Ay Aurora del alma
y también de la pena
tu voz de nube clara
otra vez me ha llegado
cuando dices seremos
dices sin las cadenas
y como el hierro viejo
al viento sea echado.
Las palabras puñales
algunas de la sombra
sabes a veces hieren
y más que la tormenta
por qué turbar el agua
más tranquila que asombra
frenada con la queja
y que el alma alimenta.
Los males increíbles
que inventa la cabeza
fantasmas de la noche
en copas sin lucero
dejémoslos dormir
soñar sobre la mesa
que el duelo mencionado
no nos robe el sendero.
La vida es como un trino
sí de dos ruiseñores
un baile de colores
pegados en la aurora
no queda ya no hay tiempo
para tejer temblores
ni la mentira en flor
que el corazón desflora.
Y la ira es el volcán
de ceniza en el pecho
intentaré que duerma
si inundo su fogata
y el llanto es el rocío
fugaz y tan estrecho
que no empañe la luz
de mi vieja alpargata.
Espinas existentes
son del camino amargo
las siento y tú clavadas
en flor de la fatiga
pero se abren tus manos
y como un dulce amargo
las moverás conmigo
perpetua dulce amiga.
¡Ayer que torpes fuimos!
Solo por una letra
quedó el papel quemado
ceniza sin memoria
el tiempo ese jazmín
que con el viento aprieta
lo damos a la dicha
y también a la gloria.
Así sea mi Aurora
desde tu alma serena
tu canto es como un rayo
que en la niebla convence
y seremos amigos
ya sin ninguna pena
mientras la luna esté
sobre el olivo trece.
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ISBN: 9781008924512
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