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El escritor y periodista Juan Carlos Onetti, recordado a través de sus `Obras completas´

Periodista Digital 06 Jun 2006 - 16:21 CET
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(PD).- La viuda del famoso Onetti ha presentado el primer volumen de las «Obras completas» del periodista, que recoge las cinco primeras novelas del escritor uruguayo, incluida la portentosa «Los adioses», sacando así a JuanCarlos Onetti del olvido.

Hay gestos editoriales que concentran raramente dos adjetivos últimamente en desuso: son necesarios y, a la vez, impagables. Uno de ellos, el último, son las «Obras completas» de Juan Carlos Onetti (Montevideo, 1909-Madrid, 1994).

«Una deuda impostergable con un narrador fundamental para la literatura contemporánea, precursor y artífice destacado de la gran eclosión de la novela latinoamericana durante la segunda mitad del siglo XX»

según Ignacio Echevarría, ahora coordinador editorial de Círculo de Lectores:

Toda una vida dedicada a escribir

«Para él lo más importante era leer y escribir: y eso se nota».

Según informa Juan Carlos Rodríguez en La Razón, «es célebre su frase de `vivo para escribir´», recordó Hortensia Campanella, amiga de Onetti y directora de estas «Obras completas» presentadas el lunes por Dolly Onetti, quien se ha implicado también a fondo en el proyecto.

El mundo desde una cama

La viuda del autor de «El astillero» quiso trazar un retrato vigoroso y real de Onetti a través de un texto escrito por ella misma, «Reflexiones sobre un viajero», en el que describió algunas anécdotas de la vida del escritor, que defendía la «pereza» como el principal rasgo de su carácter y resumía su dicha en que lo dejaran en paz, con un vaso de whisky y una «buena novela policíaca», por supuesto, para ser leída en la cama, el único bien de interés turístico que le interesaba cuando salía de viaje. Porque, es sabido, «lo único que hacía era leer». Y Onetti sólo concebía la lectura sobre un mullido colchón.

«Cuando se dedicaba a leer lo hacía tumbado en la cama. Era ésa, y lo fue durante toda su vida, su posición favorita para leer (describe Dolly en el preámbulo de las «Obras completas»). De ahí a la leyenda del hombre permanentemente acostado sólo había un paso; pero, en realidad, únicamente al final de su vida, durante unos pocos años, Juan prefirió quedarse en la cama, a consecuencia sobre todo de un problema de salud que mermó la movilidad de una pierna».

En la cama también escribió buena parte de sus novelas, sus cuentos y hasta artículos periodísticos, ahora, doce años después de su muerte, reunidos en estas «Obras completas» en tres volúmenes.

El tomo I, presentado este lunes, incluye su primeras cinco novelas publicadas. Es decir, «El pozo» (1939) -la obra reescrita entonces por el propio autor, dado que el original de 1931 lo perdió, «Tierra de nadie» (1941), «Para esta noche» (1943), «La vida breve» (1950) (considerada fundacional de la novela moderna hispanoamerica y donde nace Santa María) y «Los adioses» (1954), la «más querida» por Onetti y, sin duda, también por un buen número de sus admiradores, pese a que «Juntacadáveres» sea, sin rodeos, la mejor de toda su trayectoria. Además, como anexo, se incluye lo que se ha podido rescatar del manuscrito de «Tiempo de abrazar» (1934), perdido también inexplicablemente en 1941.

Curiosamente, a Onetti, los manuscritos no le preocuparon mucho. Más bien nada. Apenas se conservan algunos anteriores a su matrimonio con Dorotea Muhr en 1955. Sería ésta, conocida desde entonces como Dolly Onetti, quien pondría orden y pasaría a máquina todos los manuscritos conservados sin excepción desde entonces.

«Es asombroso cómo llevó a la lengua a extremos no conocidos, cómo pudo escribir tan complejamente, pero con tanta naturalidad»

destacó el novelista Luis Mateo Díez, confeso miembro del «club de fanáticos» de Onetti, bautizado por el escritor leonés como «francotirador de la lengua». De hecho, lo ascendió a la cima de la literatura en español del siglo XX, junto a Juan Rulfo, al que Echeverría añadió a Jorge Luis Borges.

El crítico reivindicó también la importancia de esta edición de las obras de Onetti por la injusticia del mercado editorial:

«Hace ya tiempo que su valor y su importancia no se corresponden con la presencia de sus obras en las librerías, y en este sentido vienen también a colmar una injustificable carencia».

Tanto Mateo Díez como Echevarría exaltaron que las «Obras completas» revelan la «coherencia portentosa» de Onetti, y no sólo en sus temas, estilo y personajes, sino a un espacio recurrente: la mítica ciudad de Santa María, escenario de gran parte de sus relatos y novelas. Tanto que «exige una nueva relectura».

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