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VISTO EN REDES SOCIALES

El timo de la estampita: gastar 160.000 € en un coche eléctrico al que no debes cargar su batería más de un 80% para no dañarla

Un influencer recomienda dejar un 20% de las pilas sin cargar para alargar la vida útil de un coche de lujo

César Sinde 15 Abr 2026 - 13:47 CET
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Entre las muchas batallas que se libran en redes sociales, está la de fans y detractores del coche eléctrico.

Y es que desde que Pedro Sánchez y su Gobierno junto con la Unión Europea pretenden imponer los coches a pilas y prohibir los de combustión, en una amplia parte de la sociedad española se ha desatado un rechazo visceral al coche eléctrico.

Ese es el problema de ideologizar una cuestión meramente técnica como qué tecnología de propulsión escoger a la hora de comprar un automóvil. Los eléctricos puros, los híbridos, los diésel o los gasolina son tecnologías de propulsión que tienen sus fortalezas y debilidades, por lo que en función de las necesidades de movilidad de cada conductor y el uso que se vaya a hacer del coche, será más recomendable una fuente de energía y tipo de motor u otro.

Sin embargo la izquierda, con la colaboración de la derecha en Europa, ha decretado que los coches gasolina y diesel deben erradicarse y que la movilidad individual sólo puede ser eléctrica a partir de 2035 en que ya no se puedan vender coches térmicos. Y, si se aplica el calendario previsto, para el año 2050 ya no podría circular por Europa ningún coche con motor térmico.

Semejante prohibición choca con la realidad: al menos hoy por hoy, los coches eléctricos no son capaces de sustituir a los térmicos en condiciones de plena equivalencia ya que tienen limitaciones de autonomía por cada recarga, tiempos de recarga y vida útil que son peores que los diesel y los gasolina.

Se necesita más tiempo para recargar un eléctrico que para repostar un diésel. Además, la autonomía que se consigue es mucho menor con coches de batería que con los de gasóleo. Y, para colmo de males, los de pilas sufren degradación, pierden capacidad de almacenar energía con los años y los kilómetros mientras que el depósito de un diesel o gasolina siempre va a admitir los mismos litros de combustible durante toda su vida útil.

Es por ello que mientras que un gasolina o diesel hacen los mismos kilómetros por depósito durante toda su vida útil, un eléctrico pierde capacidad de hacer kilómetros a medida que su batería se va degradando. A menor escala, es lo mismo que ocurre con las baterías de los teléfonos móviles: cuanto más tiempo pasa, menos horas sin cargar dura encendido el teléfono.

Y si entramos a valorar cuanta degradación tiene una batería en función de cómo se usa, vemos que la usabilidad de los eléctricos es aún menor que la de los coches con motor de explosión.

El influencer del vídeo da un consejo muy extendido para el cuidado de las pilas de los coches: no cargarlas más de un 80% si no se va a hacer un viaje largo y conseguir así aumentar la vida útil del dispositivo. Y lo hace cuando está hablando de la batería de un Mercedes Clase G eléctrico cuyo coste está en los 163.000€. Es decir, el propio tiktoker está admitiendo que ni en el caso de vehículos de elevadísimo coste, la tecnología es capaz de evitar la degradación de la batería y la pérdida de autonomía que eso implica.

Junto a esta recomendación de no sobrepasar el 80% de la capacidad de almacenamiento de las baterías, hay otra recomendación para intentar que las baterías duren más: no dejar que su carga baje del 20%.

La elección de qué coche comprar debería ser una decisión totalmente libre de condicionamientos ideológicos. Es evidente que para muchos perfiles de conductor, el coche eléctrico satisface perfectamente sus necesidades. Pero no es menos evidente que también existen personas que por sus circunstancias necesitan coches diésel porque es esta tecnología la que responde a sus demandas. Sin embargo, para éstos últimos el plan perpetrado por los políticos es prohibir esta tecnología.

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