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Es la ley de Murphy.
José Luis Ábalos lleva una semanita de órdago a lo grande.
Ya pintaba mal la cosa con la cita que tenía este 20 de febrero de 2025 en el Tribunal Supremo de donde ha salido con medidas cautelares como la retirada de su pasaporte y la obligación de tener que presentarse ante el juez cada 15 días.
Pero es que justo al inicio de la presente semana se conoció la existencia de un casoplón en una zona turística de Perú.
Y, por si fuera poco, a unas horas de la declaración ante el Alto Tribunal, salió la noticia de que su ‘amiga especial’ se dedicaba, según cuenta ‘The Objective’, al oficio más viejo del mundo, es decir el de prostituta.
O al menos así aparecía en un catálogo que el propio asesor de Ábalos, Koldo García, tenía en su teléfono móvil.
Las instantáneas que vio Ábalos fueron las que motivaron que escogiera su book fotográfico de entre otras candidatas a finales de 2018, lo cual dio origen a su ‘relación particular’, según se define en los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.
Una relación por la que la joven llegó a percibir entre 6.000 y 12.000 euros mensuales, entre el pago de 2.700 euros mensuales del alquiler de un apartamento en la Plaza de España (Madrid), su contratación en dos empresas públicas (Ineco y Tragsatec) y los 1.500 euros que por término medio cobraba por cada viaje en el que acompañaba al titular de Transportes y secretario de Organización del PSOE.
Las imágenes mostradas por el diario muestran a Jésica en una posición sugerente, en ocasiones desnuda y otras con lencería. Estas imágenes figuraban por entonces en varias páginas web de prostitución, si bien posteriormente fueron borradas.
Fue la propia Jésica la que solicitó el borrado de la segunda de la página www.escort-advisor.xxx cuando comenzó a salir con el entonces ministro de Transportes:
Prefiero no aparecer. Os exijo que desaparezcan mis fotos.
En otro de los sitios web se recoge una reseña de un cliente en la que Jésica tiene el nombre de guerra de ‘Natalia’, si bien ha quedado acreditado que era la acompañante de Ábalos la que está detrás de este perfil a través del número de teléfono con el que estaba registrada.
En ese comentario, el cliente definía sus servicios con todo lujo de detalles, hasta su higiene, que la tacha de «perfecta, hasta excesiva». La tarifa era de 1.000 euros por dos horas de servicio.
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