El colapso emocional de Sarah Santaolalla en el plató de En Boca de Todos no fue solo otro numerito de victimismo: fue la constatación en directo de que su denuncia por supuesta agresión física contra Vito Quiles se ha convertido en un monumental fiasco judicial y mediático.
La tertuliana, incapaz de sostener su relato ante los hechos, optó por la salida de siempre: lágrimas, gritos y abandono del set mientras Antonio Naranjo le ponía delante la cruda realidad.
Todo estalló cuando Naranjo, con su estilo directo y sin concesiones, confrontó a Santaolalla con el informe forense y la resolución judicial que tumban su versión: el juez ha denegado la orden de alejamiento solicitada, el parte de lesiones no es compatible con una agresión y las imágenes del incidente —difundidas por el propio Quiles— no muestran ningún contacto físico.
La respuesta de Santaolalla: un ataque de histeria, acusaciones de «encerrona» y huida entre sollozos con la frase lapidaria: «¡Que no me enfoque la puñetera cámara!». Este episodio conecta directamente con la supuesta «violencia» que Santaolalla achacaba a Vito Quiles desde hace días.
Para analizar esta y otras cuestiones, Josué Cárdenas para revista a la actualidad política del momento en una nueva edición de ‘La Burbuja’.
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