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POLÉMICA POR LA ACTUACIÓN POLICIAL EN SOUTHAMPTON

“No puedo respirar”: el caso de Henry Nowak reabre la brecha racial y policial en Reino Unido

La muerte apuñalado de Henry Nowak y su arresto mientras agonizaba conmocionan al Reino Unido y avivan el debate sobre racismo, uso de la fuerza policial y la explotación política del crimen.

Periodista Digital 03 Jun 2026 - 10:17 CET
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La expresión “no puedo respirar” vuelve a estar en el centro del debate público británico. Esta vez, sin embargo, no proviene de Estados Unidos, sino de una calle en Southampton. Allí, un joven de 18 años perdió la vida tras ser apuñalado mientras la policía le leía sus derechos y le colocaba las esposas en el suelo, entre jadeos y sangre.

El vídeo grabado con la cámara corporal de un agente se ha convertido en el epicentro de una tormenta política y social. Ha puesto al descubierto fallos en la actuación policial, ha alimentado a sectores de ultraderecha y ha dejado a una familia denunciando que su hijo no pudo “morir con dignidad”.

Qué ocurrió la noche del asesinato de Henry Nowak

El 10 de diciembre de 2023, el estudiante Henry Nowak, de solo 18 años, recibió tres puñaladas en Southampton: dos en las piernas y una en el corazón, cuando intentaba saltar una valla para escapar. Cayó al suelo, gravemente herido.

A pocos metros, su agresor, Vickrum Digwa, un inmigrante sij de 23 años, se dirigió a los agentes que llegaron al lugar y afirmó ser víctima de un ataque racista.

En esos momentos críticos se entrelazaron tres elementos explosivos:

Las imágenes reveladas tras el juicio muestran cómo Nowak repitió al menos nueve veces frases como “me han apuñalado” y “no puedo respirar”. A pesar de ello:

Transcurrieron unos tres minutos hasta que los agentes comprendieron la gravedad de las lesiones y comenzaron a proporcionarle primeros auxilios; demasiado tarde para salvar su vida.

Del lugar del crimen al banquillo: condena a Vickrum Digwa

Este lunes, un tribunal ha condenado a Vickrum Digwa a cadena perpetua, con un mínimo de 21 años tras las rejas por el asesinato de Henry Nowak.

Los puntos clave del veredicto son claros:

Este caso se entrelaza con otro debate delicado:

La condena cierra formalmente el capítulo judicial sobre este homicidio pero abre nuevos interrogantes:

Un vídeo que erosiona la confianza en la policía

La repercusión del caso no proviene solo del crimen mismo, sino también del trato que recibió Henry Nowak por parte de la Policía de Hampshire mientras agonizaba. Lo último que escuchó con plena consciencia fueron los agentes leyéndole sus derechos.

Los elementos que han provocado indignación son evidentes:

En un país donde ya hay críticas hacia las fuerzas del orden por perfiles raciales y uso excesivo de fuerza, estas imágenes se han convertido en un símbolo palpable de desconfianza. La comparación con el caso George Floyd en Estados Unidos es inevitable; él también repetía “I can’t breathe” mientras un agente presionaba su cuello.

Medios británicos han informado cómo:

Una reciente crónica detalla minuciosamente el vídeo y el proceso judicial asociado; resume claramente por qué este caso ha generado tanta indignación: las imágenes donde se ve a la policía esposando a un joven apuñalado que repetía “no puedo respirar” han sacudido profundamente la confianza pública en las instituciones y han reabierto viejas heridas raciales y políticas.

El padre, la dignidad y la lucha por contar su historia

La familia de Henry Nowak se ha convertido también en voz visible dentro del caso. Su padre ha denunciado públicamente que a su hijo no le permitieron “morir con dignidad”.

El relato familiar se centra en varios aspectos clave:

Por otro lado, este caso ya no solo se está dirimiendo en tribunales; también tiene lugar en el ámbito público:

El resultado es un cóctel muy británico: violencia armada, tensiones raciales, desconfianza hacia las fuerzas del orden e instrumentalización política desde los extremos.

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