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Este miércoles, 16 de julio de 2025, Israel ha escalado dramáticamente su implicación en el conflicto sirio.
Tras una oleada de violencia sectaria entre drusos y beduinos, el ejército israelí bombardeó objetivos clave en Damasco, incluyendo el Ministerio de Defensa y las inmediaciones del palacio presidencial.
La ofensiva responde a los enfrentamientos que han dejado ya más de 250 muertos en la provincia de Sweida, al sur del país, y marca un punto de inflexión en la crisis siria.
La chispa del conflicto saltó el pasado domingo, cuando un secuestro desató una cadena de represalias entre milicias drusas y tribus beduinas sunitas. En apenas tres días, la provincia registró más de 200 fallecidos, muchos de ellos civiles, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Las fuerzas gubernamentales intentaron intervenir para restablecer el orden, pero su entrada en Sweida solo agravó los combates.
- Al menos 203 personas han muerto sólo en Sweida.
- Entre los fallecidos hay miembros de los Ministerios de Defensa y Seguridad Pública sirios, así como decenas de residentes locales.
- Se han producido ejecuciones sumarias y denuncias graves de violaciones a derechos humanos.
La violencia tiene raíces profundas: las tensiones entre drusos y beduinos llevan décadas marcando la región. La reciente caída del régimen de Bashar al Assad y la llegada al poder del presidente interino Ahmad al Shara no han logrado contener la fragmentación sectaria ni la inseguridad.
¿Quiénes son los drusos?
La comunidad drusa es una minoría religiosa que representa unos 700.000 habitantes en Siria, con presencia también en Líbano e Israel. Su fe es una escisión del islam ismailí, aunque mantiene una fuerte identidad propia y una tradición histórica de autonomía. En Siria, se concentran sobre todo en Sweida.
- Han sufrido discriminación política e intentos recurrentes de asimilación forzosa.
- Mantienen milicias propias para autodefensa.
- Su relación con el poder central ha oscilado entre la colaboración y la resistencia armada.
La actual espiral violenta evidencia su vulnerabilidad ante el vacío estatal y las ambiciones de otros actores regionales.
La reacción israelí: bombardeos sobre Damasco
En este contexto, Israel ha intervenido militarmente con una contundencia inédita desde hace años. El miércoles por la mañana, aviones israelíes atacaron dos veces el cuartel general del ejército sirio en Damasco, impactando directamente en el edificio del Ministerio de Defensa. Fuentes castrenses israelíes confirmaron también explosiones cerca del palacio presidencial.
- El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió: “Los golpes dolorosos han comenzado”.
- Israel justifica su operación como defensa directa a la minoría drusa.
- El primer ministro Netanyahu reafirmó el “compromiso con preservar la región suroeste de Siria como área desmilitarizada”.
Las imágenes retransmitidas en directo por televisión siria mostraron el pánico tras las explosiones que sacudieron el Ministerio durante una emisión. El ataque se produce después de días en que Israel ya había bombardeado convoyes militares sirios en el sur del país y reforzado su despliegue en la frontera con los Altos del Golán.
Las sedes atacadas: Ministerio de Defensa y palacio presidencial
Los objetivos escogidos subrayan el mensaje político-militar:
- Ministerio de Defensa: epicentro del poder militar sirio; fue alcanzado directamente durante una emisión televisiva, forzando a periodistas a refugiarse ante las explosiones.
- Palacio presidencial: símbolo del mando ejecutivo; aunque no hay confirmación oficial sobre daños o víctimas directas allí, fuentes militares israelíes afirman impactos cerca del complejo.
El ataque busca debilitar tanto la capacidad operativa como la legitimidad del gobierno interino sirio.
Reacciones internacionales y posibles escenarios
La ofensiva israelí ha provocado reacciones inmediatas:
- Estados Unidos expresó “preocupación” por los ataques israelíes e instó a todas las partes a frenar la escalada.
- La Liga Árabe y países como Emiratos Árabes Unidos o Turquía han condenado la acción militar israelí.
- El secretario general de Naciones Unidas pidió “el cese inmediato” de toda violación a la soberanía siria.
En Europa, el presidente del Consejo Europeo reclamó respeto a la integridad territorial siria y llamó a evitar un conflicto mayor.
¿Qué puede pasar ahora?
El riesgo es claro:
- Una escalada militar directa entre Israel y Siria podría arrastrar a otros actores regionales.
- El gobierno interino sirio afronta desafíos enormes para restaurar el control interno mientras lidia con fracturas sectarias crecientes.
- Los drusos quedan atrapados entre dos fuegos: objetivo tanto para los grupos rivales internos como para los cálculos estratégicos externos.
Las perspectivas para una estabilización rápida parecen remotas. El conflicto amenaza con abrir un nuevo frente permanente entre Israel y Siria justo cuando Oriente Próximo sigue marcado por guerras abiertas e inestabilidad crónica.
En resumen, Israel ha cruzado este miércoles un umbral peligroso al atacar abiertamente infraestructuras centrales del poder sirio tras una masacre sectaria que evidencia hasta qué punto Siria sigue siendo epicentro de rivalidades étnicas, religiosas y geopolíticas sin resolver. La comunidad internacional observa con alarma una posible expansión regional que podría tener consecuencias incalculables para todo Oriente Próximo.
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