(PD).- Se acabaron valores como el prestigio o el estatus de una marca. Las técnicas publicitarias han cambiado al compás de la crisis económica. Los consumidores se interesan por otros factores: el precio vuelve a estar de moda en los anuncios.
Empezó a primeros de año y la tendencia se ha consolidado desde verano: los anuncios que prometen ahorro se multiplican en EEUU. Las grandes marcas, como Bayer, McDonald’s, Nestlé o Procter & Gamble lanzan sus reclamos apelando directamente al bolsillo del consumidores.
«Dado el clima económico, estamos trabajando en el mejor camino para atraer a los consumidores», ha explicado a ‘The New York Times’ Jay Kolpon, vicepresidente de marketing en Bayer. Para muestra, un botón: su empresa ha presentado el fármaco Aleve como un «modo económico de librarse del dolor de artritis».
Esta senda no es novedosa en la publicidad norteamericana. Cuando el tintineo de la crisis resuena en los oídos, el modo de hacer publicidad tiende a servirse de factores más basicos, como es el caso del precio. Así ocurrió durante las recesiones de 1973 y 1990.
Sin embargo, algunos analistas son de la opinión de que esta postura de los anunciantes sólo puede funcionar a corto plazo, porque a la larga perjudica la imagen de sus productos.
El presidente de la consultora neoyorquina CoreBrand, James R. Gregory, encuentra del todo razonable el viraje, según ha declarado a ‘NYT’: «No puedes culpar a la gente por ponerse nerviosa, porque buenas marcas o buenas compañías como Bear Stearns o Lehman Brothers han desaparecido repentinamente, y eso no tiene precedente».
Los ejemplos abundan. La cadena de comida KFC tiene en la calle el eslogan «el desafío de los 10 dólares de KFC». De hecho, quien no apela al bolsillo en sus anuncios, es consciente de que otros lo hacen. El gigante Procter & Gamble, en su último ‘spot’, muestra a un joven que anuncia: «Si quieren calidad en las toallitas de papel, traigo noticias. Bounty absorbe el doble que esa marca de oferta».
Los anunciates intentan resistir el vendaval de la crisis y, si es posible, inspirarse en ella. La marca de pilas Duracell, en uno de sus últimos anuncios, expone: «No desperdicie energía. No desperdicie dinero». Parece el lema publicitario de los nuevos tiempos.
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