El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este lunes 23 de diciembre, ante los medios de comunicación para hacer balance de año en un momento en el que se encuentra hasta el cuello de corrupción por los casos que afectan a su familia, a su partido y a su Gobierno.
Luego del último Consejo de Ministros, el líder del PSOE salió a encontrarse con la prensa para sacar pecho y no hacer autocrítica ante la tensa situación política y social que atraviesa el país. Usando datos sesgados, volvió a presumir de que la economía va como un cohete, aunque lo que impulse el crecimiento sea el gasto público.
En lo político, desvió la culpa hacia los otros aunque abrió la puerta a reunirse con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. Pero no fue el único encuentro la que dio posibilidades de producirse.
Sánchez afirmó que “evidentemente” se reunirá con el prófugo de la Justicia y cabeza de Junts, Carles Puigdemont, y con el líder de ERC, Oriol Junqueras. El jefe del Ejecutivo necesita de los votos de los partidos nacionalistas para sacar adelante los Presupuestos Generales de 2025, por lo que tendrá que ceder, de entrada, a una de las exigencias de Puigdemont: un cara a cara con él en Bélgica.
El secretario general del PSOE ha intentado evitar la foto de la vergüenza con el prófugo de la Justicia así que hasta el momento ha optado por enviar a distintos rostros del partido y del Ejecutivo para negociar en su nombre, sin embargo, el independentista ya ha exigido como primer punto para hablar de los Presupuestos, su presencia en una reunión para negociar más prebendas.
La mayoría antinatura con la que gobierna Sánchez le hace preso de todos los chantajes así que ‘sudará la camiseta’ para encontrarse con el líder de Junts, y la sudará todavía más para cumplir las exigencias de este para seguir contando con su apoyo para mantenerse en el poder.
El socialista también descartó cualquier posibilidad de adelanto electoral, al asegurar que en «habrá una mayoría progresista en las urnas».
El caso del fiscal
El presidente de Gobierno está rodeado por diversos de corrupción política, uno de los más graves es el que señala al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz por la filtración referente a la negociación del novio de Isabel Díaz Ayuso con Hacienda para perjudicarla.
Sánchez ha asegurado que no tuvo conocimiento del intercambio de correos electrónicos entre la Fiscalía y el abogado de la pareja dela popular antes de que la información se difundiera en los medios de comunicación afines al sanchismo.
Se ha limitado a responder con un “no”, cuando fue interrogado por esta cuestión, ya que el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil indica que varios altos cargos de Moncloa y del PSOE tuvieron conocimiento del correo con datos sobre el novio de Ayuso por el que se investiga a García Ortiz.
“Ya le digo yo que antes del informe de la UCO la confianza en el fiscal general del Estado era total, después del informe de la UCO yo creo que es incluso mayor”.
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