
(PD).- El antiguo propietario del diario popular ‘El Chino’, Moisés Wolfenson, que recibió dinero del ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos para apoyar la reelección presidencial de Alberto Fujimori en 2000, salió de la cárcel tras cumplir una condena de cuatro años por corrupción.
Al abandonar la prisión San Jorge, de Lima, Wolfenson declaró a los periodistas que «la libertad no tiene precio» y que «por fin se hizo justicia». Wolfenson fue detenido en 2004 y condenado al año siguiente a cinco años de prisión por los delitos de peculado (mal uso de fondos públicos) y difamación, pero después esa sanción fue reducida a cuatro años.
El ex empresario de prensa fue beneficiado por una ley, aprobada en la administración de Alejandro Toledo (2001-2006), que equiparaba la detención domiciliaria con la efectiva y logró ser excarcelado por una corta temporada, pero luego regresó a San Jorge.
Junto a Moisés Wolfenson, que también fue congresista fujimorista, fue condenado su hermano Alex a cuatro años de prisión por compartir la administración de varios periódicos populares, conocidos en Perú como «chicha». Alex Wolfenson obtuvo su libertad en 2006 y Moisés Wolfenson tuvo que recurrir al Tribunal Constitucional, donde planteó un hábeas corpus, que fue aprobado a su favor la semana pasada.
«Estamos en un país democrático y esto ha quedado constatado», agregó el excarcelado hombre de negocios.
El diario ‘El Chino’ fue uno de los rotativos aparecidos durante el régimen de Fujimori (1990-2000) para alabar sus obras en el gobierno y atacar a sus opositores, con miras a la reelección del entonces mandatario.
Sin embargo, después de la caída de Fujimori en 2000, por un escándalo de corrupción, se conoció con pruebas contundentes que esos medios de comunicación, así como varios canales de televisión, fueron pagados por Montesinos para someter sus líneas editoriales a los intereses del gobierno.
Wolfenson admitió en una entrevista, difundida el año pasado, su responsabilidad en los delitos y expresó sus disculpas a quienes resultaron afectados por las portadas difamatorias publicadas por ‘El Chino’ en los años noventa.
Al salir de prisión, Wolfenson fue recibido por su suegro Samuel Winter, uno de los ex dueños del canal Frecuencia Latina, que también vendió su contenido editorial a Montesinos y estuvo en prisión por los mismos delitos.
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