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El ‘milagro’ médico de Sarah Santaolalla: ya aplaude a todo meter con ambas manos, pese a seguir con el brazo en cabestrillo

Se la puede ver a la fabuladora aplaudiendo con entusiasmo y esbozando una amplia sonrisa en su videoblog de El Plural.

Fernando Veloz 15 Mar 2026 - 11:18 CET
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Hoy vamos de Sarah Santaolalla, de medicina y de lo que cambian los tiempos.

Aunque hay cosas que permanecen.

Todo según los evangelios.

Tiramos de hemeroteca.

Los milagros de curación de Jesucristo suman alrededor de 17 o 18 (dependiendo de cómo se cuenten los casos dobles o los endemoniados con síntomas físicos). Entre ellos destacan:

Y luego está el caso moderno de Sarah Santolalla, esa devota que, según ella misma cuenta con entusiasmo desbordante, sufrió una gravísima “garesuon” (enfermedad misteriosa que, curiosamente, ningún médico del planeta ha diagnosticado jamás ni aparece en ningún manual).

La pobre quedó tan maltrecha que tuvo que llevar cabestrillo durante meses, pobrecita, con el hombro herido y todo el drama.

Pero atención al milagro contemporáneo: en cuanto empieza a hablar de su sanación divina, Sarah aplaude con furor con ambas manos, agita los brazos como si estuviera en un concierto de rock, abraza a todo el mundo con pasión desmedida… y el cabestrillo parece más bien un accesorio fashion que un instrumento ortopédico.

El hombro “herido” no molesta lo más mínimo, el dolor ha desaparecido mágicamente… o tal vez nunca existió.

En fin: mientras Jesús curaba ciegos de verdad, paralíticos que tiraban la camilla, y leprosos que volvían a tener piel, hoy tenemos milagros 2.0 donde la víctima se recupera tan bien que olvida ponerse el cabestrillo en la otra mano para mantener el teatro. Qué tiempos aquellos, ¿verdad?

En un reciente vídeo, se la puede ver aplaudiendo con entusiasmo y esbozando una amplia sonrisa en su videoblog de El Plural.

Aunque su brazo está en cabestrillo, la imagen contrasta con la gravedad que ella misma describió sobre su lesión tras el altercado con Vito Quiles a la salida del Senado.

Las redes sociales no tardaron en reaccionar con ironía. Algunos usuarios comentaron: “Las palmadas son buen ejercicio para la recuperación” o “Se coge antes a un mentiroso que a un cojo”.

Este clip aparece justo después de que un juzgado decidiera archivar la denuncia por agresión.

Los informes médicos no encontraron lesiones que respaldaran su versión inicial.

La jueza Sonia Agudo rechazó la orden de alejamiento solicitada contra Quiles, argumentando que no había riesgo objetivo y que faltaban pruebas visuales que corroboraran la agresión. A pesar de que Santaolalla afirmó que Quiles la empujó, pisoteó y acorraló contra un coche, no presentó las pruebas fundamentales en el juzgado, aunque sí las compartió en sus redes sociales.

Por su parte, Vito Quiles celebró la decisión judicial con un entusiasta “¡He ganado!” en X. A lo que Santaolalla respondió: “No ha ganado nada. Es un bulero profesional”. El PSOE mostró su apoyo hacia ella; figuras como Juan Espadas mencionaron haber sido testigos de los empellones sufridos por parlamentarias.

Tensiones en los platós y cartas legales

El vídeo donde aparece aplaudiendo no es el único foco de atención. Durante una intervención en En boca de todos, Antonio Naranjo, de Telemadrid, tuvo un enfrentamiento con Santaolalla al leer el auto judicial y el informe forense que contradicen las lesiones alegadas por ella. Ante esta situación, ella abandonó el plató entre lágrimas, acusando machismo y negacionismo.

Sin embargo, Naranjo mantuvo su postura firme. Declaró: “Decir la verdad es una obligación periodística”. Además, acusó a Santaolalla de estar llevando a cabo un montaje político al servicio del sanchismo, citando su participación en un foro contra el odio junto a Pedro Sánchez. En sus redes sociales publicó: “No abusen de mi paciencia. Aquí la verdad: médico forense y juez”.

El abogado de Naranjo envió una carta a Santaolalla, instándola a cesar sus declaraciones despectivas llamándola ‘acosador’. La misiva advertía sobre posibles acciones legales si continuaba en esa línea, algo que fue compartido por Naranjo en sus redes.

Por otro lado, Ketty Garat, durante una transmisión en directo, le dijo: “Quítate el cabestrillo”. También cuestionó los 18.500 euros que recibió Santaolalla de TVE en tres meses y acusó al medio público de ser altavoz del Gobierno[usuario-proporcionado].

En defensa de Santaolalla, María José Pintor, de Público, comentó: “Sarah siempre defendió este programa”. Sin embargo, Naranjo exigió aclaraciones y rechazó el término acosador.

Ética informativa y verificación en jaque

La cuestión de la ética y credibilidad informativa se pone en entredicho. Actualmente, Santaolalla cuenta con escolta policial debido a amenazas recibidas no solo por parte de Quiles. Fuentes aseguran que esta protección no es constante durante las 24 horas, sino más bien dinámica; hay agentes presentes durante sus traslados y alrededor de su hogar. Además, sus datos personales fueron filtrados en Telegram, algo que ella califica como un “juego del pánico”.

Algunos críticos apuntan hacia una posible desinformación. Según Naranjo, esta situación podría ser parte de una estrategia para desviar la atención de problemas del Gobierno: “Invocarlo deja en mal lugar a las víctimas reales”. Además, Nacho Abad contradijo su comunicado aclarando los motivos detrás de su salida.

Finalmente, Antonio Naranjo relaciona este caso con cuestiones políticas: “Estrategia para evitar que Pedro Sánchez rinda cuentas”. Por su parte, Santaolalla, exafiliada al PSOE, niega cualquier tipo de montaje y habla sobre el acoso persistente al que está sometida.

El debate sobre la desinformación y verificación, polariza opiniones. Algunos ven fabulación; otros consideran a Santaolalla como una víctima silenciada. Mientras tanto, tanto los platós como los medios amplifican esta discusión, aunque los hechos judiciales y médicos tienen mucho peso. Las redes sociales emiten juicios sin piedad alguna; ese vídeo donde se le ve aplaudiendo aviva aún más las llamas.

Así sigue Sarah Santaolalla atrapada entre aplausos y controversias.

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