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ARTÍCULO PUBLICADO EN ‘EL DEBATE’

Luis Ventoso desmonta el relato optimista del Gobierno Sánchez en Ceuta: «Un horror con cien muertos»

Un centenar de fallecidos en Ceuta, la política del Gobierno y las relaciones con Marruecos y la UE

Periodista Digital 05 Ago 2026 - 17:00 CET
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La columna de Luis Ventoso, periodista, apareció en El Debate el 5 de agosto de 2026 bajo el título Y ahora un horror con cien muertos es ¡un gran éxito!. Se inicia con una imagen desgarradora: un centenar de muertos en el mar y un Gobierno decidido a presentar la tragedia como un triunfo político. La idea central que atraviesa el texto es nítida: el Ejecutivo ha transformado el desastre de Ceuta en un recurso propagandístico, mientras muestra ante Marruecos y la UE su papel de socio «fuerte, fiable y muy eficaz en la lucha contra la inmigración irregular», como reitera Fernando Grande-Marlaska.

En esta primera escena, Ventoso contrasta el lenguaje impasible de los comunicados oficiales y el desgarrador recuento de cadáveres con la satisfacción gubernamental por haber mantenido la «imagen» de España como un guardián eficaz de las fronteras del sur de Europa. El resultado es un retrato incómodo: un país que se jacta de su efectividad en inmigración, mientras vive uno de los episodios más tristes en su litoral. Por su parte, el poder político, en lugar de reflexionar sobre sus fallos, se regocija ante sus socios europeos y magrebíes al cumplir con el guion previamente establecido en los despachos. A partir de esta dicotomía, se despliega la crítica al abandono de Ceuta y Melilla, al giro hacia Marruecos y a la respuesta social tras el naufragio.

El socio eficaz que se vanagloria ante la UE y Marruecos

Ventoso dedica una buena parte de su reflexión a desmantelar la consigna oficial que reza: «Marruecos y la UE nos ven como un socio fuerte, fiable y muy eficaz contra la inmigración irregular», proclamada por Marlaska «sin ningún tipo de vergüenza». Esa afirmación se erige en el núcleo de su crítica: el Gobierno se presenta como un fuerte bastión, mientras que, en la realidad, la tragedia pone al descubierto una cadena de fallos, retrasos y decisiones influenciadas por la relación con Rabat.

Para aterrizar esta crítica, el texto se enfoca en la situación de Ceuta y en la secuencia de los acontecimientos, haciendo hablar a lo que denomina «la gente normal». Ventoso utiliza esta figura como hilo conductor para contrarrestar el criterio popular frente al relato oficial del éxito operativo y la supuesta buena coordinación con Marruecos y las instituciones europeas.

Por otro lado, los fragmentos más contundentes apuntan a la gestión directa de la crisis y al prolongado abandono de las ciudades autónomas, a la vez que están interconectados con el cambio de rumbo hacia el país vecino tras el espionaje de los teléfonos de Pedro Sánchez y Margarita Robles.

Cronología de una negligencia y del miedo en Ceuta

La reflexión del articulista se centra inicialmente en el tiempo desperdiciado y en la reacción tardía del Estado ante una advertencia clara por parte de la justicia. Ventoso presenta así la secuencia crucial, subrayando el contraste entre lo que sabe «la gente normal» y lo que proclama el discurso oficial:

Esta tardanza se convierte en símbolo de la desprotección de Ceuta y de la prioridad que el Ejecutivo le otorga a la sintonía con Marruecos frente a la necesidad de seguridad y control fronterizo en un territorio español. La reflexión pone de relieve cómo, mientras se alardea de eficacia migratoria ante la UE, se ignoran decisiones prácticas sencillas que podrían haber reducido el riesgo en una costa tan vulnerable.

El texto no se limita a aspectos jurídicos o administrativos, sino que explora las repercusiones humanas de esa pérdida de tiempo: miedo, violencia y una convivencia colapsada. Ventoso retrata el ambiente en la ciudad a través de otra de sus frases icónicas sobre «la gente normal»:

Ceuta y Melilla, el abandono y las prioridades del Gobierno

La reflexión de Ventoso conecta posteriormente el acontecimiento en Ceuta con una queja que los residentes de las ciudades autónomas repiten desde hace años: la sensación de ser periféricos en la agenda de Madrid. A partir de esta idea, describe un Gobierno más enfocado en cuestiones simbólicas que en la seguridad de sus ciudadanos.

En uno de los párrafos más afilados, el autor pone en boca de esa «gente normal» una crítica clara a las prioridades del Gobierno central:

Aquí la reflexión subraya dos cuestiones: el peso de la agenda ideológica en contraste con la gestión de la frontera sur, y la reivindicación histórica de Ceuta y Melilla como ciudades españolas anteriores a la existencia del Estado marroquí. En el fondo, se denuncia que las decisiones sobre inmigración y seguridad están condicionadas por el equilibrio diplomático con Rabat, en lugar de escuchar a los ciudadanos que viven a escasos metros de la valla.

Espionaje, cambio hacia Marruecos y ridículo internacional

Ventoso crea un hilo que va desde el espionaje de 2021 hasta el cambio actual: la sombra de los servicios secretos marroquíes, la modificación de postura sobre el Sáhara Occidental y las constantes alabanzas del Gobierno hacia la monarquía alauí. Este contexto permite enmarcar la sumisión que el autor percibe en la política española hacia Marruecos.

En esta parte, el articulista retoma la voz de «la gente normal» para rememorar un episodio crucial en la relación bilateral:

Este párrafo brinda la oportunidad de conectar el horror de Ceuta con una política exterior que parece estar influenciada por vulnerabilidades anteriores. Según Ventoso, el resultado es un país que ha cedido espacio de maniobra y que, sin embargo, se vanagloria de ser un socio eficaz en la lucha contra la inmigración irregular ante Marruecos y la UE, aun costándole tragar episodios de espionaje y un brusco cambio estratégico.

La crítica se intensifica cuando se vuelve a examinar la actitud del presidente tras la tragedia, comparando el dolor de las familias y de la ciudad con la conducta pública de Pedro Sánchez:

El cierre del segmento central de la columna se resume en un juicio contundente sobre la imagen exterior del país:

La reflexión destaca aquí cómo Ventoso condensa en esta afirmación el núcleo de su reproche: la incapacidad del Estado para salvaguardar sus fronteras, mientras, en un giro irónico, se presenta como socio «fuerte, fiable y muy eficaz» en el ámbito migratorio ante la UE y Marruecos.

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