(PD/Agencias).- Ha quedado fatal y lo sabe. Pero quiere conservar el chollo y por eso, este martes, en «prime time» y con voz acongojada, Jesús Quintero -que se escondió como un conejo y anda eludiendo a José María García desde hace una semana- se dirigirá esta noche a la audiencia.
Y lo hará para tratar de convencer a la gente de lo imposible: de que no tuvo «arte ni parte» en la censura dela entrevista con el veterano locutor.
Con más cara que espalda, Quintero anda propagando por ahí que lleva unos días en compás de espera y que nadie le ha pedido que dimita, por lo que seguirá cobrando y postulándose como paladín de la libertad de expresión:
«Respeto a la auidencia y no sería nada sin ella; y si continúo lo hago sólo por el interés del espectador y porque tengo una empresa con muchos trabajadores a mi cargo».
Dice Quintero -usando una fórmula de político trepador- que acata, aunque no esté de acuerdo, la cláusula de Televisión Española, recogida en el contrato que firmó con el Ente, en la que se especifica el respeto a la pluralidad de opiniones que debe imperar en los programas.
Esta noche y a menos que cambie el guión, una vez que Jesús Quintero se haya dirigido a los telespectadores, dará comienzo el espacio en el que entrevistará, entre otros personajes, al torero Cayetano Rivera Ordóñez y a Juan José Hidalgo, dueño y presidente de Globalia, el grupo que incluye Halcón Viajes y Air Europa.
El periodista onubense recibió ayer -en la casa de una de sus sobrinas- la visita de dos enviados de Televisión Española. El motivo del encuentro era negociar su continuidad en el Ente Público. Y negociaron, porque Quinterosaldrá otra vez al aire y seguirá en el chollo.
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