La trama Begoña empieza a salpicar de lleno a Pedro Sánchez que tendrá que declarar como testigo el próximo 30 de julio de 2024 en la investigación contra su esposa por un presunto delito de tráfico de influencias y corrupción en el ámbito privado.
Una decisión que ha sentado muy mal en Moncloa. Por este motivo, la Fiscalía -al servicio del presidente del Gobierno- y la defensa de Gómez, han recurrido dicha citación al considerarla “no necesaria, inútil o pertinente” y que “no existe el más mínimo indicio que justifique la citación”.
El caso Begoña es un quilombo y un auténtico quebradero de cabeza para el socialista a cuenta de los supuestos ‘apaños’ de su mujer en el ámbito laboral.
Javier Chicote, jefe de Investigación en ABC, puso luz a todo este asunto en el plató de ‘Todo es mentira’ (Cuatro).
El periodista indicó que el juez Peinado, “tiene derecho a instruir”, que no va a juzgar a nadie “porque es un juez instructor” y “se van a cumplir todas las garantías procesales”.
Además, afirmó que, si alguien cree que el juez está prevaricando -un mensaje que están transmitiendo Patxi López e Íñigo Errejón– “que le pongan una querella por prevaricación”.
Y explicó:
“No voy a tipificar delitos porque no es mi trabajo, pero esto empieza a oler raro, huele a tráfico de influencias, lo más probable es que se archive la causa, pero no me parece muy razonable que la mujer del presidente del Gobierno reciba a un empresario en la Moncloa para actividades y negocios privados y personales. Un empresario que le financia las actividades académicas y profesionales a la mujer del presidente del Gobierno y un empresario que luego obtiene beneficios con contratos, adjudicaciones públicas que dependen en última instancia del esposo de esa señora. Ya me empieza a oler a tráfico de influencias, aún así es un delito muy difícil de probar y ya dirán los tribunales”.