Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

LLEGA A EE. UU. PARA SER TRATADO

Putin libera a Robert Gilman, el exmarine estadounidense detenido en Rusia desde 2022

Moscú excarcela por motivos humanitarios a Robert Gilman, con graves problemas de salud, tras cuatro años preso y sin que Washington acepte un intercambio

Periodista Digital 12 Ago 2026 - 09:18 CET
Archivado en:

La liberación de Robert Gilman representa un nuevo paso en la complicada batalla diplomática entre Rusia y Estados Unidos en torno a los prisioneros que se consideran detenidos de forma injusta. Este exmarine estadounidense, que llevaba encarcelado desde 2022, ha sido excarcelado por razones humanitarias y se dirige hacia un hospital militar en Texas para recibir atención médica, tal y como confirmó 20minutos.

Esta decisión se produce tras meses de advertencias sobre su frágil estado de salud. Según Reuters, su familia y diversas organizaciones de apoyo habían señalado que su vida corría peligro, denunciando el maltrato, trabajos forzados y un deterioro físico alarmante durante su tiempo en cautiverio.

Qué ha pasado

Putin ha concedido un indulto humanitario a Gilman y Washington sostiene con firmeza que no se realizó intercambio ni concesión alguna a cambio de su liberación. La versión desde el lado estadounidense indica que la excarcelación se acordó tras diálogos entre representantes de ambos países, incluyendo a Steve Witkoff, el enviado especial de Donald Trump.

El propio Trump celebró públicamente su liberación, subrayando que Rusia no pidió nada a cambio, un mensaje que también fue reiterado por medios estadounidenses como CNN y ABC News. Además, el Departamento de Estado destacó que Gilman había sido clasificado como un detenido injusto.

Un caso ligado al deterioro de su salud

Gilman, de 32 años y originario de Massachusetts, fue arrestado en enero de 2022 en Vorónezh, tras un incidente en un tren en el que fue acusado de agredir a un policía. Posteriormente, se le sumaron cargos por supuestas agresiones a personal penitenciario, lo que elevó su condena a un total de cuatro años y medio, aunque algunas fuentes apuntan a penas más severas por hechos ocurridos en prisión.

El momento crítico se produjo este verano, cuando varias fuentes describieron una grave situación médica. Reuters informó que había caído en un estado de estupor, lo que incrementó la preocupación de su familia por su vida. Global Reach, la organización que monitorea su caso, indicó que sufría secuelas severas y que había recibido presión para combatir en Ucrania. Su llegada a Estados Unidos tiene como objetivo una evaluación médica y psicológica urgente.

El contexto político detrás de la liberación

La salida de Gilman se enmarca en una tendencia que la Administración Trump presenta como un logro diplomático positivo: el Departamento de Estado asegura que más de 100 estadounidenses han sido liberados en el extranjero durante este periodo. Simultáneamente, la Casa Blanca busca demostrar su capacidad de negociación con Moscú en un contexto en el que la relación bilateral está marcada por la guerra en Ucrania, las sanciones y la presión sobre ciudadanos occidentales detenidos en Rusia.

Para el Kremlin, este gesto tiene también un trasfondo político. Presentarlo como una decisión humanitaria le permite proyectar una imagen de flexibilidad sin reconocer una cesión en un terreno que Moscú ha utilizado como herramienta de presión diplomática desde hace tiempo. Además, la ausencia de un intercambio facilita que ambas partes puedan presentar la operación como una victoria propia.

Qué puede ocurrir ahora

Gilman llegará a Estados Unidos y será atendido en un hospital militar en Texas, donde los médicos tendrán la tarea de evaluar el verdadero alcance de los daños físicos y psicológicos. Si los reportes sobre su condición son tan preocupantes como han afirmado su familia y las organizaciones de apoyo, su recuperación podría ser un proceso largo y complicado.

En el ámbito político, su caso refuerza el debate sobre los detenidos injustamente en Rusia, un grupo que Washington sigue con particular atención. También plantea una incómoda pregunta: si Moscú ha aceptado este indulto sin exigir nada a cambio, podría intentar capitalizar gestos similares en otros asuntos delicados en el futuro.

Un apunte menos solemne

La historia de Gilman es un recordatorio de que, en la diplomacia entre Washington y Moscú, la urgencia por resolver un caso a menudo se acompaña de años de silencio. Asimismo, ofrece una imagen muy clara: un exmarine que pasó de un tren en Vorónezh a una cama de hospital en Texas, todo ello en apenas unos titulares.

Más en Mundo

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by