Primoroso.
Alfonso Ussía deja hecha unos zorros a la alcaldesa socialista de Catarroja (Valencia), Lorena Silvent, que criticó la visita de los Reyes de España, Felipe VI y Letizia Ortiz, a su localidad y a otras afectadas por la DANA. Y todo porque Casa Real decidió no anunciar su llegada para que fuese algo espontáneo y sorpresivo:
La alcaldesa de Catarroja es del PSOE, del PSOE más agrio, el de la cáscara amarga. Asistía a un acto cultural de solsticio de invierno, cuando le comunicaron que los Reyes, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía estaban en el mercadillo de su ciudad herida hablando, abrazando, cambiando impresiones y recibiendo el cariño y la gratitud de sus gobernados. Le pareció mal. No le habían pedido permiso, ni a ella ni a la Delegación del Gobierno para efectuar semejante visita.
El columnista de ‘El Debate’ se mofa de la primera edil del pueblo valenciano y, de paso, trolea a Pedro Sánchez:
Para colmo, los vecinos de Catarroja no paraban de gritar al Rey ¡Viva el Rey!, y ese detalle le ocasionó un municipal sinsabor. Además, un grupo de vecinos de Catarroja se atrevieron a invitar a los Reyes, la Princesa y la Infanta a tomar un refresco. Los detalles de la visita, perforaron su resistencia. Los Reyes y sus hijas no utilizaron ni aviones ni helicópteros para viajar con mayor comodidad. Tampoco se desplazaron hasta Catarroja cincuenta coches ocupados por agentes de seguridad. Viajaron en tren, y el motivo de su visita no fue otro que el de trasladar a los vecinos de Catarroja su adhesión y gratitud por el esfuerzo que demuestran día tras día para eliminar las tristezas y los escombros de la catastrófica riada.
Ussía recuerda las agrias palabras de la alcaldesa socialista:
La señora alcaldesa, del PSOE, del PSOE más agrio, el de la cáscara amarga, preguntó si el presidente Sánchez, su esposa y sus hijas habían acompañado a los Reyes. Y se llevó una sorpresa cuando le dijeron que no, que el presidente del Gobierno había renunciado a visitar Catarroja porque aún le dolía el terrible golpe que padeció en Paiporta con aquel ultraderechista escobazo que le pasó rozando. Cuando abandonó el local donde se celebraba el acto cultural de solsticio de invierno, y vio con sus ojos que los Reyes y sus hijas paseaban sin protección entre los vecinos de Catarroja y agradecían su presencia, y les invitaban a refrescos, la señora alcaldesa emitió su primera opinión. «Aquí hay mucha gente trabajando y éstos están tomando un refresco». Es lo que tienen los grandes políticos, desde Churchill y Adenauer a la alcaldesa de Catarroja. Que no se casan con nadie.
Y remata con el agradable sabor de boca que dejó entre el pueblo de Catarroja la visita de los monarcas y sus hijas:
En Catarroja dejaron una huella imborrable de humanidad, naturalidad y simpatía. Eso sí, con el único error, que tanto hirió a la señora alcaldesa, de haber tomado un refresco en un chiringuito ubicado en el mercadillo de solsticio de invierno, que en Catarroja llaman navideño, aceptando la invitación de unos vecinos, pertenecientes a la ultraderechísima valenciana. Fue tan vergonzosa la actitud de los vecinos, que algunos se interesaron por el paso de la Princesa de Asturias por la Academia Naval Militar de Marín, y ella tuvo la desfachatez de responderles que se sentía feliz en la Academia. Ese demuestra que la Princesa de Asturias está siendo educada desde la incorrección política, y que hay que ser más discreta, faltaría más.