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Cuando un migrante es detenido por ICE en Estados Unidos, suele dejar atrás más que una casa o un trabajo: deja a sus mascotas, esos compañeros inseparables que, hasta el último momento, les esperaron moviendo la cola o ronroneando junto a la puerta.
En los últimos meses, mientras las políticas migratorias endurecen su pulso, la vida de miles de animales domésticos ha dado un vuelco. Perros, gatos y otras mascotas se convierten en víctimas colaterales y silenciosas de las deportaciones masivas.
En Los Ángeles, el Departamento de Cuidado y Control Animal (DACC) ha recibido solo entre junio y julio de 2025 más de una veintena de mascotas cuyos dueños fueron arrestados y deportados.
La mayoría son perros, aunque también hay gatos.
Algunos tienen suerte: diez ya han sido adoptados por nuevas familias.
Otros siguen esperando, como Ozzo, un can abandonado tras la expulsión de su familia humana. En Florida, los refugios viven una situación similar: decenas de animales llegan cada mes con historias calcadas.
Una nota pegada al collar o en la jaula es el único testigo del drama: “familia deportada”.
Un sistema sin red para los animales
Lo más desconcertante es que no existen protocolos oficiales ni redes institucionales para proteger a estos animales cuando sus dueños son detenidos. La ley estadounidense considera a los animales como propiedades, no como miembros dependientes del núcleo familiar. Así que, cuando una familia migrante es forzada a abandonar el país, nadie está obligado a garantizar el futuro de sus mascotas.
Esto ha provocado una saturación sin precedentes en los refugios. Solo en Los Ángeles, se han cuadruplicado los ingresos por abandono respecto al año anterior. En Miami-Dade, los voluntarios hablan abiertamente de “sobrepoblación”: 525 perros y 100 gatos comparten espacio en dos albergues principales. Y aunque muchos dueños intentan buscar alternativas —dejando a sus animales con vecinos o familiares— no siempre es posible encontrar una solución rápida ante una deportación inminente.
El papel vital de la comunidad y las protectoras
Ante la falta de respuestas oficiales, la solidaridad vecinal y el trabajo de organizaciones protectoras se han convertido en la única red real para evitar el abandono masivo. Veterinarios, asociaciones multiculturales y grupos comunitarios ofrecen talleres e información práctica para preparar “planes de emergencia” para las mascotas: desde identificar a un cuidador provisional hasta dejar instrucciones escritas sobre cuidados veterinarios o rutinas diarias.
Las recomendaciones para migrantes que temen ser deportados incluyen:
- Localizar con antelación a una persona responsable que pueda hacerse cargo del animal.
- Preparar un documento con información clave: nombre del animal, necesidades médicas, alimentación y contacto del nuevo cuidador.
- Dejar instrucciones visibles en casa.
- Valorar la posibilidad de crear un fondo económico para gastos del animal.
- Consultar al consulado sobre los trámites necesarios si se contempla llevarse al animal al país de origen.
Sin embargo, muchos migrantes carecen de tiempo o recursos para organizar estos planes. Por miedo o vergüenza, algunos ni siquiera comunican a los refugios la verdadera razón por la que entregan a su mascota.
Un reto creciente para los refugios estadounidenses
La situación actual ha puesto al límite el sistema estadounidense de acogida animal. Según datos recientes, en 2024 unos 5,8 millones de perros y gatos ingresaron en refugios del país; solo 4,2 millones fueron adoptados ese mismo año. El resto permanece esperando o enfrenta el riesgo real de ser eutanasiado si no encuentra un nuevo hogar a tiempo. La estancia media de los animales en refugio se ha prolongado significativamente desde 2019, lo que agrava aún más la falta crónica de espacio.
Los responsables insisten: si eres migrante y tienes mascota, es vital incluirla en tus planes ante cualquier posible cambio legal o migratorio. Y si eres vecino o voluntario, tu ayuda puede marcar la diferencia entre el abandono y una segunda oportunidad.
Mascotas favoritas y cifras récord en Estados Unidos
Estados Unidos sigue siendo uno de los países con mayor número absoluto de mascotas del mundo. Aunque tras la pandemia se ha registrado un descenso —del 70% al 65% de hogares con mascota entre 2020 y 2024— eso representa todavía decenas de millones de animales viviendo como parte integral del núcleo familiar.
Las mascotas más populares según datos recientes:
- Perros: siguen siendo los reyes del hogar estadounidense; el 44% de hogares tiene perro (frente al 54% durante el boom pandémico).
- Gatos: mantienen su atractivo con un 30% de hogares propietarios.
- Otras especies (pájaros, reptiles): minoría significativa pero estable.
En cuanto a razas caninas preferidas:
- Las razas mixtas (mestizos) encabezan el ranking nacional.
- Les siguen labradores retriever y goldendoodles.
- Para millennials y generación Z triunfan los golden retriever; entre baby boomers arrasan los chihuahuas.
En total, se calcula que hay más de 90 millones de perros y alrededor de 60 millones de gatos viviendo en hogares estadounidenses.
- Muchos refugios han bautizado a algunos perros con nombres alusivos a ciudades mexicanas o latinas mientras esperan reunirse con nuevas familias.
- Algunas asociaciones organizan campañas específicas para “reunificar” mascotas con familias expulsadas si logran regresar legalmente o establecerse en otro país.
- Los voluntarios relatan casos donde vecinos han hecho colectas exprés para costear vuelos internacionales… ¡para perros!
- Los chihuahuas son tan populares entre mayores estadounidenses que algunos refugios han lanzado programas especiales solo para esta raza tras detectar su abandono recurrente por motivos migratorios.
En definitiva: cuando hablamos del coste humano y social de las políticas migratorias estadounidenses rara vez miramos hacia abajo… donde esperan pacientes decenas de miles de patas y bigotes.
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