Florecen las raíces y levantan los suelos
clarísimos de risas y el día designado
con firmeza de espíritu queda dibujado
el cuerpo de una clave con un par de pomelos.
Los dejados que avanzan deslumbrando a la sombra
de las plantillas breves rápidas y despiertas
tararean las prisas las nubes boquiabiertas
intentando encontrarse en el lugar que lo nombra.
La soltura más cierta que encanta y que procura
esa frescura tierna que descansa en las formas
y escucha de tus labios el diamante aumentado.
La lumbre de los siglos su belleza aventura
que es simple y no se escapa la verdad de las hormas
desde que se comienza a esperar lo esperado.
José Pómez
http://pomez.net
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