Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

El regreso del ‘Califa Rojo’

Periodista Digital 22 Sep 2006 - 17:42 CET
Archivado en:

(PD).- Tras permanecer mucho tiempo en silencio, Julio Anguita rescata del pasado recuerdos personales y políticos en forma de libro. Todo está plasmado en El tiempo y la memoria (editorial La Esfera de los Libros), de Julio Anguita y el periodista y escritor cordobés Rafael Martínez-Simancas.

En su obra, araña del pasado recuerdos personales que hila, poco a poco, con los de carácter político. La historia personal y la vida política entrelazadas. ¿Por qué?

«En mí no opera, fundamentalmente y exclusivamente, mi alineación con el pensamiento marxista, sino también mi historia. La biografía de cada uno incide en lo que hace, en sus discursos, en su forma de ser, incluso en la interpretación mediante los hechos de la ideología y filosofía que mantiene»

cuenta Julio Anguita González (Fuengirola, Málaga, 1941), según recoge Ana Portalo en Época.

Vocación religiosa

Ateo declarado, la religión ocupó sin embargo un lugar importante en su vida, hace ya mucho tiempo. A su abuelo Julio le debe la vocación religiosa que tuvo en la infancia. Se acercó por entonces a sus primeras lecturas de santa Teresa de Jesús y de san Juan de la Cruz.

También tiene fama de antipático, de solitario, lo que él atribuye a su necesidad de meditar y reflexionar, acrecentada cuando comenzó a ejercer responsabilidades políticas y profesionales.

Hijo de militar y nieto de guardia civil, dice que heredó de su padre y de su abuelo un marcado sentido del deber; del deber de lo que hay que hacer bien: ser fiel a la palabra dada, asumir el trabajo encargado… Esto lo aplicaría más tarde en su vida política: nadie tiene derecho a protestar si no cumple con su deber.

Es licenciado en Historia Moderna y Contemporánea, pero empezó estudiando Magisterio. En sus comienzos, trabajó en un colegio nacional de la localidad cordobesa de Montilla. Allí intimó con el director del centro, Luis Basera, quien le introdujo en los textos de Marx, Lenin y en la poesía de Lorca o Alberti. También dio clases en otro colegio cordobés: Los Califas. Si la docencia fue la opción elegida por necesidad, con el tiempo se dio cuenta de que se convertiría en su gran vocación. Ser maestro de escuela.

Ingresó en el Partido Comunista de España en 1972. Y destacó como alcalde de Córdoba entre 1979 y 1986, periodo en el que fue el único edil comunista de una capital española. En su gestión al frente del consistorio abrió las puertas del ayuntamiento a los vecinos y potenció su participación en la vida municipal.

Dimitió en febrero de 1986 para hacerse cargo de la presidencia de Convocatoria por Andalucía, en Sevilla, plataforma regional que pretendía aglutinar otros proyectos políticos próximos al PCE, y que fue el punto de partida para el nacimiento, en 1986, de la coalición Izquierda Unida. De la creación de Convocatoria por Andalucía, Alcaraz recuerda el esfuerzo que se realizó, con Anguita a la cabeza, por hacer políticas participativas. “Y ahora, si queremos recuperar la naturaleza de IU, hay que ir a unmétodo participativo”, afirma Alcaraz.

Julio Anguita fue secretario general del PCE desde febrero de 1989 hasta 1998, año en que llevado por una decisión personal dimitió de ese cargo. Dos años después dejó de ser coordinador general de IU (lo fue entre 1989 y 2000) para regresar a su actividad docente en Córdoba, en el instituto Blas Infante, hasta su jubilación en agosto de 2002.

Duras experiencias

«Infarto es una palabra muy fea, vil», decía Anguita en su anterior libro, Corazón rojo. La vida después de un infarto, tras sufrir dos de ellos, una angina de pecho y una operación en la que le colocaron un triple bypass en diciembre de 1999.

Pero un trágico episodio iba a golpearle el 7 de abril de 2003. Su hijo, Julio Anguita Parrado, periodista, falleció mientras cubría la guerra de Iraq. «Maldigo a las guerras y a los canallas que las hacen», dijo entonces, tras enterarse de la muerte de su hijo. Llevado por el dolor, ¿tuvo el impulso de buscar responsabilidades políticas en el Gobierno del PP?

«Mi resentimiento no existe. Existe mi condena tajante. Hablaría incluso hasta de reponer los juicios de Nuremberg y sentar a Bush, a Blair y en una parte, como coadyuvante, a Aznar, por ser cómplice de una guerra de agresión contra el derecho internacional. Pero, a partir de ahí, no he caído en la tentación de intentar imputar la muerte de Julio a lo que hizo Aznar; hacerlo me parecería indigno. Mi hijo era corresponsal de guerra y quiso ir. Ya está».

Republicano convencido, el Califa Rojo, como fue apodado en sus tiempos de alcalde de Córdoba, sigue luchando por la utopía inherente a la izquierda. Cree que es hora de regenerar IU o un proyecto similar. Es una propuesta «para crear otro mundo que al menos sea simplemente soportable».


ENLACES RELACIONADOS

La labor de los corresponsales de guerra se verá reconocida con el premio Julio Anguita

Más en Periodismo

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by