Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

LA BATALLA POR EL HIELO

Trump y Groenlandia: de la broma inmobiliaria a un plan de poder duro en el Ártico

Las advertencias de Donald Trump sobre Groenlandia sacuden el Ártico, reavivan el resentimiento inuit y chocan con unas tendencias políticas que exigen decidir su propio destino.

Periodista Digital 11 Ene 2026 - 16:57 CET
Archivado en:

Más información

Portazo de la clase política groenlandesa a Trump: “No queremos ser estadounidenses”

El plan secreto de Trump para anexionar Groenlandia a EEUU: un cheque de 100.000 dólares para cada uno de los 60.000 habitantes

Ojo al parche que el pelirrojoa de la Casa Blanca es capaz de cualquier cosa.

La situación podría parecer un guion reciclado de 2019, pero el tono ha cambiado. Donald Trump ya no se refiere a Groenlandia como “una gran operación inmobiliaria”, sino que la presenta como un objetivo estratégico del que afirma que Estados Unidos hará “algo, por las buenas o por las malas”.

La mayor isla del mundo ha pasado de ser objeto de memes a convertirse en un tablero clave en la lucha entre Washington, Moscú y Pekín.

En medio de esta disputa geopolítica, Groenlandia atraviesa un momento político complejo: hay un fuerte anhelo de independencia respecto a Dinamarca, un resentimiento inuit aún latente por décadas de políticas coloniales, y una población que responde con un mensaje claro y directo: “Groenlandia pertenece a los groenlandeses”.

Qué busca realmente Trump en Groenlandia

Trump y su equipo han dejado claro su propósito: controlar el territorio, no solo utilizarlo como base militar.

Los puntos recurrentes en sus discursos y en el debate estratégico son evidentes:

En la práctica, el plan contempla:

Aquí surge la cuestión del resentimiento inuit.

El resentimiento inuit: una herida que Trump cree poder aprovechar

En Washington se ha instalado una idea: hay un “profundo resentimiento inuit” contra Dinamarca que podría abrirle puertas a Estados Unidos. Tanto Trump como altos funcionarios han hablado abiertamente sobre “explotar” ese malestar histórico con la metrópoli danesa.

Este resentimiento tiene raíces profundas:

Esta memoria se traduce en:

Trump considera que este resentimiento podría inclinar la balanza hacia Washington. Su equipo contempla varias estrategias según han filtrado análisis e informes de centros especializados:

En resumen: su apuesta consiste en presentar a Estados Unidos como la vía rápida para liberarse de una metrópoli que muchos inuit consideran responsable de años de abusos.

Sin embargo, el problema para Trump es que esta estrategia está generando efectos contrarios.

De proestadounidenses a anti-Trump: reacción inuit y groenlandesa

Los conocedores cercanos a la isla coinciden en algo incómodo para la Casa Blanca: hasta hace poco existía un clima social más bien proestadounidense y anti-danés. La presencia militar estadounidense no generaba rechazo masivo, y el imaginario cultural americano tenía buena aceptación.

Las cosas han cambiado considerablemente:

El punto decisivo ha sido la respuesta conjunta del ámbito político groenlandés:

El texto subraya que:

En consecuencia, el intento por capitalizar el resentimiento inuit contra Dinamarca ha desencadenado otro tipo nuevo: uno dirigido ahora hacia Washington.

El escenario interno: tendencias políticas en Groenlandia

Mientras Trump intensifica su retórica, Groenlandia enfrenta su propio debate interno sobre lo que le espera. Las últimas elecciones anticipadas fueron convocadas precisamente bajo un clima caracterizado por:

Algunos rasgos centrales del panorama político local son evidentes:

En este contexto, la presión ejercida por Trump está teniendo efectos paradójicos:

¿Cómo podría acercarse Trump al control práctico sobre Groenlandia?

Sobre el papel, no hay una vía legal sencilla para que Estados Unidos “se adueñe” de Groenlandia sin contar al menos con el consentimiento tanto de Dinamarca como del propio territorio groenlandés.

Las opciones discutidas entre diplomáticos estratégicos se agrupan en tres enfoques posibles:

1. La vía del pacto con Dinamarca

Una compra o cesión negociada del territorio similar a lo ocurrido con Alaska en el siglo XIX.

Sin embargo, presenta obstáculos importantes:

Hoy parece políticamente inviable esta opción.

2. La vía groenlandesa: referéndum e cambio simbólico

Trump podría intentar implementar dos fases:

  1. Apoyar públicamente la independencia
    de Groenlandia respecto a Dinamarca:
    • Financiar infraestructuras,
    • Prometer acceso preferencial al mercado para productos pesqueros o minerales,
    • Crear programas educativos junto con empresas estadounidenses.
  2. Una vez alcanzada dicha independencia,
    presentar una “asociación estratégica”
    que convierta efectivamente a Groenlandia en:
    • Territorio asociado,
    • O incluso nuevo estado dentro del país si existe mayoría suficiente para ratificarlo desde Washington.

Elementos positivos:

Elementos negativos:

3. La vía coercitiva o fuerza bruta

En sus discursos, Trump no ha descartado recurrir al poder duro. Ha mencionado hacer algo aunque les desagrade e incluso no descarta usar fuerzas armadas ,,,. Algunos escenarios discutidos incluyen ,,,,:

No obstante este camino tendría costos extremadamente altos:

Bajo tales circunstancias incluso poblaciones críticas hacia dinamarqueses podrían cerrar filas junto Copenhague ante agresiones externas tal cual comienza intuirse reacciones partidos groenlandeses ,,,.

Hacia dónde puede llevar este pulso

El margen operativo disponible para Trump existe aunque se reduce notablemente:

– Dentro mismo territorio groenlandés cada amenaza adicional refuerza noción identificación independiente tanto respecto Copenhague así también Washington. Que todos partidos hayan alineado contra presiones externas es síntoma madurez política más allá debilidad ,,.

– En Copenhague junto Europa; actualmente simboliza defensa orden internacional basado soberanía derecho justo cuando UE busca incrementar influencia región ártica ,,.

– En Washington; parte establecimiento militar político considera tratado vigente defensa suficiente sin necesidad arriesgar choques diplomáticos innecesarios ,,,.

Si realmente desea acercarse control efectivo sobre este remoto rincón planetario tendrá elegir entre dos estrategias marcadamente distintas:

– Mantener tono elevado arriesgando crisis OTAN alimentando nacionalismo creciente entre groenlandeses;

– O moderar discurso apostando acuerdos graduales cuidando sensibilidades locales ofreciendo algo ausente hoy; proyecto donde palabra clave sea autogobierno real garantizado .

Por ahora; habitantes repiten frase común comunicados mítines redes sociales : “No queremos ser estadounidenses ni daneses; queremos ser groenlandeses.”,,. Mientras hielo se derrite rutas articas abren pregunta ya no gira solo entorno qué hará Trump sino cuánto estará dispuesto arriesgar mundo ese pequeño trozo mapa blanco.

Más en Mundo

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by