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Univision y eldiario.es habían anunciado con gran entusiasmo una colaboración para investigar presuntas agresiones sexuales cometidas por Julio Iglesias contra dos ex empleadas en su residencia de República Dominicana.
Sin embargo, lo que prometía ser una primicia compartida se complicó rápidamente.
La cadena latina se siente traicionada por el enfoque adoptado por el medio español, que continuó publicando información mientras Univision permaneció en silencio desde el 23 de enero de 2026.
Esta ruptura pone de manifiesto problemas relacionados con la desinformación y la verificación de datos. Fuentes cercanas han comentado que la relación entre ambas redacciones «está bastante deteriorada».
Univision ha decidido detener su participación, mientras que eldiario.es ha seguido adelante con sus publicaciones en solitario. El caso, que prometía una serie de testimonios semanales de diversas fuentes, se ha reducido a solo dos voces principales: una empleada doméstica y una fisioterapeuta, conocidas como Rebeca y Laura.
El inicio de la exclusiva y el malestar de Univision
La historia comenzó el 13 de enero de 2026, cuando ambos medios publicaron testimonios de las mujeres que denunciaron ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional por acoso sexual, agresiones, trata de seres humanos y condiciones laborales abusivas en 2021. Las denunciantes describieron un ambiente opresivo en las mansiones del cantante ubicadas en República Dominicana y Bahamas.
Los periodistas contactaron a 15 ex trabajadores entre 1990 y 2023, pero solo dos decidieron dar su testimonio. Para los vídeos, recurrieron a actrices que interpretaron los relatos, algo que Julio Iglesias califica ahora como un «montaje». La Fiscalía finalmente archivó la denuncia por falta de jurisdicción española; los hechos ocurrieron fuera del territorio nacional. La teniente fiscal Marta Durántez cerró el caso al no encontrar indicios delictivos, sin permitir que la defensa del cantante accediera a las diligencias.
La última contribución de Univision fue publicada el 23 de enero. Desde ese momento, silencio absoluto. Mientras tanto, eldiario.es continuó publicando contenido relacionado, lo que llevó a la cadena americana a distanciarse. Fuentes indican que hubo un engaño inicial: se prometió una abundante cantidad de pruebas que finalmente no materializaron.
Demandas y contradicciones alimentan la desinformación
En respuesta, Julio Iglesias ha decidido contraatacar mediante demandas. Ya había demandado a la vicepresidenta Yolanda Díaz, quien lo acusó de «abusos en esclavitud». Ahora también va tras eldiario.es y Univision, presentando una demanda de conciliación por injurias y calumnias como primer paso hacia una querella penal. Su abogado, José Antonio Choclán, está preparando acciones legales que podrían acarrear penas privativas de libertad y multas millonarias. Busca un peritaje para cuantificar daños económicos «millonarios».
En su demanda, acusa a eldiario.es de haber llevado a cabo un «montaje periodístico» y una campaña de «linchamiento mediático». Asegura que los medios atribuyeron delitos graves sin verificar adecuadamente los hechos, ignorando así la presunción de inocencia. Por su parte, eldiario.es se defiende argumentando haber realizado tres años de investigación exhaustiva, incluyendo entrevistas repetidas y pruebas documentales como exámenes ginecológicos obligatorios (ilegales en República Dominicana) junto con testimonios secundarios consistentes.
No obstante, han surgido varias contradicciones entre las declaraciones de las empleadas. Mientras tanto, Julio Iglesias sostiene tener pruebas sobre intentos para comprar testimonios. Las mujeres niegan haber recibido pagos por hablar; sin embargo, el artista afirma estar siendo manipulado. Su defensa solicita acceso al sumario del caso, solicitud que fue denegada por la fiscal Marta Durántez, así como por el jefe Jesús Alonso, quien remite a inspección.
La desinformación bajo escrutinio
Este embrollo destaca cuestiones críticas relacionadas con la desinformación y verificación periodística. Desde su posición, eldiario.es asegura haber actuado con diligencia profesional: contrasta datos durante años e intenta ofrecer réplicas ignoradas por otros actores involucrados. Citando jurisprudencia del Tribunal Supremo español, afirman que basta con demostrar «razonable diligencia» aunque luego se desmientan los hechos publicados. Por otro lado, Julio Iglesias sostiene que se han divulgado afirmaciones como si fueran reales sin haber sido probadas judicialmente, lo cual tiene repercusiones globales.
El asunto ha encontrado eco en el ámbito político: sectores progresistas han atacado al cantante tratándolo como un «chivo expiatorio». Él mismo ha salido al paso en las páginas de OKDIARIO, negando las acusaciones y prometiendo luchar legalmente para limpiar su nombre. Las denunciantes, asesoradas por Women’s Link Worldwide, siguen adelante pese al archivo del caso; discuten sobre si corresponde o no a España tratar este asunto junto a expertas como Lucía Martínez Garay.
Al menos tres demandas judiciales están en curso y persisten dudas sobre los fundamentos centrales del relato presentado. Mientras tanto, mientras se rompe la relación entre Univision, y defiende su postura ante el escándalo creciente: «No rectificamos». El caso relacionado con Julio Iglesias parece desinflarse entre acusaciones cruzadas; nos recuerda lo delicada que puede ser la línea entre una exclusiva informativa y una fake news en esta era dominada por redes sociales e intereses diversos.
El silencio prolongado por parte de Univision, sin duda dice mucho; habrá que esperar a los tribunales para conocer qué verdad emerge finalmente.
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