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Sudán: Al Zurg entra en 2026 “por la puerta de la muerte” tras un ataque con dron que arrasa el único hospital

Manuel Trujillo 07 Ene 2026 - 06:52 CET
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NORTE DE DARFUR (Sudán), 3 de enero de 2026. Mientras muchos sudaneses esperaban que el año nuevo acercara el final de la guerra, la localidad de Al Zurg, en el estado de Darfur del Norte, vivió una de las jornadas más devastadoras desde el inicio del conflicto, según testimonios y comunicados difundidos este sábado.

De acuerdo con fuentes locales, el 3 de enero de 2026 transcurría con aparente normalidad pese a que la guerra se aproxima a completar su tercer año y a que los combates siguen intensos en Kordofán. Esa calma se rompió cuando residentes dijeron haber escuchado un sonido “procedente del cielo” y vieron aparecer, entre nubes y destellos de sol, una aeronave no tripulada identificada como Bayraktar Akıncı, un dron de fabricación turca.

El hospital, reducido a escombros

Según las mismas fuentes, el ataque aéreo golpeó el perímetro del único hospital de la zona, del que dependen miles de habitantes. En cuestión de minutos, el centro quedó destruido y convertido en escombros. “La carga del dron fue más rápida que cualquier decisión de huida”, relató un testigo.

Las informaciones señalan además que el equipo médico —el único disponible en el área— habría resultado herido, lo que agrava el pronóstico de los lesionados tras la incursión por la ausencia de atención sanitaria y por la destrucción del equipamiento del hospital.

Medios locales, entre ellos Darfur 24, informaron de la muerte del líder comunitario Bashir Barma Barakat Allah, a causa del bombardeo.

Segundo ataque: un mercado incendiado en Ghareer

Fuentes oficiales en la zona indicaron también que el mismo dron habría atacado posteriormente la región de Ghareer, en Darfur del Norte, donde el objetivo habría sido el mercado local, que quedó completamente incendiado, “con civiles inocentes —incluidas mujeres y niños—”, según un comunicado del Gobierno de la Alianza Fundacional de Sudán (Ta’sis).

“Escalada” y cifras de víctimas

El Gobierno de Ta’sis condenó el ataque y lo vinculó a lo que describió como una “escalada” de operaciones contra civiles. En su comunicado, afirmó que el bombardeo en Al Zurg se realizó con un dron Akıncı y que dejó más de 64 civiles muertos, “en su mayoría mujeres y niños”, además de decenas de heridos.

La misma declaración sostuvo que días antes, el 1 de enero de 2026, ataques con drones habrían alcanzado Al Firdous (Darfur Central), con “más de 35” fallecidos, y mencionó asimismo un ataque previo contra civiles “durante celebraciones de Navidad” en Kordofán del Sur. La alianza pidió a la comunidad internacional condenar los hechos y reclamó acciones contra “los responsables y quienes los apoyan”, incluyendo —según el texto— empresas fabricantes de drones.

Por su parte, el Movimiento de Liberación de Sudán Democrático emitió otra condena, describiendo lo ocurrido como “masacres” y “crímenes contra la humanidad”. En su comunicado, afirmó que el dron Akıncı bombardeó el “hospital rural de Al Zurg”, lo destruyó completamente, dejó “más de 64” muertos entre pacientes y personal, y hirió al único médico de la región. También solicitó la imposición de un veto aéreo sobre Darfur.

Drones Bayraktar y denuncias de “bombardeos indiscriminados”

El texto sostiene que fuerzas con base en Port Sudan poseen drones Bayraktar TB2 desde 2024 y que imágenes satelitales del 30 de noviembre de 2024 habrían documentado su presencia en el espacio aéreo de Jartum. Asimismo, señala que disponen de drones Bayraktar Akıncı, descritos como parte de una categoría de aeronaves estratégicas de largo alcance.

Según la misma narrativa, Estados Unidos habría calificado algunos ataques como “indiscriminados” y se habrían impuesto sanciones contra el jefe del ejército, Abdel Fattah al-Burhan, por su postura respecto a la continuidad de la guerra y los bombardeos sobre zonas civiles. Estas afirmaciones no pudieron verificarse de manera independiente en el terreno.

Presión política y negociaciones

En paralelo, el Frente Civil Democrático de las Fuerzas de la Revolución (Sumud) —según el texto— condenó hace un mes un ataque con dron en Kumo (Kordofán del Sur), que habría causado la muerte de 45 civiles, y pidió una investigación internacional independiente y el cese inmediato de ataques aéreos.

Mientras tanto, la situación política permanece estancada: el texto afirma que Port Sudan insiste en una “solución militar”, pese a que Ta’sis ha expresado disposición a aceptar propuestas de tregua y una “iniciativa cuatripartita” que incluiría a Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Egipto.

El artículo cita además a Al-Tayyib Othman Youssef, secretario general de una comisión vinculada al desmantelamiento del régimen islamista en Sudán, quien sostiene que desde 1989 se habría impulsado una política de “reconfiguración del Estado” desde dentro, especialmente en la institución militar, con impacto en su profesionalismo y capacidad operativa.

En una guerra marcada por la fragmentación del poder y la expansión de la violencia aérea, los ataques de este fin de semana en Darfur del Norte vuelven a colocar a los civiles —hospitales, mercados y líderes comunitarios— en el centro del fuego.

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