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La ultraderecha con el 20% se proyecta como fuerza decisiva

Alemania gira a la derecha: La CDU de Merz gana, pero la AfD de Weidel logra un resultado histórico

Un país dividido tras una campaña intensa

Alfonso Rojo Actualizado: 06 May 2025 - 19:35 CET
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La Unión Europea respira, pero Alemania vira a la derecha.

A corto plazo, lo más previsible ahora es un gobierno CDU-SPD antes de abril.

Será funcional, pero no brillante.

Las tensiones internas y la sombra de la AfD-con 142 escaños- lo mantendrán en jaque.

La ultraderecha seguirá creciendo si la economía no despega o si los problemas migratorios se agravan.

Y ambas cosas con más que previsibles.

Para Europa, esto es una señal mixta.

Friederich Merz promete liderazgo, pero su enfoque conservador puede chocar con socios como Francia.

¿QUIÉN ES MERZ?

Alejado del Bundestag (Parlamento) durante años para dedicarse a las finanzas y amasar una fortuna, Merz regresó a la política después de que su gran rival en el partido, la excanciller Angela Merkel se retirara de la política.

Merz lidera la Unión Demócrata Cristiana desde el pasado septiembre, y ni sus propuestas ni su estilo podrían estar más alejados de los de la mujer que gobernó Alemania durante 16 años.

El líder democristiano ha prometido bajar los impuestos y recortar el gasto social para relanzar la estancada economía alemana.

Pero también mano dura contra la inmigración ilegal.

a dicho, en repetidas ocasiones, que no pactará con AfD para formar gobierno, y que importantes cuestiones ideológicas alejan a ambas formaciones como, por ejemplo, la cercanía a Rusia de los ultras.

Merz ha hecho hincapié en su defensa de Ucrania.

«No somos neutrales», dijo en uno de los últimos debates antes de los comicios, donde reafirmó que «también por eso haré todo lo posible por que la AfD no entre en el gobierno«.

LA TENDENCIA

Y el auge de la AfD refuerza una tendencia evidente en todo el Viejo Continente: el ascenso de la derecha nacionalista.

Alemania ha hablado este 23 de febrero de 2025, y el mensaje es claro: quiere cambio, pero no se ha aclarado todavía hacia dónde.

Las elecciones de este domingo marcan un antes y un después.

La alianza conservadora liderada por Friedrich Merz, formada por la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y su partido hermano bávaro, la Unión Social Cristiana (CSU), se alzó con la victoria.

Según los primeros resultados, obtuvieron un sólido 29% de los votos.

Pero la noticia no termina ahí: la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) logró un 20%, su mejor marca en unas elecciones nacionales.

Este doble titular —CDU en cabeza y AfD en segundo lugar— dibuja un panorama político complejo para el país más influyente de Europa.

A las 18:30, hora de Berlín, Merz salió a escena frente a sus seguidores.

“Hemos ganado”, dijo con firmeza.

Minutos después, soltó una frase que resume su urgencia: “El mundo no esperará por nosotros, ni por negociaciones eternas de coalición”.

Quiere un gobierno rápido, estable y capaz de devolver a Alemania un papel activo en Europa y el mundo.

Sus palabras reflejan la presión que siente: el país lleva meses en crisis, con una economía estancada y debates encendidos sobre migración.

Mientras tanto, la AfD, liderada por Alice Weidel, celebraba su propio hito.

“Es un éxito histórico”, afirmó ella, con una mezcla de orgullo y desafío.

Su partido casi duplica el 10,3% que consiguió en 2021.

Con un discurso duro contra la inmigración y posturas prorrusas, la ultraderecha ha sabido capitalizar el descontento social.

Weidel incluso tendió la mano a la CDU para formar gobierno, aunque Merz ya ha dejado claro que no negociará con ellos.

Un país dividido tras una campaña intensa

La campaña fue un torbellino.

La economía alemana, motor de Europa, lleva años sin arrancar del todo.

A eso se suman preocupaciones por la inmigración y el futuro de Ucrania, en un contexto de tensiones con Estados Unidos.

Los votantes acudieron a las urnas con un mensaje claro: quieren cambio. Y los números lo confirman. La participación rozó el 84%, una cifra que habla del interés y la inquietud de la gente.

La CDU/CSU apostó por un discurso clásico: menos impuestos, disciplina fiscal y mano dura con la migración irregular.

Merz, un veterano conservador de 69 años, supo conectar con quienes añoran estabilidad.

Pero su victoria no es arrolladora.

Con un 29%, está lejos de una mayoría absoluta en un sistema donde las coaliciones son la norma.

El ascenso de la AfD, en cambio, sacude el tablero.

Su 20% no solo la coloca como segunda fuerza, sino que la convierte en el partido ultraderechista con mejor resultado desde la Segunda Guerra Mundial.

Su fuerza crece especialmente en el este del país, donde ha ganado varios escaños directos. Aunque todos los partidos tradicionales rechazan aliarse con ellos, su influencia indirecta será difícil de ignorar.

Los números detrás del resultado

Aquí van los datos clave según las proyecciones iniciales:

El partido del actual canciller, Olaf Scholz, el SPD, se desploma al tercer lugar con su peor resultado desde la posguerra.

Los Verdes, sus socios en el gobierno saliente, también pierden fuelle.

Y los pequeños como FDP y BSW se quedan fuera del Bundestag por no llegar al umbral del 5%.

¿Qué viene ahora? El reto de formar gobierno

Con estos números, Merz tiene el mandato para liderar, pero no lo tendrá fácil.

Necesita socios para alcanzar la mayoría (la mitad más uno de los 735 escaños del Bundestag).

La opción más probable es una “gran coalición” con el SPD. Juntos sumarían unos 327 escaños, suficientes para gobernar.

Pero las negociaciones serán duras: los socialdemócratas, golpeados por la derrota, querrán salvar la cara con demandas claras.

Otra posibilidad es incluir a los Verdes, formando una coalición “Kenia” (por los colores negro, rojo y verde).

Esto daría más holgura, con unos 425 escaños, pero las diferencias ideológicas son enormes.

Merz ha criticado a los ecologistas por sus políticas energéticas, y ellos le reprochan su acercamiento táctico a la AfD durante la campaña.

Hablando de la AfD, su exclusión formal no borra su peso.

Con más de 140 escaños, será la principal oposición si se forma una gran coalición.

Desde ahí podrá presionar, sobre todo en temas como inmigración y seguridad, que dominaron el debate electoral.

Reflexiones: un giro a la derecha con límites

Estas elecciones muestran un Alemania que vira a la derecha, pero con matices. La CDU gana porque ofrece certezas en un momento incierto, no porque el país haya abrazado el conservadurismo radical.

El éxito de la AfD, aunque histórico, choca con el rechazo mayoritario de los otros partidos.

Su techo parece firme, al menos por ahora.

Merz llega al poder con un desafío doble: unir a un país polarizado y devolver a Alemania su liderazgo en Europa.

Si tarda demasiado en formar gobierno, perderá credibilidad.

Y si cede demasiado a sus socios, decepcionará a su base. Su experiencia como abogado corporativo y su rivalidad pasada con Angela Merkel sugieren que sabe negociar, pero el tiempo dirá si está a la altura.

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