Más información
Nueva Zelanda se encuentra en medio de un éxodo sin precedentes. Muchos jóvenes profesionales están dejando su hogar rumbo a Australia y el Reino Unido, atraídos por un desempleo del 5,2% y un Producto Interno Bruto que se ha estancado. La migración neta ha descendido a +13.700 personas, una notable caída respecto a las +70.400 del año anterior. Este fenómeno contrasta con los orígenes polinesios de sus primeros pobladores, los maoríes, quienes llegaron hace siglos en canoas desde el Pacífico.
Los maoríes se establecieron en Aotearoa, el nombre maorí de Nueva Zelanda, entre los años 1250 y 1300. Provenían de polinesios que viajaron en waka, canoas de doble casco. Formaron tribus (iwi) y subgrupos (hapu), desarrollando una cultura caracterizada por aldeas fortificadas (pā) y sistemas de defensa con lanzas. En 1642, Abel Tasman avistó las islas, pero fue con James Cook en 1769 cuando se produjo el contacto real. El Tratado de Waitangi, firmado en 1840, consolidó la soberanía británica e impulsó la llegada de colonos del Reino Unido e Irlanda.
En la actualidad, la historia parece dar un giro inesperado. En el periodo que terminó en junio de 2025, aproximadamente 71.800 ciudadanos decidieron emigrar, alcanzando así un pico no visto en más de una década. Para agosto, esta cifra había aumentado a 73.900. Más de la mitad se dirigen a Australia, donde los salarios medios rondan los 64.400 dólares, frente a los 48.000 que se ofrecen en Nueva Zelanda. Otros optan por destinos como el Reino Unido, EEUU, Canadá o Singapur, donde también se hablan idiomas comunes.
¿Y cuál es la razón detrás de este éxodo? La economía está frenando. El crecimiento del PIB es escaso, el mercado laboral presenta signos de enfriamiento y el coste de vida no para de aumentar. Además, las secuelas post-pandemia han colapsado el sistema sanitario. Los jóvenes menores de 30 años son quienes más están emigrando: una auténtica fuga de cerebros. La población total asciende a 5,33 millones hasta marzo de 2025, con un 19,6% de maoríes, un 67,8% europeos, un 17,3% asiáticos y un 8,9% pacíficos.
El gobierno ha decidido actuar ante esta situación. Ha anunciado reformas migratorias para el periodo 2025-2026:
- Se eliminarán los umbrales salariales necesarios para obtener residencia.
- Se flexibilizarán las visas para trabajadores menos cualificados.
- Se ampliará la duración de las visas y se crearán vías que faciliten la transición del trabajo a la residencia.
Las empresas claman por mano de obra: los migrantes son esenciales para sectores clave; sin embargo, las leyes restrictivas generan temor entre ellos. Estos cambios comenzarán a aplicarse en agosto de 2026.
Mirando hacia adelante. Si la economía no logra recuperarse pronto, es probable que continúe este éxodo. Las llegadas de extranjeros han disminuido desde los picos alcanzados entre 2023 y 2024. Las autoridades están reduciendo tipos de interés y ajustando políticas económicas. Pero con un 27% de población inmigrante ya presente en el país, retener a los locales se convierte en una tarea complicada. Los kiwis buscan estabilidad en lugares donde los impresionantes paisajes no cubren las facturas mensuales.
Los maoríes resistieron frente a invasores; ahora, sus descendientes deben enfrentar presiones modernas. Nueva Zelanda busca equilibrar su rica herencia polinesia con los desafíos globales actuales. El idílico paraíso kiwi podría estabilizarse si las reformas logran detener esta sangría migratoria.
Más en Mundo
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home