ÁMAME CUANDO MENOS LO MEREZCA
(PORQUE, SEGURAMENTE, SERÁ CUANDO MÁS LO NECESITE)
Como sabe usted, desocupado lector, habitual frecuentador de mis urdiduras o “urdiblandas” hodiernas, todas las noches, antes de acostarme y leer unas cuantas páginas en la cama, por si a Ezequiel, mi ángel profético, le da por gravitar en torno a la capital de la ribera ibera de Navarra y dejarse caer y traspasar las paredes o el techo de mi casa y revelarme algún asunto de interés o importancia, le suelo dejar, sobre todo, para facilitarle el último y susodicho menester, encima de mi escritorio, un impoluto folio en blanco. Bueno, pues esta madrugada, deduzco, ha debido acaecer lo insólito, porque, al parecer, tras redactar el exergo, a Ezequiel se le ha acabado la tinta de su bolígrafo. Sin embargo, ha tenido la sagaz idea de apretar un poco más de lo asiduo con el estilo o la bolita del mismo, al objeto de que servidor, con la sola ayuda de un lápiz, pudiera llegar a atisbar o avistar lo remarcado por él.
LOOR A ESA MAREA QUE ES LEER
“Las cosas no pasan por lo que son, sino por lo que parecen; son raros los que miran por dentro, y muchos los que se pagan de lo aparente. No basta tener razón con cara de malicia”.
Baltasar Gracián y Morales
LA TETA DETESTABLE DE UNA MADRE
“El secreto de un buen sermón está en que tenga un buen comienzo y un buen final; y que los dos estén lo más cercanos posible”.
“George Burns” (seudónimo de Nathan Birnbaum)
Aída, sé la razón
Por la que tu padre mama
Mama que no es de tu mama,
Sino el seno, de tazón,
Que le sana el corazón.
Pues se lo suele dañar
Quien le acostumbra a engañar
Con otros embelecados,
Que huyeron de ella marcados
Por su marchamo: ensañar.
Ángel Sáez García
otramotro@tudela.com
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