Acabo de leer en Ociocrítico.com los últimos y torcidos renglones urdidos por Andrés Aberasturi. Como al adjetivo “torcidos” le conviene más o viene mejor el grado elativo del mismo, quiero decir, el superlativo “torcidísimos”, me tomaré la molestia de zurrarle al sobredicho la badana, sacándole, de paso, los colores. Ojalá le sirvan al susodicho autor estas líneas urentes de acicates o alicientes pintiparados.
Vaya por delante que no he hallado en el fondo del asunto o contenido del artículo mentado nada criticable. Censuraré, sin embargo, a propósito de la expresión o forma usada, varias ausencias o presencias clamorosas.
Para no cansarle a usted, amable, atento, dilecto, discreto y selecto lector de esta crítica literaria, señalaré los errores cometidos por Andrés Aberasturi siguiendo el orden lógico del texto, de cabo a rabo, o sea, los cuatro párrafos por él firmados:
“Es curioso como (sic; falta la tilde) la historia se repite (…) me doy cuenta (sic; falta la preposición “de”) que con medio centenar de columnas podrías (sic; sobra la “s”) vivir toda una vida. Cuentan que un corresponsal de cierta emisora de radio en Toledo, (sic; sobra la coma) había hecho (…) que le salio (sic; falta la tilde) bordada (…)”.
“Viene esto a cuento de que (sic; sobra la conjunción “que”) un artículo que escribí cuando Aznar presidente (sic; “presidente” debería haber aparecido entre comas, solo o acompañado por, verbigracia, las expresiones “a la sazón”, “siendo” o “en aquella oportunidad”) envió tropas (…) Hermanitas de de (sic; sobra una de las dos preposiciones) los Pobres (…) a un ejercito (sic; falta la tilde) armado hasta los dientes (…) Pero (sic; falta el deíctico “ésa”) es otra historia”.
“El caso es que (…) es ZP quien envía tropa (sic; falta la “s”) al Líbano (…) para justificarse a si (sic; falta la tilde) mismo (…) que las armas se disparan y matan y (sic; falta la coma) si te disparan, para salvar tu vida, (…)”.
“No estoy en contra (…) no (sic; falta la “s”) tomen por tontos (…) ZP se atreva de (sic; la preposición “de” debería haber sido mudada por la “a”) decir que mi padre (…) era (sic; para el menda lerenda, “Otramotro”, falta el apocopado adverbio de cantidad “tan”) tonto que no distinguía (…) En una palabra (sic; mejor, “frase” o “pregunta”): ¿por qué nos toman por idiotas?”.
Hoy, por ejemplo, al maestro de maestros, Manuel Alcántara (aliquando bonus dormitat Homerus) se le ha deslizado en su artículo hodierno, titulado “BUENOS CONSEJOS” (que he leído en la página 15 de Diario de Navarra), el errado “amitavinosis” por el correcto “avitaminosis”, pero lo de don Andrés Aberasturi se ha pasado de castaño oscuro. Si hubiera dedicado cinco minutos de su preciado y precioso tiempo a corregir su texto, éste habría presentado una cara distinta, más limpia, seguro.
Ángel Sáez García
angelsaezgarcia@yahoo.es
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