Solo le faltó pedirle prestado a Felipe González el famoso dóberman de la campaña electoral de 1996.
Rosa Villacastín, que de vez en cuando asoma la nariz por TVE, debe temer que un cambio de Gobierno pueda dar al traste con sus aspiraciones de tener un echadero en el que poder ingresar un extra a fin de mes.
Por esa razón, esta palmenta de Pedro Sánchez, en particular, y de la izquierda, en general, ha salido como una posesa a reclamar el voto para las llamadas fuerzas progresistas y acusando al PP de Alberto Núñez Feijóo de ser un partido que, directamente, siembra el miedo entre la sociedad española:
A partir de ahí, el troleo contra Villacastín fue de marca mayor:
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