Más información
A sólo 9 días de unas elecciones que marcarán el rumbo de Alemania y quizá de toda Europa.
Un brutal atentado terrorista ha sacudido la ciudad alemana de Múnich este 13 de febrero de 2025, cuando un solicitante de asilo afgano de 24 años embistió deliberadamente con su coche contra una manifestación sindical.
El ataque, etiquetado de terrorista, dejó al menos 30 heridos, varios de ellos de extrema gravedad.
El atentado, que se produce a tan solo 10 días de las elecciones federales y en vísperas de la Conferencia de Seguridad de Múnich, ha reavivado el debate sobre inmigración y seguridad en Alemania.
El atacante, identificado como Farhad N., nacido en Kabul, llegó a Alemania en 2016 a los 15 años.
Farhad N. trabajaba para un servicio de seguridad y participaba en competiciones de culturismo en su tiempo libre.
Compartía regularmente fotos de su progreso físico con sus más de 100.000 seguidores en Instagram y TikTok.
El sospechoso, de 24 años, se presentaba en las redes sociales como un influencer de fitness, documentando sus logros en competiciones y mostrándose orgulloso como culturista exitoso4. En mayo de 2024, participó en el campeonato bávaro de culturismo y fitness en Gersthofen, donde obtuvo el cuarto puesto en su categoría.
Sus perfiles en Instagram y TikTok contaban con decenas de miles de seguidores, donde compartía contenido relacionado con su entrenamiento y estilo de vida fitness.
Incluso posaba en pose de culturista frente al ayuntamiento de Gersthofen, mostrando su musculoso torso desnudo.
Es importante destacar que, tras el incidente en Múnich, la mayoría de los contenidos de sus redes sociales han sido eliminados.
Su solicitud de asilo había sido rechazada, pero se encontraba bajo una protección subsidiaria que suspendía su expulsión. El facineroso tenía antecedentes por delitos menores relacionados con drogas y robos.
El atentado ocurrió alrededor de las 10:30 de la mañana en la plaza Stiglmaierplatz, cuando el agresor, conduciendo un Mini Cooper, se acercó por detrás a una marcha convocada por el sindicato Verdi.
Tras adelantar al coche policial que cerraba el desfile, aceleró contra la multitud, sembrando el pánico entre los manifestantes.
Christian Huber, subdirector de la policía local, confirmó que el criminal fue detenido en el acto.
«No tenemos motivos para creer que exista peligro para la población».
Sin embargo, las autoridades han activado un amplio dispositivo de seguridad en la zona y han pedido a la ciudadanía evitar el área para facilitar el trabajo de los servicios de emergencia.
Entre los heridos se encuentran niños, según informó el alcalde de Múnich, Dieter Reiter, quien se mostró «profundamente conmocionado» por el suceso.
«Mis pensamientos están con los heridos».
El ataque ha tenido un impacto inmediato en la campaña electoral. Alice Weidel, líder del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), no tardó en reaccionar: «El terrorista es solicitante de asilo afgano, ¿seguimos así?», cuestionó en redes sociales, avivando el debate sobre la política migratoria alemana.
Este incidente se suma a una serie de ataques recientes que han sacudido Alemania.
Hace menos de dos meses, un atropello masivo en un mercadillo navideño de Magdeburgo dejó cinco muertos y 200 heridos.
El 22 de enero, un demandante de asilo afgano acuchilló a varias personas en un parque de Aschaffenburg, matando a un niño de dos años y a un adulto.
La seguridad se ha convertido en un tema central de cara a las elecciones del 23 de febrero.
Las encuestas pronostican una victoria para el candidato democristiano Friedrich Merz, seguido por la formación de extrema derecha liderada por Alice Weidel.
La AfD podría obtener más del 20% de los votos, el doble que en 2021, capitalizando el descontento con la política migratoria.
El atentado de Múnich ha reavivado las críticas a la llamada «política de puertas abiertas» implementada por la ex canciller Angela Merkel durante la crisis de refugiados de 2015-2016.
Esta política permitió la entrada de más de un millón de solicitantes de asilo a Alemania, principalmente de Siria, Irak y Afganistán.
Defensores de esta política argumentan que fue una respuesta humanitaria necesaria ante una crisis sin precedentes.
Sin embargo, los críticos señalan que ha tenido consecuencias negativas para la seguridad interna del país y ha alimentado el auge de movimientos xenófobos y de extrema derecha.
El actual canciller, Olaf Scholz, se enfrenta ahora a la difícil tarea de equilibrar las preocupaciones de seguridad con los compromisos humanitarios de Alemania.
En respuesta al ataque, Scholz declaró: «Estamos conmocionados por un terrible atentado en Múnich. El autor debe sentir todo el peso de la ley».
El gobierno ha anunciado que hará «todo lo posible» para expulsar a más afganos residentes en Alemania que hayan sido condenados por la justicia.
La ministra del Interior, Nancy Faeser, afirmó: «Los que vienen a nuestro país y cometen crímenes deben ser castigados de forma severa y luego expulsados aunque sea a países difíciles».
El atentado se produce en un momento particularmente delicado, con la Conferencia de Seguridad de Múnich a punto de comenzar.
Este evento anual, que reúne a líderes mundiales para discutir temas de seguridad internacional, contará con la presencia del vicepresidente estadounidense J.D. Vance y el presidente ucraniano Volodimir Zelenski, entre otros.
La conferencia, que se celebrará del 14 al 16 de febrero, tendrá como telón de fondo no solo este ataque, sino también las tensiones geopolíticas globales, incluyendo la guerra en Ucrania y las crecientes preocupaciones sobre el terrorismo internacional.
El director de la conferencia, Christoph Heusgen, ha expresado su confianza en que el evento servirá para «avanzar en la paz en Ucrania», sugiriendo que podrían discutirse los «contornos» de un posible acuerdo de paz. Sin embargo, el atentado de Múnich podría desviar la atención hacia temas de seguridad interna y política migratoria.
De cara a las elecciones del 23 de febrero, los partidos políticos están ajustando sus mensajes en respuesta al ataque.
La CDU de Merz promete un enfoque más estricto en seguridad y control migratorio, mientras que la AfD intensifica su retórica anti-inmigración. Los partidos de izquierda, por su parte, intentan mantener un equilibrio entre la necesidad de seguridad y la defensa de una sociedad abierta y tolerante.
El resultado de las elecciones podría marcar un punto de inflexión en la política alemana.
Una victoria de Merz, especialmente si se ve obligado a formar coalición con la AfD, podría significar un giro significativo hacia políticas más restrictivas en materia de inmigración y seguridad.
Esto tendría implicaciones no solo para Alemania, sino para toda la Unión Europea, dado el papel de liderazgo que el país ha desempeñado en la política migratoria del bloque.
En última instancia, el atentado de Múnich ha puesto de manifiesto los desafíos que enfrenta Alemania en su intento de conciliar su tradición de apertura y tolerancia con las crecientes preocupaciones de seguridad.
El próximo gobierno tendrá la difícil tarea de encontrar un equilibrio entre estos valores aparentemente contrapuestos, en un contexto de creciente polarización política y social.
Más en Europa
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home