Expertos como Warren Patterson (ING Research) señalan que una interrupción significativa podría disparar el Brent a los 120 dólares, e incluso superar los máximos históricos si el bloqueo se mantiene en el tiempo.
Antecedentes: advertencias y escaladas previas
No es la primera vez que Irán amenaza con cerrar Ormuz. Desde hace años utiliza esta carta como respuesta a presiones occidentales o sanciones internacionales. Sin embargo, nunca antes había dado un paso tan formal: la votación parlamentaria eleva la amenaza a un plano institucional y representa una respuesta directa a ataques militares estadounidenses recientes.
En los últimos días:
- El Parlamento ha instado al líder supremo a tomar la decisión final.
- La Guardia Revolucionaria ha declarado que “el cierre está en la agenda y se hará cuando sea necesario”.
- Las agencias marítimas han recomendado ya evitar las aguas iraníes ante el riesgo real de escalada militar y bloqueo.
El dilema es enorme para Teherán: cerrar Ormuz sería mostrar fuerza ante Occidente y sus rivales regionales, pero supondría también poner en jaque sus propios ingresos petroleros —el país produce 3,3 millones de barriles diarios y exporta cerca de 1,7 millones— así como arriesgarse a una respuesta militar internacional casi segura.
Perspectivas: ¿puede Irán permitirse cerrar Ormuz?
Cualquier cierre efectivo del estrecho dependerá tanto de la capacidad iraní para controlar toda la vía marítima como de la respuesta internacional. El Golfo de Omán tiene amplias zonas internacionales y está flanqueado por Emiratos Árabes Unidos, Omán y Pakistán. La ruta navegable real apenas tiene tres kilómetros en algunos puntos críticos. Además:
- Estados Unidos mantiene presencia naval permanente en la zona.
- Europa depende menos directamente del crudo persa tras diversificar fuentes tras otras crisis recientes.
- Los principales afectados serían los mercados asiáticos.
La Agencia Internacional de Energía recuerda que aunque hasta ahora no se han registrado interrupciones graves ni impactos directos sobre el flujo iraní incluso tras los ataques recientes —con exportaciones que han llegado a alcanzar los 2,33 millones diarios pese al conflicto—, el riesgo geopolítico es muy elevado y podría materializarse en cualquier momento.
Tabla resumen: impacto potencial si se cierra Ormuz
| Variable | Situación actual | Posible escenario tras cierre |
|---|---|---|
| Tránsito diario (barriles) | 17,8 – 20,8 millones | Paralización casi total |
| Precio barril Brent | ~77-78 USD | >120 USD (subida inmediata) |
| Principales afectados | Asia (China, India) | Asia/Europa/EEUU |
| Riesgo militar | Moderado | Muy alto |
| Impacto sobre Irán | Elevado (export.) | Catastrófico |
Mirando al futuro: riesgos e incertidumbre
Hoy el mundo observa expectante cada movimiento político en Teherán. Si finalmente se ejecuta el cierre —y todo apunta a que podría ocurrir si continúa la escalada militar con EEUU e Israel— las consecuencias serían imprevisibles. No solo afectaría a las economías dependientes del petróleo sino que podría desatar una reacción militar internacional sin precedentes desde la guerra del Golfo.
Mientras tanto:
- Los mercados energéticos operan bajo máxima volatilidad.
- Las potencias buscan rutas alternativas o medidas preventivas ante posibles interrupciones.
- La comunidad internacional exige contención y diálogo urgente.
Lo cierto es que Irán ha dado un paso formalmente inédito que pone contra las cuerdas al equilibrio energético global justo cuando aún resuenan los bombardeos recientes. El desenlace dependerá tanto del pulso interno iraní como de la capacidad negociadora —o disuasoria— del resto del mundo.
Más en Mundo
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home