¿Acaso no se guarda la mirada?
Ya soldada a los nervios de las hojas
confluye en soledad con la victoria
en ordenada alhaja o carta amarga
la alondra fresca de sueño y ternura.
Rota la sanadora con plegaria
construye la belleza de los gremios
con perfección de un charco congelado
y en la tirantez del cielo exclusivo
caben todas las manos trabajadas.
Como un renglón estable sobre el agua
la existencia amigable aleatoria
presiente la hermosura sin descanso
como la gracia fiel al corazón
medido en los impulsos del afecto.
Buscando la pasión el alma canta
disculpad que lo escriba por vosotros
pero es lo único que sé con certeza
nunca nos gustarán las despedidas
de personas que amamos de verdad.
José Pómez
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ISBN: 9781008924512
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