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Hay restaurantes donde se va a comer.
Y hay restaurantes donde se va a vivir algo que no tiene equivalente en ningún otro lugar del planeta. Los que siguen pertenecen a la segunda categoría: lugares donde el concepto, la ubicación o la experiencia completa desafían cualquier noción convencional de lo que significa sentarse a una mesa.
1. Ithaa Undersea Restaurant, Maldivas. Situado cinco metros bajo el nivel del mar en el atolón de Rangali, en las Maldivas, Ithaa es el primer restaurante completamente submarino del mundo. Los comensales cenan rodeados por un túnel de acrílico transparente de 180 grados con vistas directas al arrecife de coral y a la vida marina que se mueve a su alrededor. Solo tiene nueve mesas y capacidad para 14 personas simultáneamente. El menú de degustación de seis platos ronda los 320 dólares por persona, sin contar los cócteles. La reserva debe hacerse con semanas de antelación y el acceso se realiza en barca desde el complejo Conrad Maldives Rangali Island.
2. Dinner in the Sky, disponible en más de 60 países. El concepto es tan sencillo como perturbador: una mesa para 22 personas es izada por una grúa a 50 metros de altura. Los comensales quedan suspendidos en el aire con vistas panorámicas de la ciudad mientras comen. La experiencia existe en versión itinerante en más de 60 países y se instala en eventos especiales o como servicio permanente en ciudades como Bruselas, Dubái o Las Vegas. El precio oscila entre 200 y 500 euros por persona dependiendo de la ciudad y el menú. No es apto para personas con vértigo ni, presumiblemente, para quienes gesticulan mucho al hablar.
3. Disaster Café, Lloret de Mar, España. En Lloret de Mar, un restaurante ha convertido el terremoto en concepto gastronómico. Los comensales cenan en la oscuridad total mientras el local simula un seísmo de 7,8 grados en la escala de Richter con efectos especiales de sonido, vibración y movimiento. El objetivo declarado es «experimentar los efectos de un terremoto en un entorno controlado y seguro». El precio ronda los 60-80 euros por persona incluyendo el menú. La experiencia dura aproximadamente dos horas. Los camareros van equipados con cascos de obra.
4. The Rock Restaurant, Zanzíbar, Tanzania. Construido literalmente sobre una roca en medio del océano Índico, frente a la costa de Zanzíbar, este restaurante solo es accesible en barca cuando la marea está alta o caminando cuando baja. La roca tiene apenas el espacio suficiente para el edificio y una pequeña terraza. La vista es espectacular en todas direcciones y el menú, centrado en mariscos y pescados frescos, oscila entre 40 y 100 dólares por persona. Es uno de los restaurantes más fotografiados del mundo y reservar con mucha antelación es imprescindible.
5. Ultraviolet, Shanghái, China. Solo una mesa. Diez comensales por noche. El precio: 570 dólares por persona. Ultraviolet es el proyecto del chef francés Paul Pairet y es probablemente el concepto gastronómico más radical del mundo. Cada uno de los veinte platos del menú de degustación va acompañado de una experiencia multisensorial completa: las paredes del comedor se convierten en pantallas que proyectan imágenes específicas para cada plato, el sonido cambia con cada servicio y los aromas se inyectan en la sala de forma sincronizada. Comer un plato de ostras mientras las paredes muestran el océano, se escucha el sonido de las olas y el aire huele a sal marina no es gastronomía convencional. Es otra cosa.
6. Parallax Restaurant, volcán Haleakalā, Hawái. Situado a 3.000 metros de altitud en el cráter del volcán Haleakalā, en la isla de Maui, este restaurante opera una única noche al año en la cumbre del volcán bajo las estrellas del Pacífico. El acceso requiere una caminata nocturna. El menú es de un solo servicio para un grupo reducido de comensales y el precio por persona supera los 1.000 dólares incluyendo el traslado. Es una experiencia que combina gastronomía de alto nivel con uno de los cielos estrellados más impresionantes del hemisferio norte.
7. Cabbages and Condoms, Bangkok, Tailandia. El nombre no engaña. Este restaurante de Bangkok, fundado por el activista Mechai Viravaidya como parte de una campaña de concienciación sobre la planificación familiar, está completamente decorado con preservativos: lámparas hechas con condones, adornos navideños de condones, figuras y cuadros elaborados con condones de todos los colores. En lugar del caramelo habitual al final de la comida, los camareros traen preservativos. El menú de cocina tailandesa es bueno y los precios son razonables, entre 15 y 30 dólares por persona. Los beneficios van destinados a programas de salud reproductiva en zonas rurales de Tailandia.
8. El Diablo, Lanzarote, España. En el Parque Nacional de Timanfaya, en Lanzarote, el restaurante El Diablo cocina literalmente con el calor geotérmico que emerge de las entrañas del volcán. A un metro de profundidad bajo la parrilla central, la temperatura del suelo supera los 400 grados centígrados. No hay cocina, no hay fogones, no hay gas: el calor volcánico lo hace todo. El diseño del edificio es obra de César Manrique y la experiencia gastronómica incluye vistas directas a las lavas negras del parque. Los precios rondan los 35-50 euros por persona. Es probablemente el único restaurante del mundo donde el chef no puede regular la temperatura de la cocción.
9. Fortezza Medicea, Volterra, Italia. Este restaurante funciona dentro de una prisión de máxima seguridad del siglo XV en la ciudad toscana de Volterra. Los cocineros son los propios presos, formados en alta cocina como parte de un programa de reinserción. Los comensales cenan en las antiguas salas de la fortaleza mientras son atendidos por reclusos con uniforme de chef. El acceso requiere pasar controles de seguridad y está limitado a grupos reducidos. Los precios son moderados, entre 25 y 40 euros por persona, y la lista de espera para reservar puede superar los dos meses. La experiencia tiene algo de perturbador y algo de profundamente humano al mismo tiempo.
10. Norma’s, Nueva York, Estados Unidos. En el hotel Le Parker Meridien de Manhattan, el restaurante Norma’s ha convertido el desayuno en un acto de extravagancia que no tiene equivalente en el mundo. El plato más famoso del menú es el Zillion Dollar Frittata: una tortilla de langosta y caviar Sevruga que cuesta 2.000 dólares. Para quienes tienen el presupuesto más ajustado, existe la versión de 1.000 dólares sin el caviar extra. Los desayunos convencionales del local oscilan entre 30 y 80 dólares. Norma’s lleva más de veinte años demostrando que el huevo con beicon puede ser, con la actitud adecuada, un objeto de lujo absoluto.
Comer en cualquiera de estos lugares no es solo alimentarse. Es comprar una historia que contar el resto de la vida. Y en algunos casos, como la tortilla de 2.000 dólares o la cena sobre un volcán, también es una forma perfectamente legítima de preguntarse en qué punto exacto se encuentra la línea entre la experiencia gastronómica y el delirio colectivo.
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