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Es el precio de las alocadas políticas comunistas.
Y todo indica que no lo van a poder pagar.
China se enfrenta a una situación paradójica.
Hace diez años se deshizo de la desquicidada política del hijo único, pero sus intentos por incentivar los nacimientos no están dando frutos.
En 2024, la población disminuyó en 1,39 millones, marcando el tercer año consecutivo de caída.
Muchos jóvenes optan por no tener hijos debido a los altos costos y las presiones que sienten desde el Estado.
Desde el 1 de enero, el gobierno ha impuesto un IVA del 13% a los anticonceptivos, que incluye condones y pastillas.
Al mismo tiempo, ha decidido eximir de este impuesto a servicios como guarderías, bodas y cuidados para ancianos.
Según Pekín, esta medida busca estimular los nacimientos en un país con una economía debilitada y un envejecimiento acelerado.
La desquiciada política del hijo único
En 1979, bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, China limitó a las familias urbanas a tener solo un hijo. Esta medida fue implementada para frenar un crecimiento poblacional que rondaba los mil millones. Para ello, se utilizaron multas, despidos laborales y abortos forzados. Las familias que cumplían con la normativa tenían acceso a mejores empleos y viviendas. Aunque en zonas rurales y entre algunas minorías se permitieron excepciones, el foco seguía siendo tener varones.
Las consecuencias fueron devastadoras. Las estimaciones oficiales sugieren que se evitaron entre 300 y 400 millones de nacimientos. Además, esto provocó un grave desequilibrio de género: según el último censo, el 51,2% de la población son hombres. A lo largo de las décadas, se registraron infanticidios de niñas, abandonos y abortos selectivos. La cultura confuciana siempre ha otorgado mayor valor a los hijos varones para herencias y cuidado parental.
Hoy en día, la sociedad está pagando las consecuencias. La tasa de fecundidad se sitúa en 1,09 hijos por mujer, muy por debajo del umbral de reemplazo que es de 2,1. Los nacimientos han caído drásticamente desde los 14,7 millones en 2019 hasta solo 9,5 millones en 2024.
- Consecuencias clave:
- Envejecimiento: El segmento de mayores de 60 años representa ya el 18,7% de la población; hacia 2050 se estima que uno de cada cuatro superará los 65 años.
- Menos trabajadores: Se prevé una reducción del PIB anual en 0,5 puntos durante la próxima década.
- Desbalance social: Millones de hombres sin pareja generan riesgos asociados como la trata humana.
Locuras comunistas fatales en la China Roja
La historia del comunismo chino está marcada por errores demográficos significativos. Durante las décadas de los cincuenta a setenta, Mao Zedong fomentó un incremento poblacional que hizo pasar la cifra de habitantes de 550 millones a casi 900 millones. Sin embargo, el Gran Salto Adelante resultó catastrófico al causar la muerte de unos 45 millones por hambruna en 1961; este fue el primer declive poblacional desde entonces.
Posteriormente llegó la política del hijo único, otra obsesión estatal que llevó a esterilizaciones masivas y al control sobre los cuerpos femeninos. Mujeres como Zou Xuan, profesora de 32 años en Jiangxi, consideran que esto es una forma de «gestión sobre cuerpos femeninos y deseos sexuales». Esto reaviva traumas provenientes de una era marcada por la coerción.
Xi Jinping ha calificado este problema como «asunto vital». En noviembre de 2025 hizo un llamado urgente para abordar esta caída poblacional. Sin embargo, iniciativas como las recomendaciones oficiales sobre ciclos menstruales en Yunnan han generado desconfianza entre las familias. Expertos aseguran que el Partido está interviniendo demasiado en asuntos personales y eso ha erosionado su credibilidad.
En 2016 se permitió tener dos hijos: ese año hubo un ligero aumento del 7,9% en nacimientos; sin embargo, después hubo una rápida caída. En 2021 se introdujo la opción de tres hijos: aun así, la tasa fecundidad descendió hasta el 1,12. La pandemia también retrasó muchos planes entre los años 2020-2022; aunque hubo un pequeño rebote en los nacimientos en 2024, no logra revertir la tendencia negativa.
Por qué China encarece condones y pastillas
El nuevo impuesto choca frontalmente con las expectativas de los jóvenes. Muchos sienten que revive viejos resentimientos hacia políticas pasadas. El alto coste de vida sumado al precio elevado de las viviendas y trabajos poco estables desmotivan cualquier plan familiar. El movimiento Bai Lan refleja esta resignación juvenil: no hay interés en casarse ni tener hijos.
El gobierno ha decidido eximir del IVA a servicios relacionados con niños para intentar reducir barreras económicas. Sin embargo, muchos expertos son escépticos ante esta medida. Volver atrás tras décadas de control demográfico no puede lograrse simplemente subiendo impuestos; es necesaria una transformación profunda tanto económica como cultural.
Datos recientes ofrecen una visión preocupante:
| Año | Población neta | Nacimientos (millones) |
|---|---|---|
| 2022 | -850.000 | ~9,5 |
| 2023 | -2,08 millones | ~9 |
| 2024 | -1,39 millones | ~9 |
En este contexto cabe destacar que India superó a China como país más poblado en el año 2023. Las proyecciones indican que la población china seguirá disminuyendo rápidamente.
Pekín está presionando para fomentar matrimonios e incrementar los nacimientos; sin embargo, muchas mujeres resisten estas intrusiones estatales. Levin advierte: el Partido podría ser su peor enemigo.
La crisis demográfica también impacta negativamente en las exportaciones globales debido al menor consumo interno. Fábricas vacías amenazan con desestabilizar el modelo económico chino.
Los antecedentes muestran fracasos continuos; desde el auge maoísta hasta la política del hijo único han sido experimentos demográficos fallidos bajo el comunismo chino. Ahora encarecer anticonceptivos parece ser otro parche ineficaz.
La única evolución posible sería si no se reducen realmente los costes asociados a criar hijos; entonces las tasas seguirán cayendo inexorablemente. La inmigración está limitada por políticas nacionalistas mientras que robots e inteligencia artificial podrían cubrir algunos vacíos laborales; sin embargo, sin jóvenes contribuyentes colapsarán las pensiones.
China busca soluciones efectivas pero muchos ciudadanos no parecen seguirles el ritmo. Diez años pidiendo cambios no son suficientes; los traumas persisten y el futuro pinta sombrío.
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