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¿Dónde están las feministas españolas?

Irán: la bestial represión de las masivas protestas deja ya más de 500 muertos, 10.000 detenidos y pone a Israel en estado de «máxima alerta»

Hospitales desbordados, cadáveres apilados y un silencio indigno de la progresía occidental

Periodista Digital 12 Ene 2026 - 07:38 CET
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Las imágenes llegan a cuentagotas por las redes sociales, cuando el apagón de internet lo permite: jóvenes abatidos en las calles, ambulancias improvisadas en vehículos particulares y familiares buscando cuerpos en morgues desbordadas.

A su vez, el liderazgo iraní se atrinchera en un discurso que señala a “enemigos externos” y “terroristas”, mientras las organizaciones de derechos humanos no dudan en calificarlo de masacre.

Quince días después del inicio de las movilizaciones, el enfrentamiento entre una ciudadanía agotada y una teocracia cerrada ha convertido a Irán en el epicentro de una crisis que combina represión masiva, luchas internas por el poder, guerra propagandística y notables divisiones dentro de la política europea y española sobre cómo observar —o ignorar— a los ayatolás.

Hospitales al límite, morgues desbordadas

Los datos que logran salir del país revelan un panorama de guerra no declarada:

Los hospitales actúan como un termómetro evidente de la brutalidad del operativo:

Esta dinámica —tiros letales, hospitales convertidos en lugares inseguros y morgues repletas— respalda la denuncia de diversas ONG sobre cómo el Estado busca no solo aplastar las protestas, sino también borrar huellas: cuerpos retirados sin notificar a las familias, entierros apresurados y presión para aceptar versiones oficiales sobre la causa del fallecimiento.

Represión metódica: disparos a matar, detenciones masivas, apagón digital

La cronología de estos quince días refleja un patrón ya conocido en Irán pero intensificado.

  1. Uso sistemático de munición real
    • Amnistía Internacional y otras organizaciones han documentado disparos directos contra manifestantes desarmados, incluidos menores, utilizando munición real y perdigones.
    • En varias ciudades se ha registrado fuego desde comisarías o bases de la Guardia Revolucionaria contra los congregados, con escenas donde personas caen “de inmediato” debido a impactos en cabeza y pecho.
  2. Criminalización total del disenso
    • La Fiscalía General ha clasificado a todos los manifestantes como “mohareb”, “enemigos de Alá”, lo cual conlleva la pena capital.
    • Medios estatales reiteran que los disturbios son provocados por “terroristas” controlados por Estados Unidos e Israel; además, el régimen advierte que quienes ayuden a los manifestantes podrían ser tratados como enemigos divinos.
  3. Detenciones y desapariciones
    • HRANA registra más de 10.600 detenciones, entre ellas 169 menores.
    • Diversas ONG han documentado casos de allanamientos nocturnos, desapariciones forzadas y reclusión sin comunicación con el exterior, lo cual aumenta el riesgo de torturas y confesiones forzadas difundidas posteriormente por televisión estatal.
  4. Cierre informativo
    • El país ha sufrido varios días con apagón nacional del internet, cortes en redes móviles y severas restricciones para llamadas internacionales.
    • Este apagón no solo desinforma al exterior; también dificulta que las familias localicen a detenidos o heridos e impide que los ciudadanos organicen protestas o redes solidarias.

La combinación entre fuego real, criminalización religiosa del disenso, detenciones masivas y bloqueo informativo es precisamente lo que lleva a varias organizaciones a hablar abiertamente sobre “crimen internacional” e instar a la comunidad internacional para actuar “a fin de prevenir una matanza masiva”.

La acusación de «masacre» y el baile de cifras

En este contexto crítico, las denuncias acerca del régimen por llevar a cabo una masacre se sustentan en tres aspectos: falta total de cifras oficiales, información fragmentada y testimonios directos.

Esta horquilla abre el debate sobre si lo que ocurre en Irán ya puede considerarse una auténtica “masacre”. Varios elementos alimentan esta conclusión:

Con base en esto, directores de organizaciones como Iran Human Rights afirman que “la República Islámica está cometiendo un crimen internacional contra su población” e insisten en utilizar todos los mecanismos legales internacionales para detener la represión.

El telón de fondo: crisis económica, hartazgo social y miedo en el poder

Las protestas no emergen sin razón. Llevan tiempo gestándose:

Para el régimen actual estas protestas representan una amenaza existencial. Por ello combinan:

Este cóctel restringe cualquier posibilidad para lograr una salida negociada e impulsa hacia un conflicto prolongado entre un aparato represor endurecido frente a una sociedad que ha perdido gran parte del miedo; solo lo retiene cuando la violencia estatal impone su lógica cruel sobre las calles.

Iglesias, la izquierda española y la sombra de los ayatolás

Mientras Teherán vive bajo fuego real, Europa —y España— libran otras batallas narrativas. La postura adoptada por parte significativa de la izquierda española ante la República Islámica vuelve al centro del debate.

Aunque su tono se ha moderado recientemente, los vínculos políticos e intelectuales cercanos al círculo de Pablo Iglesias con el régimen iraní continúan siendo un tema delicado:

El contraste ante datos actuales resulta difícilmente sostenible:

En este punto específico resulta evidente cómo ciertos dirigentes progresistas españoles mantienen un silencio calculado o equilibrio frágil ante tales hechos; crítica justificada hacia hipocresías occidentales cuando conviene pero reduciendo sus voces cuando quien oprime no lleva uniforme occidental.

Este doble rasero acarrea consecuencias evidentes:

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