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No da crédito.
Vicente Vallés, a pesar de que cada vez resulta más complejo poder sorprenderse ante las barrabasadas legales perpetradas por el Gobierno Sánchez, alucinó con la última ocurrencia surgida en la factoría de Moncloa.
Y es que el Ejecutivo, que se sabe rehén de la tropa del prófugo Carles Puigdemont ha tenido que asumir una nueva cesión a los líderes independentistas en la ley de amnistía.
Concretamente, el gabinete sanchista traga con la exigencia de amnistiar el delito de terrorismo durante el procés, justo una semana después de haber esgrimido por activa y por pasiva que amnistiar el terrorismo era una línea roja y de defender que el terrorismo quedaba exceptuado de la ley de amnistía.
Pues bien, ahora PSOE y Juntos por Cataluña han pactado una enmienda transaccional en la comisión de Justicia del Congreso de los Diputados en la que continúa apareciendo el delito de terrorismo como excluido de la amnistía pero solo en los casos de «violaciones graves de derechos humanos».
De esta manera, con la enmienda introducida a petición de la formación de Puigdemont, el Gobierno Sánchez le manda un recado al magistrado de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, que el caso del prófugo de Waterloo es amnistiable.
El director del segundo informativo de Antena 3 Noticias fue claro en su exposición:
La ley de amnistía avanza con paso firme en su tramitación parlamentaria porque Moncloa ha decidido no detenerse ante nada. Pacta lo que tenga que pactar, cede lo que tenga que ceder. Una vez que se supera el límite de amnistiar a Puigdemont, no quedan muchos más límotes que superar. Pero si hoy Moncloa no ha superado otro límite, muy cerca se ha quedado porque, como van a ver, el PSOE y sus socios independentistas han redefinido el concepto de terrorismo en la ley de amnistía.
En buena medida, lo ocurrido tiene que ver, entre otras cosas, con imágenes como la del asalto de miles de independentistas al aeropuerto de Barcelona, organizado por Tsunami Democrático y si investiga si en su cúpula estaba Carles Puigdemont.
A renglón seguido, Vallés explicó cuál es la nueva trampa aceptada por el PSOE:
Moncloa y sus socios independentistas han pactado una nueva enmienda. Entre otras cosas es una enmienda contra el juez García Castellón y, eventualmente, contra los jueces del Tribunal Supremo en el caso de que se sumen al criterio del juez García Castellón, que sí ve indicios de terrorismo en alguno de los delitos de los que se acusa a Puigdemont.
Y es aquí donde los negociadores han aplicado la ingeniería legal estableciendo dos tipos de terrorismo. Moncloa y sus socios independentistas han realizado un ejercicio de contorsionismo legal y político para establecer algo así como dos tipos de terroristas, los malos y los menos malos. Los menos malos son aquellos independentistas catalanes acusados de terrorismo que serán amnistiados y los terroristas malos son los demás, los que no van a ser amnistiados.
La conclusión del periodista de Antena 3, sublime:
Según el texto pactado, estos terroristas que no pueden ser amnistiados son aquellos que hayan causado violaciones graves de los Derechos Humanos. Es decir, Moncloa y sus socios independentistas consideran que hay otro modelo de terrorista, el menos malo, que no viola los Derechos Humanos y que sí puede ser amnistiados. Este es un concepto extraordinariamente novedoso, pionero e incluso pintoresco. No solo en España, sino también en el mundo. Según este criterio, desde hoy hay terroristas que se pueden considerar casi buenos porque son terroristas que respetan los Derechos Humanos.
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