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Claro y contundente.
El diputado autonómico y senador del PP Alfonso Serrano lanzó duras críticas contra la representante saharaui vinculada a Sumar por aceptar sin rechistar las imposiciones del sanchismo con el único objetivo de conservar el poder.
El momento, que se produjo en el programa ‘Todo es Mentira’, se viralizó rápidamente a través del mensaje difundido por PP Madrid y ha desatado un aluvión de opiniones en la red.
Serrano contrapuso la narrativa habitual del lawfare con la realidad que, según él, viven los herederos del 15M.
Estos, afirmó, se tragan cualquier cosa con tal de seguir en sus puestos. La intervención, breve pero contundente, puso el foco en las tensiones internas de la izquierda española y en cómo algunos sectores priorizaron la supervivencia política por encima de cualquier principio:
Lo que ocurre con Begoña es lawfare, lo que ocurre con el hermano de Sánchez es lawfare, lo que pasa con Ábalos es lawfare, lo que pasa con la Fiscalía del Estado es lawfare, todo es lawfare, no hay ninguna, sois incapaces, sin mentar, al Partido Popular de básicamente criticar, cuestionar o dar la razón a la justicia en un caso que afecte al Gobierno.
Ante los intentos de la diputada Tesh Sidi de intentar interrumpir al parlamentario madrileño, Alfonso Serrano exigió que le dejase terminar su exposición en la que, directamente, llamó estómagos agradecidos a los de Sumar por comprar toda la mercancía averiada del sanchismo:
Sois herederos, déjame terminar que yo te he dejado terminar, sois herederos de un 15-M que habéis llegado hasta aquí para justificar y tragaros toda esta mierda por manteneros en el poder y mantener los dos ministerios.
LAMENTOS Y CONTRADICCIONES
Hay biografías que parecen escritas para una película, y la de Teslem Andala Ubbi —conocida por todos como Tesh Sidi— es una de ellas. Nació el 30 de mayo de 1994 en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en pleno desierto argelino, y hoy ocupa un escaño en el Congreso de los Diputados como representante de Sumar por Madrid. Es, además, la primera mujer saharaui en llegar a la Cámara Baja y la primera persona saharaui en hacerlo desde la Transición.
Una infancia entre el desierto y Alicante
Su historia empieza lejos de cualquier parlamento. Entre los 4 y los 7 años vivió con su abuela en Mauritania, en un entorno bereber nómada, antes de regresar a Tinduf. A los 12 años, como tantos niños saharauis, viajó a España y se quedó con una familia de acogida en Banyeres de Mariola (Alicante). A los 18 se independizó, compaginó trabajo y estudios, y acabó licenciándose en Ingeniería Informática por la Universidad de Alicante. Después vino un máster en Big Data e Inteligencia Artificial en la Universidad Europea de Madrid. De niña nómada a ingeniera de datos en apenas dos décadas: pocas trayectorias ilustran mejor lo que significa la movilidad social.
Del activismo a la política
El salto a la vida pública llegó tras los enfrentamientos de 2020 en el Sáhara Occidental. Tesh se volcó en la causa: presidió la Asociación Saharaui en Madrid, fundó la plataforma de comunicación SaharawisToday y participó en el XVI Congreso del Frente Polisario, aunque sin ocupar cargos de dirección. Su mensaje ha sido siempre el mismo: autodeterminación para el pueblo saharaui y crítica frontal a la posición de España respecto a Marruecos.
Su entrada en política tuvo un arranque accidentado. En 2023 intentó ir en las listas autonómicas de Más Madrid, pero la Junta Electoral la rechazó por un problema de empadronamiento: figuraba inscrita en Málaga. El tropiezo duró poco. Meses después, Yolanda Díaz la colocó como número 3 de Sumar por Madrid en las generales, un gesto que muchos leyeron como un guiño prosaharaui frente a la línea de Pedro Sánchez. Hoy es vicepresidenta segunda de la Comisión de Economía, Comercio y Digitalización y portavoz de Más Madrid en el Congreso.
Obtuvo la nacionalidad española en 2022, tras veinte años de residencia, y antes tuvo pasaportes de Argelia y de la República Árabe Saharaui Democrática. En 2026 participó en el desbloqueo de la ley de nacionalidad para saharauis nacidos antes de 1976, uno de los hitos legislativos de su carrera. El precio de la visibilidad, sin embargo, ha sido alto: ese mismo año la Policía investigó más de 2.100 mensajes con amenazas de muerte recibidos en redes sociales.
Una diputada muy de redes (y muy de polémicas)
Tesh Sidi no es una política al uso. En Instagram (@teshsidi) mezcla memes, activismo y política con naturalidad, y no rehúye el choque: ha criticado públicamente a la eurodiputada Rima Hassan por sus posiciones sobre el Sáhara, defiende los derechos LGTBI+ y ha recriminado al PP su historial en la materia.
Pero su franqueza también le ha traído más de un dolor de cabeza:
El piso compartido. En 2026 declaró que, pese a cobrar unos 79.000 euros brutos al año (unos 5.650 euros brutos al mes entre salario y complementos), comparte piso en Madrid porque los alquileres son «abusivos» y no está dispuesta a pagar 1.500 euros por vivir sola. La polémica fue inmediata: muchos consideraron poco creíble que con ese sueldo no pudiera independizarse, aunque ella explicó que envía dinero a su familia en los campamentos.
El burka. También en 2026 calificó de «islamófoba» la propuesta de prohibir el burka, argumentando que ese debate culpa a las mujeres y legisla sobre sus cuerpos. Matizó que ella personalmente está en contra de la prenda, pero que la prohibición era una «cortina de humo» racista disfrazada de feminismo. La postura le valió acusaciones de incoherencia desde sectores feministas y laicistas de la izquierda.
Fuego amigo. Quizá su contradicción más llamativa es institucional: forma parte del espacio que sostiene al Gobierno de coalición y, al mismo tiempo, carga sin filtros contra la política de Sánchez y Albares hacia Marruecos —a cuyo rey ha llegado a llamar «dictador chantajista»—. Tampoco ha ahorrado críticas a su propio grupo, Sumar, por no presionar lo suficiente en asuntos como la regularización de saharauis apátridas. Y para rizar el rizo, su número 2 en la lista, Agustín Santos Maraver, fue señalado por activistas saharauis por supuesta cercanía a posturas promarroquíes.
A todo esto se suman las críticas desde Marruecos, que interpretó su elección como una injerencia del Polisario, y las acusaciones de ser una simple «cuota saharaui», algo que ella rechaza de plano.
Una figura que no deja indiferente
Tesh Sidi encarna el paso del activismo a la política institucional con todas sus luces y sombras. Para el movimiento prosaharaui es un símbolo y una inspiración; para sus críticos —sobre todo en la derecha, pero también en parte de la izquierda— es el ejemplo de una supuesta distancia entre el discurso y la práctica. Lo que nadie discute es su relevancia: en los debates sobre el Sáhara, la vivienda y la digitalización, su voz seguirá sonando fuerte en el Congreso.
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