Sudán: crímenes químicos recurrentes y un silencio internacional que plantea interrogantes

Armas químicas
Armas químicas

En medio del creciente temor europeo por la crisis humanitaria en Sudán, las recientes declaraciones de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU han vuelto a poner bajo los focos las acusaciones de que las Fuerzas Armadas sudanesas habrían utilizado armas químicas. Durante una sesión celebrada el 22 de diciembre de 2025, el representante estadounidense instó a las partes enfrentadas a aceptar una propuesta de paz presentada por Washington, al tiempo que aludió a acusaciones previas sobre el uso de armas prohibidas, incluido el gas cloro, considerado una violación del derecho internacional. Esta acusación surge en el contexto de una guerra civil que estalló en abril de 2023 entre el ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido, dejando millones de desplazados y miles de víctimas, y alimentando los temores europeos sobre nuevas olas de refugiados.

Historial de violaciones: Darfur como ejemplo vivo

El historial del ejército sudanés en relación con el uso de armas químicas se remonta a inicios de la década de 2000, especialmente en la región de Darfur, donde en 2003 estalló un conflicto entre el gobierno y movimientos rebeldes.

Las fuerzas gubernamentales respaldaron a milicias en campañas que derivaron en acusaciones de genocidio. En un informe publicado en 2016, Amnistía Internacional reveló indicios del uso de bombas químicas en Jebel Marra, que habrían provocado síntomas como quemaduras y vómitos con sangre en cientos de civiles. La ONU estimó que el número de muertos en Darfur superó los 300.000 para 2005, y calificó las violaciones como crímenes de guerra.

En el conflicto actual, informes recientes —como una investigación de France 24 en noviembre de 2025— señalaron la existencia de indicios iniciales del uso de gas cloro, reavivando el recuerdo de patrones anteriores. Asimismo, Human Rights Watch expresó en octubre de 2025 su profunda preocupación por reportes sobre el uso de gas cloro por parte del ejército, considerándolo una violación de la Convención sobre Armas Químicas, a la que Sudán se adhirió en 1999.

Lecciones del pasado: Ghouta y Halabja como comparaciones

Lo que ocurre en Sudán recuerda a crímenes químicos previos en Oriente Medio, donde regímenes recurrieron a estas armas para sofocar rebeliones. En Siria, el ataque del régimen de Bashar al-Assad con gas sarín contra Ghouta Oriental en 2013 dejó más de 1.400 muertos, lo que provocó condenas internacionales y una intervención de la ONU para destruir el arsenal químico sirio. En Irak, el ataque del régimen de Saddam Hussein con gas mostaza y sarín contra Halabja en 1988 causó la muerte de 5.000 kurdos y fue considerado parte de una campaña de genocidio.

En un informe reciente publicado en diciembre de 2025, un centro de estudios de seguridad señaló un “incremento del uso de agentes químicos en los conflictos”, comparando a Sudán con Siria e Irak como ejemplos de cómo estas armas se convierten en herramientas de represión masiva, con efectos étnicos y comunitarios de largo plazo. Estas similitudes subrayan la necesidad de rendición de cuentas internacional para evitar que se repitan.

Apoyo externo controvertido

Pese al aumento de las acusaciones, países como Arabia Saudita, Turquía y Egipto continúan ofreciendo apoyo militar al ejército sudanés, lo que plantea preguntas sobre una posible implicación indirecta en las violaciones.

En noviembre de 2025, informes indicaron que Egipto y Turquía reforzaron su respaldo al ejército sudanés y a batallones de islamistas extremistas aliados, tras la caída de El Fasher en manos de las Fuerzas de Apoyo Rápido. Estudios señalaron que Egipto prefiere un gobierno militar en su frontera sur, mientras Arabia Saudita y Turquía proporcionarían apoyo logístico y entrenamiento al ejército. Este respaldo se produce a pesar de sanciones estadounidenses contra el general al-Burhan por permitir, según esas acusaciones, el uso de armas químicas por sus fuerzas.

En el plano europeo, la Unión Europea expresó en noviembre de 2025 su preocupación por el flujo de armas hacia Sudán, advirtiendo que algunas armas de origen europeo podrían contribuir a crímenes de guerra. También, una conferencia en el Parlamento Europeo en diciembre de 2025 pidió una acción europea para enfrentar el hambre, la violencia sexual y el uso de armas químicas en Sudán.

Reacciones internacionales y locales y llamados a la rendición de cuentas

Estados Unidos afirmó en mayo de 2025 que el ejército sudanés utilizó armas químicas al menos dos veces, lo que llevó a la imposición de sanciones. En una declaración de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) en diciembre de 2025, la entidad expresó su profunda preocupación por los reportes relacionados con Sudán y solicitó una investigación. A nivel local, el gobierno sudanés negó las acusaciones, pero grupos civiles sudaneses condenaron el uso, señalando en un comunicado: “Se están utilizando armas químicas contra civiles sudaneses, con reportes que confirman exposición tóxica y muertes”.

Con el aumento de los llamados europeos a la paz, el conflicto en Sudán sigue siendo un desafío para la estabilidad global, y exige una intervención colectiva para detener las violaciones y exigir responsabilidades a los implicados.

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Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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