HOY LA ABUELA SALE CON UN LIBRO EN LA MANO (I)
POR JESÚS ARTEAGA ROMERO
Hoy la abuela no nos trae,
como siempre, su cajita,
y nos sale emocionada;
se ha olvidado hasta la silla
con la cual sale a la calle
y la pone allí en su esquina,
esperando ese aire fresco
que su mente le ilumina…
Pero, ¿qué es lo que le pasa
a esta abuela, ya ancianita,
que no sale con su caja
y se deja hasta la silla…?
Ya parece que la abuela
reacciona y espabila
y se gira hacia su puerta
y se mete a la cocina;
ya se sale para afuera
y arrastrando va su silla;
y se sienta, como siempre,
en el borde de la esquina;
y esos aires que le llegan
se convierten ahora en brisa
que ella absorbe y oxigena
sus pulmones y fatigas;
pues los años son los años
y le pesan día a día;
pues pasar ya de noventa
no apetece en demasía.
El misterio sigue oscuro
si no vemos la cajita;
pero sí vemos un libro,
cosa rara en la abuelita…
Son los libros para ella
las vivencias de la vida;
y en la vida sí es doctora,
suspicaz, sutil y pilla,
y se ríe de los libros
con respeto y picardía
porque sabe ser señora
con sonrisa y cortesía,
al mezclar ciencias humanas,
como lo hace en la cocina,
combinando la alcachofa
con jamón y con morcilla.
Y la gente se impacienta
pues no ven esa cajita
que le trae mil recuerdos
a la joven ancianica…
¿Para qué querrá ese libro?,
hoy la gente se decía.
Los mayores a la abuela
ya hace tiempo conocían
y sabían qué pensaba
y que nada de esto le iba…
No le fue eso de las letras
ni siquiera siendo niña;
y aseguran que ya entonces
ni los diarios se leía
para estar algo al corriente
de las cosas de su villa…
La cultura no es el fuerte
que valore la abuelita.
Y la abuela se sonríe;
es la risa que ella envía
a la gente que se extraña,
que la observa y que la mira;
y la abuela se decide
a tirar ya de una cinta
y se le abre un libro hermoso
con color de poesía;
y sus hojas va pasando
como haciendo que leía,
y se ríe de la gente
que lo visto no creían.
(Continuará mañana.)
Jesús Arteaga Romero
Home