Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Caos y represión tras el veto a redes sociales en Katmandú

Nepal arde: la protesta de la Generación Z deja al menos 19 muertos y el Parlamento en llamas

La ira juvenil estalla en Nepal tras el bloqueo de redes sociales y el escándalo de los “Nepo Kids”, con el Parlamento incendiado, decenas de muertos y el gobierno al borde del colapso

Periodista Digital 10 Sep 2025 - 06:21 CET
Archivado en:

Más información

El matrimonio de dos hermanos con la misma mujer reabre el debate sobre la poliandria en India

El cabre de losm ‘niños ricos’.

O la fuerza de las redes.

Nepal vive sus horas más convulsas en décadas.

Las calles de Katmandú han sido escenario de una revuelta masiva protagonizada por miles de jóvenes, muchos pertenecientes a la llamada Generación Z, que ha dejado al menos 19 muertos y más de 340 heridos.

El Parlamento nepalí ha sido asaltado e incendiado, mientras la indignación se extiende por todo el país.

Por ahora, el gobierno interino ha levantado el veto sobre redes sociales e iniciado una investigación formal sobre los excesos policiales. Sin embargo, persisten dudas sobre si estos gestos serán suficientes para calmar una rabia generacional alimentada durante años.

La protesta nepalí revela cómo el poder simbólico —y real— de las redes sociales puede transformar indignaciones latentes en movimientos masivos capaces no solo de hacer caer gobiernos sino también cuestionar todo un modelo social basado en privilegios heredados. Mientras tanto, decenas de familias lloran a sus muertos, los hospitales siguen recibiendo heridos graves y las llamas aún humean en edificios antes símbolos del Estado.

A día de hoy, 10 de septiembre del 2025, Nepal encara una crisis política y social cuya onda expansiva sacude a toda Asia Meridional.

El detonante: veto a redes sociales y corrupción sistémica

El origen inmediato del estallido fue la decisión del gobierno de bloquear 26 plataformas populares como Facebook, Instagram o YouTube, tras exigir que se registraran oficialmente en el país. La medida pretendía controlar los contenidos y responder a un mandato judicial reciente, pero fue percibida como un ataque directo a la libertad de expresión y un intento de silenciar las críticas.

Sin embargo, la prohibición solo encendió una mecha que llevaba años acumulando combustible: el hartazgo por la corrupción endémica y el nepotismo entre las élites políticas. El paro juvenil ronda el 20% y cada día miles de jóvenes emigran buscando oportunidades en Oriente Medio o el Sudeste Asiático.

“Nepo Kids”: la rabia contra los hijos del poder

Un elemento clave que ha amplificado la furia es la indignación por los privilegios ostentosos de los llamados “Nepo Kids”. Vídeos y fotos difundidos en redes mostraban el lujo en que viven los hijos e hijas de líderes políticos, contrastando con las penurias del común de los jóvenes nepalíes. Estas imágenes se viralizaron días antes del estallido, alimentando el resentimiento social.

El movimiento no tiene líderes formales ni una agenda única. Se trata de una protesta espontánea, organizada sobre todo a través de canales digitales antes del veto, lo que explica su capacidad para desbordar cualquier intento gubernamental de control.

Escalada violenta: asaltos, incendios y dimisiones

La respuesta estatal fue inmediata y contundente: policía antidisturbios desplegada en Katmandú, uso masivo de gas lacrimógeno, balas de goma e incluso munición real según denuncias verificadas por organismos internacionales. Los enfrentamientos más graves ocurrieron alrededor del Parlamento federal:

La cifra oficial asciende ya a 19 muertos confirmados —17 en Katmandú y 2 en Itahari— aunque hospitales advierten que podría aumentar por la gravedad de las heridas sufridas (en cabeza y tórax) por decenas de manifestantes críticos.

Ante la magnitud del caos:

El gobierno declaró toque de queda en varias ciudades e impuso restricciones severas al movimiento ciudadano.

Antecedentes: décadas de frustración política

Nepal ya había experimentado oleadas previas de protestas ciudadanas: desde la revolución democrática que puso fin a la monarquía absoluta (2006) hasta revueltas contra gobiernos percibidos como ineficaces o corruptos. Sin embargo:

El país había sido considerado ejemplo regional tras su transición pacífica a la democracia parlamentaria hace dos décadas. Hoy esa imagen se tambalea.

Incertidumbre sobre el futuro inmediato

La crisis política abierta tiene consecuencias imprevisibles:

 

Más en Asia

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by