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Alejados del poder presidencial desde 1995, los socialistas salieron de la primera vuelta de las presidenciales en una posición de ventaja para volver al Elíseo el próximo 6 de mayo.
Practicamente concluido el recuento, el socialista François Hollande, de 57 años, recogía el 28% de los votos, y partía en cabeza para jugarse dentro de quince días la segunda vuelta, a la que llegan los dos vencedores de la primera, contra el presidente, Nicolas Sarkozy, que recibe un fuerte castigo en las urnas.
El líder conservador saca el 27%, cinco puntos menos que hace cinco años. Sarkozy se convierte en el primer presidente de la V República que no gana el primer turno en su camino hacia la reelección.
Hollande, con un 54%, adelanta a Sarkozy con un 46% en la segunda vuelta, según un sondeo de Ipsos citado por Le Monde.
EL EFECTO LE PEN
Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional (extrema derecha) estaría en tercer lugar, con cierta ventaja sobre Jean-Luc Mélenchon, candidato del Frente de izquierdas (PCF e izquierdas varias).
Marine mejora los resultados obtenidos nunca en un primera vuelta por su padre y fundador del Frente Nacional, Jean-Marie Le Pen, quien en 2002 pasó a la segunda vuelta con el 16,7% de los votos.
Los sondeos habían anunciado que Le Pen rozaría el 17%, pero ella siempre advirtió que sus electores «hablan sobre todo en las urnas».
El resultado no permite a Le Pen, de 43 años, colarse en el desempate, pero sus votos podrían ser decisivos para elegir al próximo presidente de la República.
Sarkozy adoptó diversas medidas y proclamas del Frente Nacional durante la campaña, pero el mensaje antisistema ha mantenido su pujanza.
«Hemos hecho temblar a las élites del país, la batalla de Francia solo ha comenzado, nada será como antes«, clamó Le Pen ante sus enfervorizados seguidores.
El espectacular resultado cosechado por Marine Le Pen, cuyos partidarios detestan a Sarkozy pero le prefieren sin duda a Hollande, pueden permitir al actual ocupante del Elíseo renovar su mandato contra todo pronóstico.
ENCAJE DE BOLILLOS
Hollande no lo tendrá, dentro de 15 días, tan fácil como auguran los pronósticos.
Es cierto que Sarkozy sale del envite como el primer presidente saliente derrotado en una primera vuelta.
También que ha perdido cinco puntos porcentuales respecto a los que obtuvo en la primera vuelta de 2007 (31%) ante Ségolène Royal, cuando las urnas le dieron una neta ventaja que acabaría llevándole a la victoria final en el desempate entre los dos candidatos más votados.
El tercer puesto se inclinó por amplia diferencia del lado de la ultraderechista Marine Le Pen, que con un 20% histórico, mejora los resultados obtenidos nunca por el fundador del Frente Nacional, Jean-Marie Le Pen.
LA PARTICIPACIÓN
Con una participación estimada del 81%, solo cinco puntos menor que la de hace cinco años, Hollande mejoró apenas en dos puntos la prestación alcanzada por Ségolène Royal, su expareja y madre de sus cuatro hijos, hace cinco años.
El líder socialista, acusado por sus rivales de ser un hombre blando y con poco carácter, logró movilizar a sus seguidores con su mensaje de unidad y cambio tranquilo después de una esforzada campaña personal de más de un año de duración, muy inspirada en la que llevó a François Mitterrand al poder en 1981.
MALO PARA SARKO PERO NO FATAL
Escribe Miguel Mora en ‘El País’ que el resultado es una enorme decepción para la UMP, porque Sarkozy aspiraba a liderar el primer turno para optar a su reelección:
Las encuestas predicen una clara derrota del presidente el próximo 6 de mayo por una distancia mínima de ocho puntos y máxima de quince puntos.
El malestar de muchos ciudadanos con la hiperactiva personalidad del presidente, y los mordiscos que la crisis financiera ha dado a la economía gala en los últimos cinco años explican la erosión de apoyos sufrida por el presidente, que si no voltea los resultados cerca de ingresar la lista de jefes de Gobierno que han perdido el poder en Europea durante los últimos tres años.
LA EXTREMA IZQUIERDA BAJA
Los buenos resultados de los socialistas se apoyan en la bajada de Jean-Luc Mélenchon, que apenas pasa del 10%.
El candidato del Frente de Izquierda, apoyado por el Partido Comunista Francés que ha mezclado viejas recetas marxistas e ideas de la Revolución francesa y bolivariana, para convertirse en la gran sorpresa de la campaña llenando las plazas de banderas rojas en París, Lille, Toulouse o Marsella.
SUMANDO TODOS LOS ‘PROGRES’
Sumando los sufragios de los otros pequeños partidos radicales de izquierda y ecologistas, las fuerzas antisarkozystas suman a ‘groso modo‘ cerca del 46% de los votos, la mayor cifra registrada desde 1981.
Aquella vez, como esta, el Partido Comunista logró el 15% de los votos en la primera vuelta, y Mitterand unió a la izquierda para convertirse en el primer presidente ‘rojo‘ desde la posguerra.
Mélenchon en todo caso es un arma de doble filo para Hollande.
Durante la campaña para la segunda vuelta, Sarkozy intentará jugar la baza de que el socialista se ha convertido en un rehén del eurodiputado y exministro socialista, que advirtió que aspira más que a un cargo en el Gobierno:
«Mi programa común con Hollande consiste en echar a Sarkozy, pero mi intención es gobernar Francia dentro de diez años».
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