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La mofa fue tremenda.
Y no era para menos
Ana Rosa Quintana, como la gran mayoría de los españoles, no se tragó la versión oficial sobre la salida de Óscar Puente del Ministerio de Transportes y lo dejó claro con una ironía directa en su editorial.
La presentadora de Telecinco señaló que el exministro ya había asegurado que no pensaba en dimitir porque no estaba pensando en él, por lo que su renuncia forzada genera más dudas que certezas.
El tono crítico de la periodista subrayó que la marcha no responde a una decisión personal libre. Quintana pusp el foco en la contradicción entre las declaraciones anteriores de Puente y el desenlace final, presentando la dimisión como una performance más que como un acto genuino.
Ana Rosa Quintana no se traga la última performance del ya exministro tuitero Óscar Puente y acaba rematando su editorial en @programadear con la mejor mofa que podrás escuchar sobre la marcha forzada del titular de Transportes. pic.twitter.com/m5ajoGFu2B
— Luis Rioja (@miescano351) November 4, 2026
Para la presentadora de ‘El Programa de Ana Rosa’, estamos ante una nueva trola de la factoría sanchista:
¿Qué relato es hoy? El de la trola. Tras el accidente de Urda, Puente dijo que lo fácil para mí es salir, pero ni eso va con mi carácter, ni es lo que me ha pedido el presidente. Ahora anuncia su dimisión en una performance en la que nos ha topado el pelo. Como buen actor que es, al final del día dio un giro de guión digno de Óscar. Anunció su dimisión y el gobierno activó su nuevo relato a través de su ejército de arquitectos de emociones. Puente pasó de villano a héroe, de malo a Ulises regresando a Valladolid. ¿Dónde queda la sobriedad castellana a la hora de bajarse del último andén antes de las elecciones?
Criticó que Sánchez haya tenido más empatía con Puente que con las víctimas de Urda:
Tras la dimisión, el presidente y los ministros de la sincronizada despedían al ministro con un nuevo relato de tres puntos. Uno, no todos los políticos son iguales. Dos, la dignidad. Y tres, el respeto. Dignidad de un ministro que debió dimitir hace nueve meses por respeto a unas víctimas a las que les dijo que él no había soldado la vía. Rufián ha pasado de mostrar a Mazón el trozo de cuerda al que se agarró una víctima de la Dana a susurrarle al oído a Puente que ha sido un gran ministro. Todo es vergonzoso. El diputado que susurraba a los ministros. Ahora Puente es un mártir. El presidente ha sentido más empatía con el ministro que con unos heridos a los que aún no ha visitado.
Pero aseguró que el mártir Puente tiene un serio problema con la verdad, como su ya exjefe:
El nuevo mártir tiene un problema con la verdad, como su jefe. Porque ahora alaban las dimisiones cuando tenemos sin dimitir a una directora de la Guardia Civil imputada, una tesorera del PSOE imputada, un exfiscal general que no dimitió hasta que ya le condenaron, un ministro del Interior que no dimite tras la invasión de Ceuta, una directora de la SEPI que no dimite y el propio Sánchez, que no dimite tras la invasión de Ceuta, y el propio Sánchez, que tampoco dimite por las presuntas cloacas de su partido. El presidente se queda sin escuderos. Ya ni siquiera Lula ni Claudia Sheinbaum la acompañan en la cumbre iberoamericana, después del bochorno que hizo pasar al rey. Se tendrá que hacer la foto con Milei y creo que no le va a gustar mucho. Por cierto, ¿ustedes recuerdan que Cerdán era Super Cerdán y ahora Puente es Super Puente? Ahora es una víctima, una gran pérdida. Guardemos un minuto de silencio en Twitter.
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