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Raúl del Pozo no da crédito.
El propietario de la columna de la contraportada de ‘El Mundo‘ está ojiplático ante la polvareda que se está creando desde el Gobierno Sánchez por el simple hecho de que se esté investigando a la mujer del presidente.
Para el periodista conquense, lo más chocante de todo es la sobreactuación de Moncloa a sabiendas de que, penalmente, la importancia va a ser muy reducida:
A pesar de su irrelevancia penal, los socialistas se han lanzado a degüello contra el ropón y la canalla, como si les aconsejara el enemigo. Con la prensa y la judicatura en contra, suelen caer gobiernos aunque tengan cómplices. Pero hasta Bolaños, ministro de Justicia, que es el más listo, habla de una persecución despiadada de la jauría ultraderechista; todo porque el juez que investiga el caso Begoña Gómez ha llamado a declarar como testigo a Pedro Sánchez.
Del Pozo recuerda que no es la primera vez, refiriéndose a Sánchez, que a un presidente del Gobierno en ejercicio le toca declarar ante un magistrado:
Es la segunda vez que un presidente del Gobierno en ejercicio declara como testigo. El primero fue Mariano Rajoy en el caso Gürtel, que a la larga le costó el cargo de jefe del Gobierno. El juez ha declarado que grabará la declaración y que irá a La Moncloa a interrogarle. La fiscalía ha recurrido la citación y ha exigido al juez que la anule, mientras Feijóo pide la dimisión del presidente del Gobierno.
El juez Garzón califica la postura del juez Peinado de obsesiva y los portavoces del PSOE dicen que es una conspiración de la derecha y la extrema derecha, una burbuja reaccionaria. Dicen que no hay caso. Acusan al juez Juan Carlos Peinado de prevaricar y de tener una hija que es concejal del PP. Luis Arroyo, director del Ateneo, piensa que es el sueño húmedo de toda la derecha ver a un juez entrar en Moncloa para tomar declaración al presidente, con todos los medios apostados en la entrada.
Además, remarca el articulista del diario de Unidad Editorial que el Ejecutivo sanchista está desorbitando la cuestión cuando tiene mecanismos a su alcance para evitar la acción del juez Peinado:
Dicen que lo del juez Peinado es absurdo porque el presidente no tiene la obligación de declarar contra su esposa. La ley dispensa a cualquier ciudadano de perjudicar al cónyuge. Es, además, un aforado, y cualquier delito tendría que juzgarlo el Tribunal Supremo, pero es disparatado que el Gobierno que amnistió la malversación y los EREs describa la actuación del juez como una cacería basada en bulos, cuando les faltará tiempo para indultarse y empapelar al juez. Los socialistas suelen decir que respetan las decisiones de la justicia mientras hacen leyes para burlarlas.
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