Antes, en tiempos menos progresistas, los problemas de falta de educación se solucionaban con un empujón, un par de gritos, quizás un cachete y, en el peor de los casos, una noche en comisaría. Hoy se solucionan con una inquisición en público. El último, John Galliano.
Arcadi Espada ha escrito lo siguiente sobre John Galliano, el modisto de Christian Dior despedido por sus modales y sus insultos antisemitas.
Nadie reacciona a la vieja usanza. O sea. Nadie llama al camarero, sáqueme este merluzo de enmedio. Nadie del grupito le grita, tampoco, cállate borracho, incluso de mierda, hipótesis que le habría dado ocasión al afectado de perseverar en su tesis, Churchill’s way: «Pero lo mío se quita.» Ni el más fiero se levanta y amenaza con el puño cerrado al borracho solo y escasamente armado: «O te callas o te doy una hostia (chin chin)». ¡Quia! Amenazarle con el puño y ya no digamos estampárselo en la cara habría sido juzgado como un comportamiento incorrecto. Lo civilizado era esto. Un borracho está dando el coñazo en la mesa. Coño, pero si es John Galliano. Tate, tate, cuate, y saca el telefón, Déjale que se explaye. Muy bien, jodido, sigue, que te voy a hacer un traje en youtube que te vas a pasmar.
Sí, ahora todo es más aséptico, más civilizado, más progresista. Antes, en tiempos bárbaros, el borracho habría acabado en la calle, en comisaría, o en urgencias por insultar sin ton ni son. Ahora, en tiempos de Alianza de Civilizaciones, nadie te replica, nadie te corrige, pero acabas despellejado en YouTube.
Espada, que tan bien ha analizado otros aspectos desagradables de la vida actual, parece que no se da cuenta de lo que habría ocurrido si alguien hubiese puesto una mano encima al «maricón borracho», fuese para cerrarle la boca o para echarle del lcoal. Yo doy una lista de posibles hechos:
-Demanda del divo contra el local por violar sus derechos y su integridad física y moral.
-Demanda contra el camarero/cliente por usar la violencia.
-Reportajes en todos los medios de comunciación: «Unas señoras de extrema derecha hacen que un camarero humille a un creador de moda. La mujer del portero de la casa de la novia del camarero dice que una vez le oyó hablar bien de Le Pen».
-Boicoteo por parte de los titiriteros, de los gays, de los antirracistas y diversas ONG subvencionadas, con manifestaciones, pintadas y amenazas.
-Cierre del local.
Como no vamos a andar con un abogado debajo del brazo, la gente prefiere grabarte y hacerte un traje en el Youtube, como bien dice Espada.
He aquí unos ejemplos de lo que ocurre cuando en el Imperio Progre las personas se comportan como cuando había caos, anarquía y, sí, más sentido común.
Si aplicas el derecho de admisión en tu negocio.
Si tratas de corregir a tu hijo gamberro.
Si pretendes educar a un niño adoptado de acuerdo con tus creencias.
¡Ah, si en vez de beber, Galliano hubiera fumado! Entonces sí que se le habría podido sacar a patadas y mandarle a un calabozo para que durmiese la mona. La salud es el único bien en cuya defensa el Imperio Progre permite todos los excesos (hasta las denuncias anónimas).
No soy partidario de los duelos (los prohíbe la Santa Madre Iglesia), pero casi prefiero pasar por uno a ser crucificado como lo está siendo Galliano.
JULIA OTERO Y SUS ‘COMPIS’
La tertulia de Julia Otero del 3 de marzo en Onda Cero, con Espido Freire y Julián Casanova, fue una apoteosis en defensa de Galliano: pobrecito, es un genio, no le dejan en paz… Los progres en defensa de uno de los suyos, no como con el facha de Mel Gibson!
Se preguntaron si hubiera habido una reacción parecida de haber insultado al islam. ¡Carajo, ¿y si hubiera insultado a los cristianos?! Y afirmaron que Galliano estaba bromeando con los vivas a Hitler, porque los homosexuales habían sido perseguidos por los nazis. ¡Anda que no hubo maricas en las SS, las Juventudes Hitlerianas, las SA y el partido! ¡Anda que Hitler no encandiló a cantidad de homosexuales! Aplicando este pensamiento, ningún ricachón tendría que ser socialista.
FERNANDO TRUEBA
Otro que sigue haciendo lo posible por hundir el cine ejpañol, como su hermano. Un envidioso del éxito de El discurso del rey.
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