Más información
El cabre de losm ‘niños ricos’.
O la fuerza de las redes.
Nepal vive sus horas más convulsas en décadas.
Las calles de Katmandú han sido escenario de una revuelta masiva protagonizada por miles de jóvenes, muchos pertenecientes a la llamada Generación Z, que ha dejado al menos 19 muertos y más de 340 heridos.
El Parlamento nepalí ha sido asaltado e incendiado, mientras la indignación se extiende por todo el país.
Por ahora, el gobierno interino ha levantado el veto sobre redes sociales e iniciado una investigación formal sobre los excesos policiales. Sin embargo, persisten dudas sobre si estos gestos serán suficientes para calmar una rabia generacional alimentada durante años.
La protesta nepalí revela cómo el poder simbólico —y real— de las redes sociales puede transformar indignaciones latentes en movimientos masivos capaces no solo de hacer caer gobiernos sino también cuestionar todo un modelo social basado en privilegios heredados. Mientras tanto, decenas de familias lloran a sus muertos, los hospitales siguen recibiendo heridos graves y las llamas aún humean en edificios antes símbolos del Estado.
A día de hoy, 10 de septiembre del 2025, Nepal encara una crisis política y social cuya onda expansiva sacude a toda Asia Meridional.
El detonante: veto a redes sociales y corrupción sistémica
El origen inmediato del estallido fue la decisión del gobierno de bloquear 26 plataformas populares como Facebook, Instagram o YouTube, tras exigir que se registraran oficialmente en el país. La medida pretendía controlar los contenidos y responder a un mandato judicial reciente, pero fue percibida como un ataque directo a la libertad de expresión y un intento de silenciar las críticas.
- Nepal cuenta con más de 14 millones de usuarios activos en redes sociales.
- El bloqueo se produjo después de reiteradas negativas de las empresas tecnológicas a someterse a supervisión oficial.
- Solo unas pocas plataformas, como TikTok y Viber, accedieron a cumplir los requisitos del gobierno.
Sin embargo, la prohibición solo encendió una mecha que llevaba años acumulando combustible: el hartazgo por la corrupción endémica y el nepotismo entre las élites políticas. El paro juvenil ronda el 20% y cada día miles de jóvenes emigran buscando oportunidades en Oriente Medio o el Sudeste Asiático.
“Nepo Kids”: la rabia contra los hijos del poder
Un elemento clave que ha amplificado la furia es la indignación por los privilegios ostentosos de los llamados “Nepo Kids”. Vídeos y fotos difundidos en redes mostraban el lujo en que viven los hijos e hijas de líderes políticos, contrastando con las penurias del común de los jóvenes nepalíes. Estas imágenes se viralizaron días antes del estallido, alimentando el resentimiento social.
- La tendencia #NepoKidsNepal expuso fiestas privadas, viajes internacionales y coches deportivos vinculados a descendientes de ministros.
- Muchos manifestantes coreaban lemas contra la corrupción y pedían justicia social frente al favoritismo familiar.
- El fenómeno ha desencadenado un debate nacional sobre meritocracia, acceso al empleo público y desigualdad.
El movimiento no tiene líderes formales ni una agenda única. Se trata de una protesta espontánea, organizada sobre todo a través de canales digitales antes del veto, lo que explica su capacidad para desbordar cualquier intento gubernamental de control.
Escalada violenta: asaltos, incendios y dimisiones
La respuesta estatal fue inmediata y contundente: policía antidisturbios desplegada en Katmandú, uso masivo de gas lacrimógeno, balas de goma e incluso munición real según denuncias verificadas por organismos internacionales. Los enfrentamientos más graves ocurrieron alrededor del Parlamento federal:
- Manifestantes atravesaron vallas metálicas y forzaron la retirada policial.
- El edificio parlamentario fue incendiado; vídeos muestran llamas saliendo por ventanas históricas.
- En Damak e Itahari hubo ataques directos contra residencias oficiales. En Katmandú, la casa familiar del ex primer ministro Jhalanath Khanal fue incendiada; su esposa murió por quemaduras graves tras quedar atrapada dentro.
La cifra oficial asciende ya a 19 muertos confirmados —17 en Katmandú y 2 en Itahari— aunque hospitales advierten que podría aumentar por la gravedad de las heridas sufridas (en cabeza y tórax) por decenas de manifestantes críticos.
Ante la magnitud del caos:
- El ministro del Interior Ramesh Lekhak presentó su dimisión “por razones éticas”.
- El primer ministro KP Sharma Oli fue evacuado en helicóptero tras el asalto a su residencia y también renunció poco después.
- Varios ministros federales han abandonado sus cargos en señal de protesta o por temor a represalias.
El gobierno declaró toque de queda en varias ciudades e impuso restricciones severas al movimiento ciudadano.
Antecedentes: décadas de frustración política
Nepal ya había experimentado oleadas previas de protestas ciudadanas: desde la revolución democrática que puso fin a la monarquía absoluta (2006) hasta revueltas contra gobiernos percibidos como ineficaces o corruptos. Sin embargo:
- Esta es la movilización más grande jamás protagonizada por jóvenes desde los años noventa.
- La falta crónica de empleo juvenil y oportunidades educativas alimenta un malestar estructural.
- La corrupción política es vista como sistémica: escándalos recientes implican desvío de fondos públicos destinados a infraestructuras o ayuda internacional.
El país había sido considerado ejemplo regional tras su transición pacífica a la democracia parlamentaria hace dos décadas. Hoy esa imagen se tambalea.
Incertidumbre sobre el futuro inmediato
La crisis política abierta tiene consecuencias imprevisibles:
- El vacío institucional complica cualquier salida negociada.
- Los partidos tradicionales están desacreditados ante buena parte del electorado joven.
- Organismos como Naciones Unidas han urgido al diálogo para evitar una escalada mayor.
- Se teme que grupos radicales intenten capitalizar el descontento para desestabilizar aún más al país.
Más en Asia
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home