Estados Unidos ha completado la primera venta de petróleo venezolano valorada en aproximadamente 500 millones de dólares, según confirmó un alto funcionario estadounidense a la agencia Reuters.
Esta transacción forma parte de un acuerdo energético más amplio por 2.000 millones de dólares —suscrito a principios de enero entre Washington y las autoridades interinas de Venezuela— y marca el inicio formal de un nuevo capítulo en la explotación y comercialización del crudo venezolano bajo supervisión estadounidense.
Detalles de la operación y montos involucrados
Las primeras ventas de petróleo venezolano —que representarían cerca de 500 millones de dólares en ingresos— se realizaron dentro del marco del pacto bilateral. Las transacciones no fueron detalladas públicamente por comprador individual, pero forman parte de una estrategia que podría disponer de hasta 50 millones de barriles de crudo venezolano para exportación hacia el mercado estadounidense en los próximos meses.
El dinero recaudado no fue entregado directamente al gobierno venezolano tal como era tradicional bajo PDVSA, sino que ha sido depositado en cuentas bancarias controladas por el gobierno estadounidense, conforme a una orden administrativa firmada recientemente.
Una de las cuentas principales se ubica en Qatar, elegida por su condición de sede financiera neutral que permite mover fondos bajo aprobación estadounidense sin riesgo de incautación, según otra fuente vinculada al plan energético.
¿A quién se vendió y cómo se distribuirá?
Aunque no se han divulgado los nombres específicos de los compradores en esta primera ronda, fuentes vinculadas al sector energético internacional señalan que las exportaciones venezolanas bajo esta fase inicial se dirigirán principalmente hacia mercados refinadores estratégicos, incluidos Estados Unidos y posiblemente aliados comerciales de este país.
Compañías comercializadoras de materias primas —como Trafigura y Vitol— también se encuentran en el proceso de facilitar logística y mercadeo de estos volúmenes tras acuerdos solicitados por Washington a finales de diciembre pasado.
Se espera que en los próximos días lleguen los primeros embarques desde puertos venezolanos hacia refinerías internacionales, bajo mecanismos de supervisión y permisos otorgados por las autoridades estadounidenses y en coordinación con las nuevas autoridades energéticas venezolanas.
El marco legal y financiero de las ventas
Las primeras ventas responden a una orden ejecutiva y un marco de supervisión financiera diseñado por la administración Trump para gestionar los ingresos petroleros venezolanos. Dichos ingresos quedan depositados en cuentas bajo gestión estadounidense, con el argumento oficial de protegerlos de embargos y reclamaciones de acreedores y garantizar que se utilicen para fines de cooperación económica.
Esta supervisión financiera ha sido uno de los elementos más polémicos en la relación entre Caracas y Washington, y forma parte de un paquete de medidas que también abarca control de activos, sanciones y acuerdos comerciales en sectores clave como importaciones de insumos, alimentos y medicinas.
Perspectivas futuras y expectativas del mercado
Funcionarios estadounidenses han señalado que se esperan más ventas de petróleo venezolano “en los próximos días y semanas”, con potenciales ingresos adicionales que podrían sumarse al total del acuerdo de 2.000 millones.
Analistas de la industria energética consideran este movimiento como un paso estratégico para reactivar la presencia de Venezuela en el mercado global de crudo, atraer inversiones extranjeras y estabilizar la producción en un país cuya industria petrolera estuvo en caída libre durante años.
Inversionistas también siguen de cerca la posible extensión de licencias para empresas como Chevron y otras petroleras interesadas en participar en la reconstrucción de la infraestructura energética venezolana, tras la firma de acuerdos recientes con Washington.
Impacto económico y político
La operación llega en un contexto en el que tanto Caracas como Washington buscan proyectar cooperaciones económicas que puedan traducirse en beneficios sociales y estructurales para Venezuela, en medio de una transición política supervisada internacionalmente y de la estrategia estadounidense de contrarrestar la presencia de adversarios geopolíticos en el hemisferio.
Las ventas de petróleo venezolano bajo supervisión estadounidense no solo suponen un retorno parcial al mercado internacional para el país, sino también una fuente de ingresos gestionada con criterios financieros y diplomáticos, en contraste con las prácticas petroleras anteriores dominadas por PDVSA bajo Maduro y Chávez.
En conclusión: la concreción de las primeras ventas de petróleo venezolano por 500 millones de dólares representa un hito en las relaciones económicas entre Estados Unidos y Venezuela, marcando el inicio de un proceso energético y comercial que podría redefinir la participación del crudo venezolano en los mercados globales.
Con las ganancias bajo custodia estadounidense y otras ventas previstas, esta operación anticipa una nueva etapa de cooperación económica, supervisión financiera y reconfiguración del mapa petrolero regional.
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