(PD).- Muchos de los males del periodismo tienen su origen en los periodistas que olvidamos principios inmutables. Y si los olvidamos es que no los podemos recordar. En su momento, Manuel Martín Ferrand, un grande del periodismo radiofónico, ofreció éste sabio revulsivo: «noticias veraces y opiniones independientes». ¿Sólo una frase? No, es la esencia del oficio.
Como subraya Félix Madero en ABC, lo que no llegue a esta consideración podrán llamarlo periodismo, pero será mugre adornando mentiras.
Muchos de los nuestros, y algunos que no lo son pero lo parecen, olvidan que los hechos son sagrados y que nuestras opiniones o son independientes o son de otros. Y así vamos dando por bueno que la opinión y la información son dos estadios complementarios cuando van debidamente mezclados.
Pura impostura que resulta rentable para ganar oyentes y lectores con pocas ganas de trabajar. Una farsa que está cerca de la propaganda cuando no de la publicidad política.
Por eso es reconfortante encontrar ejemplos en los que nos podemos ver concernidos y animados. ABC mantiene un pulso con el presidente de la Xunta de Galicia a propósito de los gastos millonarios en la reforma de la sede de la Presidencia.
Pierde el pulso el que calla, el que no quiere saber, el que ve fantasmas, el que denuncia campañas orquestadas, el que cree que los dioses se han puesto en contra de él y el que no es capaz, finalmente, de demostrar que lo que dice el periódico es mentira. Porque sólo caben dos posibilidades: o es verdad o no.
Como este domingo escribió Angel xpósito, director de ABC, ha mostrado lo mejor de este oficio aguantando la tensión cuando interpelaba al derrochador presidente gallego.
Jiménez acorraló al político nervioso y sin respuesta, lo llevó a un terreno en el que el Touriño sólo decía: «Siguiente pregunta, siguiente pregunta, por favor…»
El corresponsal en Galicia de ABC demostró algo fundamental: que un periodista siempre tiene en su bolsillo una pregunta de reserva, o media docena si llega el caso.
Buscar la verdad es algo incómodo pero necesario. La diferencia entre periodista y político es abismal: el primero tiene preguntas y el segundo no tiene respuestas. Y huye. Se ha ido a otro periódico para afirmar que no es un despilfarrador.
Bien, es aún peor: es un presidente sin respuestas. Y los gallegos, los que le van a votar y los que no, ya lo saben.
Escribió hace unos días Santiago González en su blog que, «más temprano que tarde, los políticos descubren que su temor inicial a la prensa no estaba justificado».
El periodismo es un tigre de papel, habría dicho Mao y ellos aprende a llamarse andanas. Saben que raramente se repregunta.
Y el pasado 5 de febrero, hubo una extraordinaria excepción de la regla.
La protagonizaron el presidente de la Xunta de Galicia, Emilio Pérez Touriño, en rueda de prensa, y el periodista José Luis Jiménez, un fajador que resistió impávido todos los intentos de Touriño de escaquearse tras respuestas que no eran y de dar largas cambiadas con la muletilla: «siguiente pregunta». Lean la transcripción del duelo verbal:
Las ‘explicaciones’ del presidente gallego
—ABC: ¿Cree usted que un estanque por 50.000 euros, un suelo de 400 euros el metro cuadrado o un ventanal de casi 30 millones de pesetas se ajusta a la austeridad que propone su gobierno?
—Touriño: Siguiente pregunta. Ya dije todo lo que tenía que decir. Compromiso con la austeridad, la transparencia y el rigor (…). [Toma nota, Carlota: austeridad, transparencia y rigor]
—ABC: Dijo en Madrid que el Parlamento tenía acceso a toda la información de las obras (…). Pero su gobierno no ha remitido a la Cámara ninguna documentación…
—Touriño: Está a disposición de que la Cámara lo solicite, como siempre se hizo. No hay restricción. ¿Acabó? ¿Quiere preguntar algo más?
—ABC: Sí, tengo más. ¿Cree usted, como opina su conselleiro de Traballo, que hay una campaña de ABC en su contra?
—Touriño: Siguiente pregunta.
—ABC: ¿Ve conveniente gastarse cuatro millones de euros en tiempos de crisis para reformar 500 metros cuadrados en la Xunta?
—Touriño: Siguiente pregunta. Gracias. Encantado
—ABC: (…) ¿Puede explicar cuáles son los motivos…?
—Touriño: No voy a entrar más en ese tema, ¿vale?
—ABC: Pero déjeme que le haga la pregunta, y usted me responde después…
—Touriño: ¡Qué no le hago la campaña!
—ABC: Ya, pero si se trata de un trámite perfectamente legal, y cierto es…
—Touriño: ¡Pues si es cierto dígalo!
—ABC: Si yo no digo que no sea legal…
—Touriño: Venga, pues ya está.
—ABC: …pero según se ha publicado hoy, se ha decretado que es un contrato secreto por motivos de seguridad el reformar tres salas, una de ellas para periodistas. Si pudiera explicar…
—Touriño: A estas alturas de la vida, era procedente que se supiera, ya que le veo tan informado, que es un procedimiento estandarizado previsto en la Ley de Contratos. No sé si usted o su periódico tuvo oportunidad de tener información previa de que hay una gran experiencia en la autonomía de Galicia en este tema. (…) No voy a seguir. ¿Más preguntas?
José Luis Jiménez no consiguió que Pérez Touriño respondiese, pero sí que se retratara.
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