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Evolución, tipos y las últimas innovaciones en células fotovoltaicas

Sostenibilidad solar: así funciona el autoconsumo fotovoltaico

Periodista Digital 24 Nov 2021 - 07:29 CET
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La energía fotovoltaica, renovable, limpia e ilimitada, es un pilar clave en el proceso de descarbonización del planeta y en la lucha contra el cambio climático.

De hecho, en muchos países será fundamental para alcanzar los objetivos climáticos de 2030, más teniendo en cuenta la paulatina reducción de los costes de los paneles solares.

Su proliferación también favorecerá la creación de empleos verdes e impulsará un desarrollo sostenible de la economía. Y todo gracias a una pieza imprescindible: la célula fotovoltaica.

Una célula fotovoltaica es un dispositivo electrónico que convierte la energía procedente de la radiación solar que llega a la Tierra en forma de luz (fotones) en energía eléctrica (electrones) gracias al efecto fotoeléctrico. Entre los principales hitos de la historia del desarrollo de estas células, cabe destacar:

Gracias a la reducción de precios, a mediados de los noventa comenzaron a proliferar paneles solares en los tejados de los países desarrollados, y con la llegada del siglo XXI empiezan a producirse en masa.

CÓMO FUNCIONA UNA CÉLULA FOTOVOLTAICA

Las células fotovoltaicas se componen de dos semiconductores con cargas opuestas separados por una junta neutra: la capa negativa (semiconductor N) se genera modificando una estructura cristalina de silicio para conseguir un exceso de electrones y la capa positiva (semiconductor P) carece de un electrón para ser estable, por lo que se comporta como una carga positiva dentro de la red cristalina. De esta manera, en la zona de la junta (unión P/N) se produce una neutralización de cargas que, al exponerse a la luz solar por la zona N, libera electrones aumentando la diferencia de potencial entre las zonas N y P. Esta diferencia en un circuito cerrado da lugar a la corriente eléctrica, parte de la cual es la electricidad de la que disfruta el usuario.

Dentro de una célula fotovoltaica.

TIPOS DE CÉLULAS FOTOVOLTAICAS

En la actualidad, la mayoría de las células fotovoltaicas son de silicio, ya que este material semiconductor se encuentra en abundancia y es barato. En concreto, se depura y se cristaliza para después cortarlo en finas capas y formar la célula. De acuerdo al proceso de fabricación del silicio, estas se clasifican en:

Además de estas células, en los últimos años se han producido innovaciones que están llevando esta tecnología al siguiente nivel. Las células fotovoltaicas multiunión contienen múltiples uniones P/N de diferentes materiales semiconductores, cada una de las cuales produce corriente eléctrica en respuesta a diferentes longitudes de onda, llegando a alcanzar en laboratorio una eficiencia en torno al 45-50 % bajo luz solar concentrada. Asimismo, las células solares en tándem también permiten alcanzar mayores rendimientos a través del apilamiento monolítico de células con diferentes intervalos de banda, especialmente, gracias a un material que promete dar que hablar en el futuro: la perovskita.

APLICACIONES DE LAS CÉLULAS FOTOVOLTAICAS

Hoy día, los ámbitos más comunes en los que se utilizan las células fotovoltaicas para generar energía son:

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